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Lima 2019, un salto -alto y largo- de calidad

Si nos hubieran dicho desde el inicio que serían 39 seguramente no habríamos creído. Habríamos dudado, por lo menos. ¿En serio la delegación peruana era capaz de conseguir casi una cuarentena cuando el medallero más abultado en la historia datab del 51’ y apenas llegaba a catorce? Había que ser crédulo. U optimista.

Comparando con los juegos de Toronto 2015, la última y una de las más exitosas actuaciones, la escalada ha sido notable. Hemos ascendido del puesto 14 al puesto 9 en el ránking y empezamos a asomarnos a la parte competitiva de la tabla, mucho más cerca de las potencias. Después de Lima 2019 creer en el deportista peruano ha dejado de ser un acto de fe. Anótenselo, marcas y auspiciadores.

El hecho de estar en casa tenía sus ventajas. La representación nacional casi cuadruplicaba la del 2015. La abundancia de podios en deportes acuáticos confirma la estrecha relación con nuestros mares, lagos y lagunas. De 39 preseas, diez vienen del agua.

Ese domingo 4 de agosto en Punta Rocas quedará entre los mejores recuerdos para los amantes del surf. El público que no logró comprar una entrada se acomoda en la arena, tras la valla de seguridad, como si de un concierto se tratara. “Piccolo” Clemente otea el mar, lo lee. Y en las olas estaba escrito que el oro sería suyo. El tres veces campeón mundial de longboard le gana el heat al uruguayo Julian Schweizer y se hace héroe en casa. En la misma modalidad, María Fernanda Reyes, que le sigue los pasos, saca la plateada y se convierte en la primera mujer sobre la table larga peruana con medalla al cuello.

En la categoría open todo el oro fue peruano. Daniela Rosas saliendo del mar de pie sobre su tabla, después de haber contado los puntos olas adentro, con los brazos abiertos, como una actriz recibiendo la ovación de su público al final de su gran obra. Esa será una de las imágenes más lindas de estos juegos. Súmenle a Luca Mesinas remolcado por una moto acuática, revoleando la bandera peruana mar afuera.

Rosas y Mesinas ya tienen una plaza para Tokio 2020 que deben revalidar en el mundial del próximo año. En Japón, les espera la playa de Tsurigasaki, a la que llegarán solo veinte mujeres y veinte hombres de todo el mundo. Piccolo Clemente espera que para París 2024 el longboard sea olímpico, y hay indicios de que es posible. Punta Rocas es una playa privilegiada, que da para todo. También dio para las plateadas de Tamil Martino y Vania Torres en stand up paddle; y la de bronce de Itzel Delgado en stand up paddle de carrera.

Para cerrar con los acuíferos, el oro de Natalia Cuglievan en las figuras del esquí acuático en Bujama. Más al sur, los bronces de María Belén Bazo en windsurf y de Renzo Sanguinetti en remo abierto en la ventosa bahía de Paracas.

Que el peruano es luchador, dicen, decimos todos. Pues resulta curioso que 15 medallas provengan de los deportes de combate y las artes marciales; suma de taekwondo, karate, judo, boxeo y lucha.

Alexandra Grande volvió a quedarse con el oro, tal como lo hizo en Toronto. El mérito es por duplicar el premio y también por mantener su nivel durante cuatro años.

El karate es nuevo en el programa olímpico y Grande tiene la posibilidad de clasificar a los próximos Juegos si asciende en el ránking mundial o gana la plaza en un clasificatorio el próximo año. Tiene la puerta abierta para seguir haciendo historia. Sumemos a Isabel Aco, que obtuvo el bronce en la categoría de 68 kilos.

Los resultados del kata han sido una gratísima sorpresa. Cuatro medallas ahí. Carlos Lam, Oliver del Castillo y John Trebejo obtuvieron el oro tras vencer en equipo a México, en esta modalidad del karate que consiste en hacer una demostración secuenciada de técnicas. El equipo femenino se quedó con el bronce, lo mismo que Mariano Wong e Ingrid Aranda en las competencias individuales.

