¿Quién debe ganar el MVP, el Novato del Año y los demás premios? Además, un bonus track con los no oficiales.
Ingresamos al clutch de la temporada regular y es momento de elegir lo bueno, lo malo y lo feo de la NBA rumbo a playoffs. Este comité integrado por una sola persona, acostumbrado a decisiones dogmáticas, volverá a sumergirse en aguas pantanosas. Sin esquivar la responsabilidad que este tipo de resoluciones conlleva, aquí van, entonces, los premios de temporada.
Oficiales... y no tanto.
Novato del año
Favorito: Kon Knueppel (Charlotte Hornets)
Finalistas: Cooper Flagg (Dallas Mavericks) y VJ Edgecombe (Philadelphia 76ers)
El novato de los Hornets es un héroe del silencio. Llegó a una franquicia acostumbrada a perder y con su aporte le dio dignidad. Es un tirador excelso, una muñeca que recuerda a cracks de la talla de Stephen Curry y Ray Allen. Así de bueno es Knueppel. Lidera la liga en total de triples anotados y su porcentaje de tiro real (true shooting) es asombroso.
Ha sido muy bueno lo de Cooper Flagg (esperable) y lo de VJ Edgecombe (más sorpresivo), pero Knueppel merece el novato del año. Punto final.
Estos son los principales novatos de la temporada 2025-26.
Jugador defensivo del año
Favorito: Victor Wembanyama (San Antonio Spurs)
Finalistas: Chet Holmgren (Oklahoma City Thunder), Stephon Castle (San Antonio Spurs) y Scottie Barnes (Toronto Raptors)
No hay tanto misterio en esta decisión. Sin ofender a nadie, Wemby no tuvo competencia seria en este puesto. No son solo las más de tres tapas por partido que promedia, sino los tiros que desvía, lo que intimida en la pintura, y la cantidad de decisiones equivocadas que provoca.
Holmgren hizo muy buen trabajo en el Thunder, Castle la rompió en el perímetro de San Antonio y Barnes ha tenido una temporada doble-vía de lujo. Pero Wembanyama es otra cosa. Es un alien. Ni más ni menos que eso.
Jugador de mayor progreso
Favorito: Jalen Duren (Detroit Pistons)
Finalistas: Nickeil Alexander-Walker (Atlanta Hawks), Payton Pritchard (Boston Celtics) y Deni Avdija (Portland Trail Blazers)
Muy buena competencia en este apartado, aunque Duren pasó de ser un muy buen jugador a ser una estrella de la NBA en unos Pistons que fueron protagonistas decisivos en el Este.
Aquí realmente hay subjetividad, porque fue brillante los Alexander-Walker, Pritchard y Avdija, quien incluso llegó a jugar el All-Star Game. La elección de Duren es finita, pero este comité considera, con los resguardos del caso, que merece la distinción. Será justicia.
Sexto hombre del año
Favorito: Jaime Jaquez Jr. (Miami Heat)
Finalistas: Keldon Johnson (San Antonio Spurs) y Naz Reid (Minnesota Timberwolves)
El alero mexicano del Heat se lleva un premio que no tiene a alguien asegurado de antemano. Jáquez Jr. fue siempre energía desde el banco, intenso en los dos costados y agresivo para ayudar a sus compañeros. Johnson lo hizo bien y Reid también. Lo gana Jaime, pero bien podría haber quedado el puesto vacante.
Jugador Más Valioso
Favorito: Victor Wembanyama (San Antonio Spurs)
Finalistas: Shai Gilgeous-Alexander (Oklahoma City Thunder), Nikola Jokic (Denver Nuggets) y Jaylen Brown (Boston Celtics)
Entramos en terreno de subjetividad plena. Lo sé. Mi opinión es que Wembanyama (no solo él, pero sí fue referente claro) llevó a San Antonio de ser un equipo de lotería en 2024-25 a ser un potencial equipo de campeonato. Estos imposible solo los provocan los que son distintos de verdad. Wemby hizo un temporadón en San Antonio, muy bien acompañado claro, pero su genialidad en los dos costados de la cancha lo hacen mi preferido para el galardón.
¿Shai Gilgeous-Alexander? También lo merece. ¿Nikola Jokic? También lo merece. ¿Jaylen Brown? También lo merece. Pero acá no estamos para dudar. Estamos para elegir. Y pese a la dificultad del caso, creemos que la NBA ya tiene nuevo dueño.
Mike Greenberg y el equipo del programa «Get Up» analizan los comentarios de Victor Wembanyama sobre la carrera por el MVP.
