El paso de Dennis Rodman por Monterrey incluyó una visita a la cárcel

Dennis Rodman tuvo un paso efímero por Fuerza Regia, pero dejó huella en Monterrey @fer_tirado

Nadie lo creía posible, sin embargo, Fuerza Regia logró que Dennis Rodman, el mejor reboteador en la historia de la NBA y miembro del Salón de la Fama desde el 2011, jugara en la LNBP.

“Al darlo a conocer nos tildaron de locos, que solo queríamos llamar la atención y era normal, pero al ver que era real la gente se emocionó y se volcó a la inauguración y cuando dimos a conocer que venía a jugar fue soldout para los dos días que iba a estar contra San Luis y Correcaminos” relata Sergio Gánem Velázquez, actual presidente de Fuerza Regia, quien en ese entonces ocupaba la vicepresidencia.

Todo comenzó con una invitación a ser padrino del equipo en julio del 2004 para la temporada de la LNBP, misma en la que se mudarían a la Arena Monterrey para sus encuentros como local “a mi padre, Sergio Gánem Pérez, en paz descanse, que era el presidente en ese entonces, se le ocurre la idea de traer a algún jugador de renombre para apadrinar el nuevo recinto, mi padre era amigo de Giovanni Funiciello, un agente de Los Angeles que tenía contacto con jugadores de la NBA y nos propone a Rodman” recuerda Gánem Velázquez.

“Cuando me lo platicó mi padre, me reí un poco, era el mejor reboteador de la historia de la NBA, pero sabía que era una personalidad difícil y se me hacía poco probable que viniera” no obstante los pronósticos poco optimistas, Rodman aceptó apadrinar al equipo en su nueva casa.

Al ver la arena llena y sentir el ambiente de la inauguración “The Worm” le dijo a Gánem “quiero jugar aquí, le dije ‘está bien’ y me reí, pensaba que era una broma” Rodman insistió, entonces “le dije que si era verdad nos pusiéramos de acuerdo” poco después, los Gánem viajaron a Estados Unidos para reunirse con cinco veces campeón de la NBA y acordar los términos.

Sin revelar cifras, Gánem asegura que el paso de Rodman no fue tan caro “no fue un costo tan alto como pudiera pensarse, no hubo ninguna (petición fuera de lo común), era un tema que se sintiera a gusto y cómodo, fue más un tema de camaradería, había un fee económico, camioneta blindada, seguridad personal 24 horas y suite presidencial en un hotel en Monterrey”.

La idea del equipo desde un inicio fue clara “el hecho de venir no solo era para que jugara, queríamos también un enfoque social, queríamos aprovechar y dejar huella, hicimos cena con patrocinadores y convivencia con aficionados, además lo del penal para convivir con los internos en el patio central, les dio una platica de vida, de cómo a través del deporte superó adicciones, se quitó el jersey y se lo regaló a un fan suyo que estaba interno”.

Los cuatro días de Rodman en Monterrey, sirvieron para acumular anécdotas que van desde algo tan sencillo como el antojo de mariscos hasta conocer la vida nocturna de la capital de Nuevo León “fue al gimnasio, cruzó él mismo la calle, el puente peatonal del hotel al gimnasio lo cruzó, llegó como cualquier otro y preguntó si podía entrenar, imagínate la sorpresa de los socios que estaban. Le gustaban los puros y me pidió que lo llevara a una tienda, fuimos a una tienda en Plaza Fiesta San Agustín, el problema no fue entrar, sino salir, estuvimos tres horas amotinados porque todo el centro comercial estaba esperando a que saliera, me la pasé con él desde que bajó del avión hasta que se fue, menos cuando se fue de parranda, esa noche no estuve con él”.

El equipo llegó a plantearse la posibilidad de mantener a Rodman en el roster durante toda la campaña, sin embargo, se desechó rápidamente, no por un aspecto económico sino porque “implicaba una atención especial, más por su carácter público, en lo privado es otra persona, conozco a dos Dennis Rodman el público y el amigo, un gran hombre, un gran ser humano, puso su amistad sobre la mesa con nosotros” concluye Gánem quien disfrutó en primera fila las andanzas de cuatro días de uno de los personajes más controvertidos del básquetbol mundial de los últimos 30 años.