El poomsae, la variante de exhibición del taekwondo, nos dejó tres. Fueron dos de plata, de Hugo del Castillo y de Marcela Castillo, y una de bronce de los pares mixtos de Ariana Vera y Renzo Saux.

El judo dejó tres medallas. Alonso Wong con la de plata y los bronces de Yuta Galarreta y de Yuliana Bolívar, judoca venezolana nacionalizada peruana.

En el ring de boxeo sorprendieron dos nombres nuevos: Leodán Pezo y José María Lúcar, que pelearon hasta el bronce en sus respectivas categorías.

En lucha libre la única fue la de Thalía Malqui, de bronce.

En las raquetas quedó demostrado que hay potencial. Siete entre frontón, frontenis, tenis y squash. El frontón es marca Perú y una veta a ser más y mejor explotada. La verdad es que todos estábamos sentados esperando que Kevin Martínez se subiera directamente al escalón más alto del podio después de ser siete veces campeón nacional en esta disciplina, creada y desarrollada cien por ciento en territorio nacional. Aplausos para Claudia Suárez, que tiene 51 años y una pegada notable. Se quedó con el oro en la rama femenina.

El mejor squashista de América es peruano. Diego Elías llegó a la competencia siendo el número 8 del ránking mundial y el primero del continente, información que fue revalidada con su medalla dorada. Se medía en la final con el colombiano Miguel Rodríguez, que es el noveno del mundo y el segundo entre los americanos; es decir, su perseguidor inmediato en el mundo. Elías lo ganó con contundencia. Y también sacó el bronce en dobles masculino junto a Alonso Escudero.

La novedad fue el bronce en el frontenis, una de las modalidades de la pelota vasca. Nathaly Paredes y Mía Rodríguez le ganaron a la dupla argentina en una de las disciplinas menos populares de nuestro medallero. Es grato saber que hay talento en ellas y que Villa María del Triunfo heredará esas canchas.

Los tenistas Juan Pablo Varillas y Sergio Galdos ganaron un bronce que nos remonta e ilusiona de cara a la Copa Davis. Lo mismo para el bronce mixto, con Galdos acompañando a Anastasia Iamachkine. La deportista de 19 años es una de las pocas tenistas mujeres en ejercicio competitivo en el país.

Pongan a los tiradores en la mira. Marko Carrillo y Nicolás Pacheco sacaron bronce y están clasificados y representarán al Perú en la disciplina a la que le debemos tres de nuestras cuatro medallas olímpicas de la historia, y la única de oro. La dorada fue en 1948, en pistola libre, gracias a Edwin Vásquez Cam. Las plateadas, obra de Francisco Boza en 1984 y de Juan Giha en 1992. Carrillo y Pacheco ya están clasificados a Tokio 2020.

El fondismo siempre es motivo de alegría. Más cuando viene de Junín. Gladys Tejeda, con sanción y todo, tiene una carrera no solo sostenida, sino en ascenso, si se mira en perspectiva. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 quedó en puesto 43, en Río 2016 quedó en lugar número 15. Con el oro de Lima 2019 batió el récord Panamericano. Habrá que ver cómo llega a Tokio. Ahí se encontrará con Cristhian Pacheco, el otro maratonista peruano que también es amo y señor del récord de América.

En el apartado del atletismo completaron el medallero Kimberly García, con la plata en marcha y Mario Bazán en los 3000 metros con obstáculos. Y para terminar el recuento de las 39 preseas, el bronce de Luis Bardalez, que levantó una pesa de 291 kilos.

Estos Juegos Panamericanos nos dejan la satisfacción de saber que podemos ser buenos organizadores, la confirmación de que hay talento y dedicación y la satisfacción de que haya nuevos nombres en el panorama del deporte. La sensación de que somos más ricos que el Mundial y la Copa América. Y, sobre todas las cosas, nos deja la incorporación de más atletas a la lista de los clasificados a los próximos Juegos Olímpicos para estirar hasta el próximo año este sano vicio de emocionarnos cada vez que uno de los nuestros compite. Ya son diez. Y otros tantos están a puertas de lograrlo.

* Ornella Palumbo es una de las presentadoras de SportsCenter Perú.