Independiente Rivadavia bajó a Tigre y logró un lugar en semis de la Copa Argentina

Independiente Rivadavia venció por 3-1 a Tigre por los cuartos de final de la Copa Argentina en un partido muy caliente y entretenido, disputado en el Estadio Marcelo Bielsa, de Rosario.

El encuentro estuvo lleno de grandes goles, mucho fútbol y con lugar también para los roces y algunos incidentes.

A los 14 minutos de juego, la Lepra mendocina abrió el marcador. Joaquín Laso no pudo rechazar correctamente desde el fondo y la pelota le quedó a Sebastián Villa, que se vistió de asistidor y puso un pase bombeado muy preciso para que Matías Fernández remate de primera con mucha potencia y precisión y anote el 1-0.

Pero la respuesta del Matador no se hizo esperar. A los 20 minutos, Jabes Saralegui marcó el empate con la especialidad de la casa. El futbolista surgido en Boca avanzó con el balón dominado y remató desde fuera del área combinando muchísima potencia y colocación ideal para superar al arquero y colocar el 1-1.

No hubo más goles en la primera mitad, pero si emociones, con un juego dinámico y chances de gol de ambos lados, aunque sin precisión en la definición.

La segunda parte inició con Tigre mucho más activo y dominante, teniendo el control de la pelota y los tiempos del juego, pero ese dominio se fue diluyendo con el paso de los minutos.

Cuando se jugaban 28 minutos llegó el tanto que le dio la ventaja a Independiente Rivadavia, con una jugada colectiva espectacular. Sebastián Villa condujo el ataque desde el centro, abrió hacia la izquierda para Sartori que no dudó y sacó un pase raso al área chica para encontrar la llegada de Fabrizio Prieto por el segundo palo, que solo tuvo que empujar la pelota.

El pase a la semifinal se selló con una joya. Ezequiel Bonifacio anotó un golazo espectacular para colocar el 3-1, con un misil teledirigido al ángulo. Pero en el festejo del gol se desató un cruce entre los planteles e hinchas de Tigre, por un excesivo festejo de Pedro Souto, suplente, que le hizo gestos a la platea que ocupaban los hinchas rivales. Ante esta situación, el arquero del Matador, Zenobio lo fue a encarar y tras este tumulto, ambos fueron expulsados.

Los ánimos continuaron muy caldeados y Tigre, muy enojado, terminó con 9 por la expulsión de Laso por doble amonestación.

El tiempo pasó y el equipo mendocino selló uno de sus mejores logros, llegando por primera vez a la semifinal de la Copa Argentina, donde espera por el ganador del choque entre River y Racing.