ORLANDO -- Kaká tendrá la posibilidad de jugar para su país por primera vez en siete meses al formar parte de la lista preliminar de 30 jugadores que luego se convertirán en los 23 que disputarán la Copa América en Chile, y no la piensa desperdiciar.
El astro brasileño, quien comenzó un nuevo capítulo de su carrera con el Orlando City en la MLS a los 33 años de edad, se metió a fondo en todo lo que tiene que ver con sus expectativas a nivel internacional y la crisis de la que su selección espera poder salir.
Es natural que eso despierte ilusiones en la afición sobre ver a un ex campeón mundial en acción durante la Copa del Mundo en el 2018, pero Kaká prefiere mantenerse enfocado en el presente y no en un objetivo lejano que llegaría en el ocaso de su carrera como profesional.
PASO A PASO CON LA SELECCIÓN
"Falta mucho para el Mundial. Creo que puedo seguir dando una mano a la selección brasileña a corto plazo, y luego queda por verse que tanto pueda ayudar a largo plazo, pero todo un paso a la vez", dijo Kaká.
Kaká forma parte de un plantel que cuenta con la responsabilidad enorme de enmendar las heridas causadas por el 1-7 que Brasil sufrió en su propia casa durante las semifinales del Mundial del año pasado en su primer torneo oficial desde ese entonces.
El "Mineirazo" es una cicatriz fresca, pero el mediocampista veterano le tiene fe al proyecto de Dunga, el nuevo entrenador que comenzó un nuevo ciclo al frente del conjunto nacional con el pie derecho.
VOLVER A ENAMORAR A LA GENTE
"Creo que Dunga ya está haciendo un gran trabajo. Ya lleva ocho partidos sin perder, y eso ya es muy bueno para la Selección de Brasil. La credibilidad de la selección va a llegar poco a poco y con (el paso) del tiempo", opinó Kaká.
"Ahora tenemos la Copa América, que ya va a ser una gran ocasión para que Brasil vuelva a obtener la confianza de los torcedores y recupere la credibilidad internacional que siempre ha tenido. Yo creo que ya estamos cerca", expresó el jugador brasileño que cuenta con 29 goles en 87 partidos defendiendo los colores de su país.
Aquella credibilidad perdida no fue responsabilidad directa de Kaká, él estaba viendo a aquella debacle futbolística por televisión como tantos otros brasileños. El dolor de no haber jugado su cuarto Mundial consecutivo era naturalmente inevitable, pero para él no existen ni los remordimientos ni las excusas.
"Me quedé muy tranquilo ya que hice todo lo que podía con mis condiciones y mi fuerza para poder ir al Mundial", reflexionó un Kaká que se sacrificó para ganar continuidad regresando al club de sus amores en el 2013 para así obtener la consideración que al final Luiz Felipe Scolari nunca le dio.
"Salí del Real Madrid y me fui al Milán para así contar con más continuidad, pero luego Felipao decidió que yo no formaba parte de su plan. Sin ningún problema, sin ninguna amargura, yo siempre respeté sus (decisiones)" .
LA CLASE DE 2002
Kaká justamente pasó por el momento más glorioso de su carrera como futbolista en 2002 al ganar el Mundial de Corea-Japón con Scolari como técnico a los 20 años, o como él mismo la denomina "la experiencia perfecta para un niño que acababa de arrancar como jugador profesional".
En aquel entonces formar parte de aquel plantel selecto de 23 jugadores que contaba con cracks como el capitán Cafú, Roberto Carlos y Gilberto Silva. Era como tocar el cielo con las manos, pero él más que nada contaba con ojos solamente para tres ídolos suyos: Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo.
"Cada entrenamiento era como una clase. Yo miraba a ellos tres más que nada, pues ellos jugaban en mi posición (de atacante)", dijo Kaká con una sonrisa de oreja a oreja al recordar aquellos momentos de su juventud.
"Ellos no decían mucho, pero sí me cuidaban mucho, porque yo era el más nuevo del equipo. Aprendí mucho más mirándolos que por alguna cosa que me hayan dicho".
Ahora, será el turno de Kaká de impartir sabiduría para los más jóvenes de la selección brasileña de cara al desafío que se avecina en junio, y de alguna manera sin darse cuenta él le dará aquella "experiencia perfecta" que él alguna vez supo tener a la próxima camada de estrellas.
