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Irene: 40 años de gestión y pertenencia en Santa Bárbara

La historia de Irene en Santa Bárbara es la crónica de una pasión que se hereda. Tras 40 años como socia, su presencia en las gradas representa la continuidad de un vínculo que comenzó con sus hijas y hoy se extiende a sus nietos. Para ella, el club no es solo un espacio deportivo, sino un eje que articula la vida familiar a través del tiempo. "Vine a ver a mis hijas y ahora vengo a ver a mis nietos. Es una pasión que se traslada de generación en generación. Yo no jugué nunca al hockey, pero mis hijas empezaron y ahora juegan mis nietos; es una generación más de Santa Bárbara".

La gestión que transformó la infraestructura

El paso de Irene por la Comisión Directiva durante casi diez años marcó un hito en la modernización del club. Desde roles clave como la tesorería y la secretaría, formó parte del equipo de trabajo que impulsó obras de vanguardia para la época, posicionando a Santa Bárbara como un referente en la región de La Plata. "Fui tesorera y secretaria, pasé casi toda mi juventud acá. Nuestra comisión directiva hizo la primera cancha de agua que hubo en la Ciudad de La Plata y la primera cancha de arena, allá por el año 2000. Le debo muchísimo al club".

Para quien ha gestionado los recursos y la organización de una entidad deportiva, la visión del club trasciende lo estrictamente competitivo. Irene destaca la función social y pedagógica de la institución, entendiéndola como un pilar fundamental en la educación no formal y en la construcción de redes de contención. "Es fundamental la vida del club. Es una forma de educación, de convivir. Te enseña a tener compañeros, a poder colaborar con el equipo y a ser solidarios. Mis hijas tienen sus amigas acá y jugaron tanto tiempo; por todo eso el club es fundamental", selló la histórica socia del conjunto de Gonnet.