Las históricas actuaciones de Los Pumas 7's, conducidos por Santiago Gómez Cora, sumado al brillante presente de las Yaguaretes, que buscan el ascenso al Grupo Mundial, pusieron el foco de atención en el Circuito Mundial de Seven. Pero mucho tiempo antes de esta auspiciosa actualidad, hace precisamente 25 años, hubo un acontecimiento que terminó siendo histórico para el rugby argentino en general y particularmente para Mar del Plata, con la realización de la tercera edición del Mundial de Seven.
La Feliz se vistió de gala desde el 26 al 28 de marzo, ya que las grandes estrellas de aquel momento fueron convocadas para disputar el certamen, aunque todos los flashes y la atención se las llevó quien fuera el primer Rock Star de la ovalada: el entrañable wing de los All Blacks, Jonah Lomu. Además de aquellos míticos neozelandeses que se terminaron consagrando, asistieron otras 23 naciones, divididas en cuatro grupos de seis.
El conjunto albiceleste, conducido en aquel momento por Bernardo Otaño -el capitán de la antológica gira de Los Pumas por Sudáfrica en 1965- fue parte del Grupo A junto a Fiji, Corea del Sur, Rusia, Irlanda y Kenia. Allí obtuvieron cuatro victorias y una sola derrota ante quien lideró la zona, Fiji, comandados por una leyenda de la especialidad como lo fue Waisale Serevi, por lo que terminaron en la segunda ubicación que los depositó dentro del grupo de ocho que peleó por la medalla dorada.
El primer obstáculo del equipo que lideraba Agustín Pichot fueron los siempre poderosos Springboks, el cual fue un duro hueso por roer, con un resultado final de 14-12 en favor de los anfitriones. Después los ya mencionados hombres de negro fueron demasiado en aquel momento, por lo que el sueño se terminó con una destaca medalla de bronce, recordada hasta el día de la fecha por la concurrencia que hubo no sólo dentro del campo, con jugadores de renombre en todos los seleccionados, sino también por la gente que colmó día tras día el Estadio José María Minella.
En el encuentro decisivo, los All Blacks no dejaron dudas ante Australia y se quedaron una clara victoria por 31-12 para coronar una brillante actuación, con Lomu como emblema y principal punto de atracción para los fanáticos que acudieron a la cita.
