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Marruecos, entre la hazaña de Qatar y el Mundial que organizará en 2030

Marruecos encara este Mundial 2026 para confirmar lo hecho y sentar bases sólidas para la Copa del Mundo que organizará en 2030. AP

En los años 80 parecía inminente que África se instalara como un nuevo foco de poder en el fútbol, cuando ya estaba el antecedente de aquel Túnez que casi se mete en la segunda ronda de Argentina 1978 y de unos seleccionados de Argelia y Camerún que se perdieron por detalles el ingreso a los doce mejores en España 1982. Sin embargo, hubo que aguardar hasta 2022 para que apareciera un glorioso Marruecos, que pateó el tablero al dejar en el camino a potencias europeas y sólo claudicó ante Francia en semifinales, para gritarle al mundo que ahora sí el objetivo es buscar el título que todo el continente veía como un sueño inalcanzable. En 2026, con cuatro años más de experiencia, la motivación es extra para Los Leones del Atlas, que junto a España y Portugal organizarán el Mundial de 2030.

Aunque pueda parecerle mentira a más de uno, a falta de pocos meses para el próximo Mundial, en Marruecos hay quienes reparten su atención entre el torneo que comenzará el 11 de junio con el choque entre México y Sudáfrica en el Estadio Azteca, y el que se realizará dentro de poco más de cuatro años. Será el primer certamen que tendrá lugar en tres continentes distintos, ya que a los partidos en África y Europa se sumarán los que se disputarán en Argentina, Uruguay y Paraguay, como homenaje a los 100 años del primer Mundial.

El hecho de ser sede en 2030 ya funciona como un aliciente para muchos futbolistas a la hora de jugar para el seleccionado. En una entrevista realizada el año pasado en el programa español El Chiringuito de Jugones, el por entonces entrenador de Marruecos, Walid Regragui, fue claro sobre las razones por las que Brahim Díaz había decidido a comienzos de 2024 sumarse al equipo en lugar de hacerlo para España, pese a haber nacido en Madrid, lo que generó extrañeza y algo de indignación en su país natal. “Mucha gente -explicó- habla ahora de este tema porque muchos buenos jugadores eligen a Marruecos, no como antes. Es corazón, pero también es proyecto. Lo que tenemos ahora para que los jugadores elijan Marruecos es la Copa África 2025 en casa, un Mundial 2026 y 2030”.

Marruecos y la decisión de crecer en todos los aspectos

El caso de Brahim no es aislado y a simple vista aparecen nombres como Achraf Hakimi, también nacido en Madrid y uno de los mejores laterales derechos del mundo, o Sofyan Amrabat, volante que vio la luz en Países Bajos y hasta llegó a representarlo en las categorías juveniles. Marruecos es desde hace años el seleccionado del mundo que probablemente más se abastece de jugadores nacidos en el exterior y que eligen representar al país del que provienen sus familias, o al menos una parte de ellas. La hazaña de Qatar 2022 se construyó, por ejemplo, con más de la mitad del plantel compuesto por futbolistas nacidos en la diáspora: 14 sobre el total de 26 del plantel. Pasó algo similar en el campeón del Mundial Sub-20 de 2025, que incluyó a nueve futbolistas nacidos en Europa. Un fenómeno que está construido por un proyecto sólido y al que ayudan mucho esos buenos resultados, que solidifican la marca Marruecos.

El país africano tiene un plan de impresionante mejora para la infraestructura de estadios que albergarán el Mundial 2030. La mayoría de los medios de comunicación da por sentado que el encuentro decisivo se realizará, como el de 1982 que Italia le ganó 3-1 a Alemania, en el Santiago Bernabeu. Pero a falta de una confirmación oficial de parte de la FIFA, en Marruecos mantienen la esperanza de que se celebre en el Gran Estadio Hassan II en la provincia de Benslimane, a 38 kilómetros al norte de Casablanca, que se construye actualmente con la idea de convertirlo en el mayor del mundo, con capacidad para 115 mil espectadores.

El proyecto para los escenarios no se limita al Hassan II. En una visita que realizó el año pasado al país, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, recorrió el Ibn Batouta, de Tánger, donde entran 75 mil personas, que será otra de las sedes del Mundial 2030. "Esta magnífica instalación refleja la visión y el considerable trabajo realizado por su majestad el rey Mohammed VI de Marruecos, el gobierno, la federación, la ciudad, la región, así como todas las personas de este país apasionado por el fútbol, teniendo en particular en el punto de mira el centenario de la Copa del Mundo de la FIFA en 2030", afirmó Infantino tras conocer el estadio donde, después de una espectacular remodelación, se jugaron algunos de los partidos de la última Copa Africana de Naciones.

El torneo, vale contarlo, tuvo un desenlace polémico. Dentro de la cancha festejó Senegal tras vencer 1-0 en la final a Marruecos el 18 de enero en el Príncipe Moulay Abdellah, de Rabat, para 68.700 espectadores, que fue inaugurado en septiembre del año pasado con un choque entre el local y Niger y también será utilizado durante el Mundial. Pero casi dos meses después, el 17 de marzo, la Confederación Africana de Fútbol decidió cambiar el resultado porque los senegaleses llegaron a retirarse del campo de juego ante la sanción de un penal en su contra. Así, Los Leones del Atlas consiguieron en el escritorio una victoria 3-0 y una nueva consagración.

El desafío de Marruecos para este Mundial 2026

Marruecos encarará el Mundial de este año con la doble motivación de demostrar que el logro histórico conseguido en Qatar no fue casualidad y terminar de asentar las bases para entregar a su público una fiesta dentro de cuatro años.

En el pasado, algunos equipos tuvieron un crecimiento en las Copas del Mundo previas a ser sedes. Estados Unidos, por ejemplo, antes de ser organizador en 1994 regresó en 1990, después de cuarenta años de ausencia. Japón se clasificó a su primera Copa en 1998, cuatro años antes del Mundial que albergó junto a Corea del Sur. E incluso Argentina consiguió en 1974 volver luego de haberse quedado afuera de México 1970. En contraste, en una situación que hoy parece increíble, Francia no se clasificó para 1990 ni para 1994, lo que valió un titular irónico de France Football: “Gracias, señor Platini, por la clasificación”. Hablaba del Mundial 1998, que a la postre ganó el seleccionado local.

La búsqueda para Marruecos, en todo caso, es terminar de afianzarse como referencia para el mundo del fútbol. Es ya, sin duda, uno de los pioneros de África: fue en 1970 el primer seleccionado del continente en jugar los Mundiales después de la lejana participación de Egipto en 1934; en 1986, el primero en superar la fase de grupos; en 2022, consiguió el logro inédito de llegar a semifinales; en 2030, será el primero en organizar la gran cita luego de la experiencia de Sudáfrica en 2010. Para ese entonces, todos querrán estar a la altura. Y parecen estar haciendo el esfuerzo necesario para lograrlo.