Entrenador del año:
Favorito: Joe Mazzulla (Boston Celtics)
Finalistas: Mitch Johnson (San Antonio Spurs), JB Bickerstaff (Detroit Pistons) y Mark Daigneault (Oklahoma City Thunder)
No hay mucho para discutir acá. Mazzulla hizo un trabajo espléndido. En una liga que tuvo como usos y costumbres el load management y el tanking, Boston eligió competir. Le dio dignidad a la Liga, edificó un equipo de hombres con Brown como primera espada y un grupo de notables alrededor que lo secundaron con maestría. Se fueron Kristaps Porzingis, Jrue Holiday, Al Horford, Luke Kornet y nada de eso importó. No estuvo Jayson Tatum en gran parte de la temporada por su lesión en el tendón de aquiles y tampoco importó. Aparecieron nuevas caras y demostraron que el esfuerzo compartido, la energía integral, puede destrozar al talento más puro. El único lugar en el que éxito está antes que trabajo, es en el diccionario.
Los Celtics son un equipo de verdad gracias a la impronta de su entrenador. Creer, formar y convencer. La triada del éxito en cualquier lado ahora brilla como nunca antes en el mejor básquetbol del mundo. Mazzulla es el Entrenador del Año. Por su mensaje, por su insistencia, por su determinación y por su honorabilidad para afrontar los retos. El resto, tiene que mirarlo, aplaudir y aprender.
Ejecutivo del año:
Favorito: Brad Stevens (Boston Celtics)
Finalistas: Sam Presti (Oklahoma City Thunder) y Brian Wright (San Antonio Spurs)
Otro que se la jugó espalda con espalda con Mazzulla. Los Celtics estaban acogotados financieramente antes de empezar la temporada. Tenían muchos temas por resolver y parecía que solo iba a quedar un recuerdo lejano del equipo campeón en 2023-24. Nada de eso ocurrió. De hecho, formaron jugadores, trajeron a Anfernee Simons y luego, en el mercado de agencia libre, lo transformaron por Nikola Vucevic y flexibilizaron aún más la nómina a futuro.
Los Celtics tienen un poder difícil de conseguir en la NBA: ningún jugador es mejor que todos juntos y nadie es insustituible. Esto, que parece sencillo, es lo más complicado que existe en el profesionalismo. Además del éxito dentro de la cancha, funciona como elemento negociador para futuras renovaciones contractuales.
Jugador decepción de la temporada
Favorito: Ja Morant (Memphis Grizzlies)
Finalistas: Myles Turner (Milwaukee Bucks), Paolo Banchero (Orlando Magic), Jalen Williams (Oklahoma City Thunder)
Hemos presenciado, quizás, la mayor caída progresiva de una estrella en, al menos, las últimas dos décadas. Morant jugó 79 partidos en las últimas tres temporadas. Pasó de ser uno los jugadores más espectaculares de la NBA, valorado y admirado por todos, a ni siquiera tener lugar en su propia franquicia. Los incidentes fuera de la cancha, las lesiones recurrentes y una personalidad conflictiva, hicieron que Morant pierda todo su valor en el mercado. No se fue en la agencia libre porque nadie lo quería. Esa es la verdad, un ángel caído que buscará luego de este verano un nuevo destino para renacer como el Ave Fénix.
Le ganó a finalistas interesantes, porque la temporada de Turner en Milwaukee ha sido calamitosa, Banchero pasó de superestrella a terrenal y Jalen Williams, quien destacó siempre por su físico e intensidad, hizo de la enfermería su hábitat natural. A empezar y dar de nuevo, señores.
Entrenador decepción de la temporada:
Favorito: Erik Spoelstra (Miami Heat)
Finalistas: Jason Kidd (Dallas Mavericks), Billy Donovan (Chicago Bulls) y Will Hardy (Utah Jazz)
Elegimos a Spoelstra porque tomó a lo largo de la serie regular decisiones incomprensibles. Un ida y vuelta constante que llenó de confusión a un equipo que fue afectado por lesiones (Tyler Herro primero, Norman Powell después) pero que tiene talento para estar mucho más arriba en el Este.
El punto más álgido y extraño de Spoelstra se dio con Kel'el Ware, la joven promesa en la pintura. ¿Por qué no jugaba más? ¿Por qué le quitó los minutos en un equipo carente de centímetros? Las respuestas, por supuesto, las tiene él. Pero siendo un crack en el banco de suplentes, su temporada no fue buena. Las cosas como son.
¿El resto? Kidd no pudo manejar al equipo tras la partida de Luka Doncic a los Lakers y jamás encontró una nueva ruta. Donovan volvió a dejar a los Bulls en el reino de las incertidumbres (regresará posiblemente a la NCAA para conducir a North Carolina) y Hardy fue pieza necesaria de uno de los escándalos de tanking más bochornosos de los últimos tiempos.
