Los “fantasmas” volvieron a aparecer en el escenario de un Cruz Azul-América. Y pasó lo mismo de siempre. Un equipo sin argumentos, sin ideas, sin profundidad y sin espíritu. El Cruz Azul, al que yo no me atrevo llamar “Máquina”, volvió a palidecer ante los colores amarillos sin que nadie encuentre las razones para ello. Un club que venía impulsado por 10 juegos sin perder y que parecía envuelto en una armonía de juego, ha tropezado, otra vez, con la misma piedra...
CIUDAD DE MÉXICO.- Desesperante, indignante e irritante. ¿Qué te pasa, Cruz Azul? ¿Qué “diablos” te pasa?
Volvió a suceder. El mismo escenario. La misma situación. El mismo desenlace. Cruz Azul “se enferma” cuando tiene al América enfrente y esa patología lo lleva a no tener respuesta, a paralizarse, tanto en lo futbolístico como en lo mental. Cruz Azul y sus “miedos” eternos ante la camiseta amarilla.
La resignación se ha hecho presente en el aficionado celeste. La “paternidad” del América se ha vuelto a confirmar sin que nada ni nadie pueda hacer algo para detenerla. Veinte años y contando, con una generación tras otra, con un entrenador diferente y hasta con otro directivo. El América “aplasta” a Cruz Azul, a veces, sin siquiera emplearse a fondo o despeinarse como ocurrió el jueves por la noche en el Estadio Azteca.
¿Cómo explicarlo? ¿Cómo entenderlo? Los expertos de cancha juran y perjuran que la culpa es de Pedro Caixinha. Que Cruz Azul no elabora juego, ideas y profundidad porque su entrenador es incapaz, pero antes de Caixinha hubieron otros nombres y yo no recuerdo un resultado diferente.
Los futbolistas que escuchan, leen, perciben y se contagian. Esos mismos jugadores que parecieron cerrar el torneo con una dinámica diferente. Esos profesionales a los que no les falta nada en Cruz Azul. Ellos mismos volvieron a sus parajes más obscuros y tenebrosos. Un equipo sin ideas, sin variantes, sin orden, sin alma y sin espíritu.
Es una pena lo de Cruz Azul. Lo más fácil es caer en “el juego” que proponen las redes sociales. Las burlas, las ironías, las provocaciones, pero nadie realmente puede entender qué pasa por la mente del futbolista y los futbolistas, del entrenador y los entrenadores que no son capaces de revertir la situación.
Me da mucha pena por Cruz Azul. Espero que el domingo, al menos, intenten “morirse” de algo. Lo que es evidente es que hay una “enfermedad” y nadie conoce el remedio. Qué pena.
