<
>

Uru Sanabria, el rugbier eterno: tiene 55 años, lleva 37 temporadas en la URBA y no piensa en el retiro

Alberto Sanabria, en Las Cañas. Gui Sanabria

Cuando Alberto Sanabria empezó a jugar, el try todavía valía cuatro puntos, no se levantaba en el line-out y la URBA aún no existía. Cuando daba sus primeros pasos en las juveniles de Los Matreros, con 16 años, Hugo Porta todavía era el apertura de unos Pumas que se encaminaban a jugar en 1987 su primera Copa del Mundo y el rugby internacional ni siquiera se había abierto al profesionalismo.

Nacido en Ramos Mejía e hijo de uruguayos, el Uru -como todos lo conocen- es un ícono de nuestro rugby de clubes. No sólo de Buenos Aires, sino de cada rincón del país. Pilar o segunda línea ahora asentado en Cañuelas, es de aquellos que no conciben no quedarse a cenar los jueves en el club. Y, con 55, está a punto de terminar su temporada 37 jugando en Plantel Superior, ahora con la camiseta de Las Cañas.

Camada '70, no le gusta el fútbol y había probado con el básquet y el handball. Pero un día llegó a Los Matreros "a ver qué era" por medio de un amigo del colegio: "Cuando sos chico y no venís del palo, no tenés ni idea. Yo pensé que el rugby era CASI y SIC y no mucho más. Me dicen que había en Morón. Fui un día en tren, llegué y fue amor a primera vista. Me encantó".

Ya con edad para integrar el Plantel Superior, para Sanabria llegó en 1990 la chance de jugar su primer partido como titular en Primera. Fue en el primer amistoso del año, nada menos que ante el CASI de Chapa Branca y compañía. Y él, por ese amor a primera vista, haría de todo por no dejar pasar la oportunidad: "Estaba haciendo la colimba a seis cuadras de casa, en San Martín, y no me dejaban salir el fin de semana. Les dije a mis viejos que me vayan a buscar. 'Me dieron permiso, pero vayan por atrás', les digo. Salté un portón y me fui. Me escapé. Fue mi primer partido de titular contra un equipazo terrible. A partir de ese día quedé y acá estoy".

Por supuesto, aquel rugby era muy distinto al actual. Y el Uru es testigo privilegiado de la transformación que hubo desde entonces. "Llevo 37 temporadas sin faltar. Jugué en las cinco décadas: en los '80, '90', 2000, 2010 y 2020 en Plantel Superior. Y lo que ha cambiado el rugby... Si a cualquiera de nosotros lo ponen en un túnel del tiempo y lo ponen a jugar ahora, jugás a un 10% de lo que jugábamos en los '80 o '90 y durás 30 segundos. Me gusta mucho más este rugby, en un punto, porque podés jugar más, pero hay otras cuestiones de scrum y filosóficas que me gustaba más del otro", afirmó.

Más allá de Los Matreros y Las Cañas, hubo y hay mucho más entre el rugby y Sanabria, que a nivel internacional llegó a representar a Uruguay, colabora con la Federación de Ecuador, con otros clubes y hoy empuja también al rugby inclusivo con Pumpas XV.

"El rugby es mi vida, es una parte fundamental. No existe un día en mi vida que no tenga algo de rugby. Mis primeras cinco charlas hoy fueron de rugby. Es tan fundamental para todos los que jugamos que, la mayor cantidad de cosas que hacés, están vinculadas a gente de rugby. Yo soy productor de seguros porque alguno me llevó para ese lado y mis asegurados son 99% tipos que jugaron. A vos te pasa algo, levantás el teléfono y los primeros contactos son del club. O vas un día a una clínica y parece que nos olemos: 'este jugaba, este juega'. No sé si es un aura o qué pero ya cambia. Todo lo que hacemos y generamos es como una visión de cómo se hace en los clubes, por los valores que transmiten. El que es rugbier va a serlo toda la vida y en todos los ámbitos".

- ¿Por qué creés podés seguir jugando a los 55 años?

No creo mucho en Dios pero alguien me tocó con la varita. Tengo algo en el cuerpo que me ha ayudado. Nunca fui a un gimnasio ni hice una dieta. Las lesiones que tuve nunca me impidieron jugar, tengo algunas hernias de disco, cosas que siempre me permitieron seguir adentro de una cancha. Y esto sí es algo mío: tengo negación hacia los dolores y muchas de las lesiones, salvo obviamente una fractura expuesta, que son impedimento para muchos yo las niego y sigo. Hoy las nuevas generaciones están más atentas a los cuidados. Posiblemente no pase una buena vejez, pero lo otro no vuelve más. Hay una frase que tengo que es 'un partido más, un partido menos'. No se pierdan de jugar porque en algún momento vas a extrañar. Jueguen todo lo que puedan, hasta donde puedan. Si podés, hacelo.

