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Fiorentina vs. Juventus: La increíble historia de una rivalidad que el dueño multimillonario ignoró y causó indignación

Es difícil decir exactamente cuándo comenzó esta rivalidad histórica, pero muchos apuntan que el enfado de la Fiorentina inició en la Serie A 1981/82.

La mayoría de los clubes en Italia se consideran grandes rivales de la Juventus debido a alguna injusticia histórica. Todos tienen antecedentes de un "robo" en su contra por parte de los bianconeri en el pasado, aunque pocos son considerados tan personales, dañinos y crueles como el de la Fiorentina.

Si bien los fanáticos de la Juventus también admiten que no les gusta la Fiorentina, esta suele ser una rivalidad muy desequilibrada, en la que un lado toma y el otro siempre se ve obligado a ceder. La Fiorentina ha ganado 10 trofeos importantes en su historia, el más reciente en 2001, mientras que la Juventus ha ganado la misma cantidad de trofeos en los últimos seis años.

El último gran golpe para los aficionados de la Fiorentina llegó en enero, cuando la principal estrella de la Viola, Dusan Vlahovic, objetivo de algunos de los clubes más grandes de Europa, optó por aceptar la oferta del conjunto de Turín en lugar de marcharse a la Premier League. El movimiento se produjo solo 18 meses después de que Federico Chiesa, una de las estrellas de Italia en la Eurocopa 2020, también dejó la Fiorentina para jugar con la Vecchia Signora, y tres años antes, Federico Bernardeschi tomó la misma decisión.

Rocco Commisso, empresario estadounidense que es dueño de la Fiorentina, fue duramente criticado por los fanáticos por su papel en la partida de Vlahovic a la Juventus, con una pancarta de los ultras que mostraba a Commisso como un payaso del famoso Ponte Vecchio de Florencia.

Commisso llegó prometiendo hacer grandes cambios, con los fanáticos de la Fiorentina abiertamente frustrados con sus predecesores, los poco ambiciosos hermanos Delle Valle. Sin embargo, desde su llegada, Commisso solo ha "supervisado" los traspasos de las dos principales superestrellas del club a sus grandes rivales.

Es difícil decir exactamente cuándo comenzó esta rivalidad histórica, pero muchos apuntan que el enfado de la Fiorentina inició a partir de las circunstancias que permitieron que la Juventus se llevara al título de la Serie A en el último día de la temporada 1981/82.

Mucho antes del escándalo del Calciopoli de 2006 (donde la Juventus perdió la categoría después de ser declarada culpable de tratar de elegir e influir en los árbitros junto con otros clubes, incluida la Fiorentina), la idea de que los árbitros en Italia favorecían a la Juventus prevalecía en la Serie A.

La Fiorentina sintió que tenía una gran justificación cuando, con los dos equipos empatados a puntos en el último partido de la temporada, les anularon un gol que consideraron perfectamente legal en el empate a cero con el Cagliari. Mientras tanto, los oponentes de la Juventus ese día, Catanzaro, tuvieron un claro penal que no fue señalado antes de que los gigantes de Turín consiguieran un penal a favor que fue más cuestionable. Liam Brady aprovechó la oportunidad para ganar su vigésimo título de campeonato y bordar una segunda estrella en su camiseta blanca.

Esto, en muchos sentidos, preparó el escenario para lo que sucedería solo ocho años después, en 1990, cuando, semanas después de que la Juventus venciera a la Fiorentina en la final de la Copa de la UEFA, la superestrella Roberto Baggio se vio obligada a irse de Florencia a Turín en un traspaso récord en ese entonces. El acuerdo de transferencia fue por un valor de $10.83 millones.

A medida que crecían los rumores de un fichaje por la Juventus, Baggio había dejado claro que no era su opción preferida. El día en que se oficializó el traspaso, el titular de la Gazzetta dello Sport decía: "A la Juve a la fuerza, no por amor". Mientras tanto, los fanáticos se amotinaron en las calles de Florencia, con hasta 50 heridos y nueve arrestos reportados. El propietario Flavio Pontello se vio obligado a encerrarse en el estadio Artemio Franchi mientras los fanáticos cubrían la casa club.

El regreso de Baggio a Florencia el 6 de abril de 1991 fue un momento histórico en el fútbol italiano, ya que se negó a tirar un penal contra su antiguo club. Baggio fue sustituido y al salir tomó una bufanda de la Fiorentina y se la puso al cuello en el banquillo. La afición de la Juventus exigió una explicación a Baggio sobre su negativa a ejecutar el penal cuando llegaron al campo de entrenamiento del club, y su justificación fue que temía que su exportero conociera demasiado bien su forma de ejecutar los penaltis.

Mientras que la Juventus siguió dominando el fútbol italiano durante la década de 1990, las cosas fueron al revés para la Fiorentina, que se declaró en quiebra y dejó de existir brevemente en 2002. Renació como AFC Fiorentina y comenzó en la tercera división italiana después de ser comprado por los magnates Diego y Andrea Delle Valle. Para 2004, estaban de regreso en la Serie A y pronto se convirtieron en candidatos regulares para un lugar en la Champions League. Tras el descenso de la Juventus a la Serie B por el escándalo del Calciopoli, la Fiorentina logró defenderse del interés de la Juventus por sus mejores jugadores.

A fines de la década de 2000, Stevan Jovetic era la estrella de la Fiorentina y, pocos días antes de cumplir 20 años, fue noticia con dos goles en la victoria por 2-0 sobre el Liverpool en un partido de la fase de grupos de la Champions. También marcó un gol decisivo al Sporting para clasificarse para la competición y dos más en la victoria por 3-2 sobre el Bayern Múnich en octavos de final, que los eliminó por goles de visitante.

A medida que el club siguió vendiendo a sus mejores jugadores (Jovetic se unió al Manchester City en 2013 a pesar del gran interés de la Juventus), al menos se aseguraron de que sus estrellas se mantuvieran fuera de las garras de sus rivales más odiados. Pero quedó claro a fines de la década de 2010 que Delle Valles había perdido el entusiasmo, ya que la Fiorentina pasó de ser un club regular de la Europa League a uno más que cada año luchaba contra el descenso.

Su posición era insostenible cuando decidieron vender a la Juventus por 40 millones de euros al joven prodigio Bernardeschi, que había sido comparado con Baggio e incluso le habían regalado la famosa camiseta con el número 10. Naturalmente, marcó en la victoria por 2-0 en su primer partido en Florencia, en medio de un aluvión de insultos de una afición local enojada.

Commisso compró el club por aproximadamente 160 millones de euros en 2019 y llegó con grandes planes y promesas ambiciosas. Sin embargo, mientras los problemas del club continuaron (la Fiorentina terminó 10° y 13° en las últimas dos temporadas y no pudo pasar de los cuartos de final de la Coppa Italia), cometió el pecado de enviar a dos jugadores clave a la Juventus en un corto período de tiempo.

Puede ser agridulce, pero esta es una de las rivalidades más unilaterales que encontrarás en Europa. Para la Fiorentina, la semifinal de la Coppa Italia de este miércoles es más importante que la final. Derrocar a la Juventus desencadenaría grandes celebraciones, fiestas callejeras y avenidas pintadas de violeta. Para la Juventus, sería un partido más. Quizás, para ser aún más cruel, un encuentro para observar futuros objetivos de contratación.