Fuenlabrada se marchó del Santiago Bernabéu con la frente en alto: con el empate 2-2 en la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey se ha convertido en el primer equipo de Segunda B en la historia que sale de la casa blanca sin haber perdido frente al Real Madrid.
Pero lo que es un motivo de “gran orgullo” para el modesto equipo de la tercera categoría en importancia en España es, en contraste, un motivo de preocupación en la casa blanca. El equipo merengue no fue capaz de avasallar como se esperaba y casi puede agradecer el haber salvado la noche, pues durante una hora el cuadro del sur de la capital tuvo el partido en las manos.
Lo vio posible cuando Luis Milla puso el 0-1 y casi pudieron tocarlo a la hora de juego con un cabezazo del Cata Díaz que se estrelló en el travesaño. Casi.
Pero pasada la hora de juego ha salido Gareth Bale y lo ha cambiado todo, según el entrenador fuenlabreño Antonio Calderón.
“En ese momento (del remate de Daniel Díaz) he escuchado como el Bernabéu era una pitada y he pensado ‘es el momento’… pero ha entrado al campo Gareth Bale”, ha reconocido tras el encuentro.
El galés fue el único jugador merengue capaz de cambiar “el devenir del partido”, en palabras del técnico fuenlabreño, quien consideró que “su presencia ha animado a la grada. Ha puesto el pase (para el primer gol del Madrid) y el segundo balón que ha tocado fue el segundo gol. Es un futbolista de primer nivel”.
Con dos hombres de ataque de la ‘segunda unidad’ fuera por lesión, Lucas Vázquez y Marco Asensio, el central Jesús Vallejo suspendido, y la plana mayor ‘de descanso’ como suele suceder en los partidos contra rivales de categorías inferiores, a Zidane no le quedaba más que echar mano de la cantera.
Y se ha notado. El Real Madrid apenas tuvo oportunidades en la primera hora de juego (tres disparos lejanos) y sufrió lo indecible para contener a un rival que no dejó de luchar.
Al final, hasta Zinedine Zidane se muestró casi aliviado con el resultado. Un empate contra un Segunda B. Se dice “contento”, pero la seriedad de su rostro refleja todo lo contrario.
“Estuvimos mejor en la segunda que la primera y contento porque no es fácil para ellos. Había muchos que no tienen minutos. Contento de pasar. Es verdad que hay que ver también al rival que ha hecho un buen partido, sobre todo el inicio”, dijo Zidane.
“Lo más importante es la eliminatoria y la pasamos”, aseveró casi lacónico.
Su equipo se llevó varias rechiflas, pero Zidane se ha mostrado impasible. A modo de explicación por esa primera mitad floja, o el hecho que un Segunda B le sacara el empate, simplemente lo atribuyó a la falta de costumbre y el “gran nivel” del Fuenlabrada (líder de su grupo en su Liga y con miras a ascender, eso sí).
“La gente puede decir lo que quiera. Está pagando y puede decir lo que quiera. Pero también los vieron luchar hasta el final. En el campo vieron jugadores nuevos, que no están acostumbrados a jugar juntos. Estoy muy contento en la segunda parte y para mí es un rival que no tiene nivel de Segunda B. Es un buen equipo”, insistió.
Sin embargo, el técnico rival ha visto algo diferente.
“He notado que el Madrid estaba falto de ideas y pensé que si éramos capaces de mantener la portería a cero y metíamos el segundo cualquier cosa podía pasar”, dijo Calderón.
Zidane, al menos, no rehúye a admitir que si su equipo ha avanzado ha sido gracias “al resultado de la ida”.
“Nosotros estamos en octavos y punto”, dijo Zidane.
El ambiente, sin embargo, ha quedado algo enrarecido con ese empate nunca antes visto en Chamartín.
“Es un resultado merecido para ellos; es un buen equipo. Puede jugar en segunda pero con tranquilidad Merecido el resultado y pasamos con el partido de ida”, se limitó a señalar.