Físicamente la realidad es que hago los físicos en el club, no estoy adelante pero no soy el último. Hago todo lo que me piden que haga. Juego mis 80 minutos y si te puedo robar un par más, sería un golazo. También la forma de jugar a esta edad no es la misma que a los 20. Sigo tocando muchas pelotas por partido, sigo disfrutando del scrum o el line, que tiene más de cabeza que de fortaleza física, y hoy con este juego podés tocar una gran cantidad de pelotas y participar muchísimo del juego sin llegar a golpearte tanto como en años anteriores. Los rucks eran otra cosa, hoy te cuidan mucho más y tenés una cantidad de técnicas o conceptos como las células de forwards y demás. Hay cosas que ya no tengo que ir a hacerlas yo como jugar un penal rápido en cinco e inmolarme. ¿Para qué? Pero tenés a veces el gen adentro. Pero yo me siento bien, soy muy autocrítico, conozco muy bien mis fortalezas y debilidades. Y lo otro que me pasa es que siento y escucho que no doy vergüenza adentro de una cancha. Me siguen dando responsabilidades. Y termina el partido y te dicen 'bien', hay un mimo ahí, cosas que me guardo cada vez que termino un partido que representan lo que me gusta. Sabés que podés levantar las patas, que jugaste un partido completo, tocaste una cantidad de pelotas... Y de última, el problema es de ellos si no les gusta que esté ahí.

- ¿Pensás hasta cuándo vas a seguir?

Eso es una eterna discusión y me he peleado con un montón de gente. Siempre digo que no se pongan fecha. Yo voy martes a martes. Si un día no tengo más ganas de venir, no vengo más. No comparto eso de 'juego hasta tal fecha'. ¿Cómo sabés vos que tenés ganas de jugar hasta tal fecha? Yo hace 20 años me tendría que haber retirado si seguís la lógica, qué se yo. Y la verdad que cuando arranca la pretemporada el primer día, si tengo ganás de venir, voy. Un día no tendré más ganas y no iré.

- ¿Te sentís querido y respetado en el ambiente, en los clubes a los que vas?

Sí, y mucho. Me voy último de los terceros tiempos, busco saber de ellos, saber, preguntar. Si se lastima un pibe de otro club pregunto cómo está. Siempre estoy a la orden. Colaboro con otros clubes en el scrum cuando hace falta, con Pumpas. Me gusta estar. Es parte fundamental de esto.

Uru Sanabria y el ascenso de Los Matreros al URBA Top 14 2026

- Hoy jugando en Las Cañas, ¿cómo viviste el ascenso de Los Matreros?

Una locura. Feliz. Este año terminaba el partido de Intermedia, agarraba el teléfono y he estado en el banco sentado mirando el partido de Matreros o siguiéndolo con gente del club. Hay jugadores con los que he jugado, tengo mucha relación. Feliz, súper buscado. Creo que Matreros es un claro ejemplo de años de buen laburo, que tiene que ver con el juego pero para mí mucho más de la parte humana. Soy un convencido y soy defensor que si no tenés un grupo que puedas transformar en un plantel y que de ahí formes un equipo, no vas a llegar al éxito nunca. Podés tener el mejor equipo del mundo, pero si no hay un buen grupo va a ser un fracaso. La competencia desarrolla para arriba y eso es lo que pasó en Matreros, sumado a la ida a la base que te quedó todo cerca. La parte humana de Matreros, lejos, fue lo que cambió esto.

- ¿Pensás en la vuelta a Los Matreros alguna vez?

No lo sé. Nunca dije que me iba, una vez no fui a la pretemporada y me preguntaron qué pasó. No hubo nada malo. Lo que pasó que el último año que jugué fue todo en Pre A y algunos partidos en Inter. La parte física fue fuerte y había que prepararse muchísimo más. El contacto era distinto. Y me pasaba otra cosa: no me entra en la cabeza no quedarse los jueves a cenar en el club. Los jueves tiene que estar todo el mundo. El Veco Villegas decía que los campeones salían del buffet y no de la cancha. Yo no me volvía nunca antes de las 2, 3 de la mañana y tengo una hora y pico para llegar a casa después de contar las mismas diez anécdotas con los mismos diez de siempre. En un momento dije 'me estoy muriendo'. Y en Las Cañas tenía muy buena relación con muchos. Después del primer día estar a los 10 minutos en mi casa... Nunca pensé si volvería a Matreros. Sí estoy segurísimo que, si sé que mañana me retiro, al menos 10 minutos ponerme la roja y blanca, me encantaría. Sería el cierre de todo.