El dramático empate 1-1 ante Irán fue suficiente para que Portugal asegurara su boleto a los octavos de final, pero no como hubiese querido. El cuadro luso acabó en el segundo puesto del Grupo B, detrás de España, empatado a cinco unidades después de una victoria y dos empates, y la misma diferencia de goles (+1) pero con un tanto menos anotado; cinco, por los seis que sumó la Roja.
Portugal tiene la llave ‘difícil’ frente a sí. La que – teóricamente – le enfrentaría a las selecciones grandes.
Se enfrentará a Uruguay en la ronda de octavos de final. Un partido que se disputará el próximo sábado y ante un rival que ha ganado los tres partidos de la fase de grupos ante Arabia Saudita, Egipto y el anfitrión Rusia, marcando cinco tantos en total y sin haber permitir un solo tanto en contra.
El empate 1-1 ante Irán en una jugada de último minuto en que intervino el VAR y después de que Cristiano Ronaldo, que pudo ser expulsado por una falta, fallara un penalti antes de que se cumpliera una hora de juego, ha minado la confianza de la afición lusa en su equipo, que en un grupo en que el único rival del que esperaban resistencia era España, solo pudo sacar una victoria, por la mínima, sobre Marruecos, y acabó “agradeciendo” haber pasado.
El entrenador Fernando Santos ha admitido que su equipo sufrió de más.
“Podíamos haber resuelto (el partido) mejor y no lo hicimos. Encajamos un gol de último minuto. Estos juegos son así; ya lo habían probado con Marruecos y España. Lo más importante era pasar y gracias a Dios pasamos”, señaló Santos en rueda de prensa tras el encuentro.
El técnico, sin embargo, se guardó de emitir un juicio sobre la actuación de sus jugadores, y particularmente de Cristiano Ronaldo, argumentando que “la responsabilidad es siempre del entrenador”.
“No voy a poner calificaciones; no soy profesor para calificar (a sus jugadores). Estamos en octavos”, agregó.
