En Miami, Carlos Ulberg venció a Jiří Procházka en el evento principal de UFC 327 y se coronó como el nuevo monarca del peso semipesado. Sin embargo, el hombre de 35 años no siempre se dedicó a las MMA: tuvo sus inicios en el rugby de Nueva Zelanda y aspiró a converirse en un All Black.
"El rugby era genial, pero luego llegó el rugby league. Los jugadores de rugby league son más grandes, más fuertes y el juego es más físico", dijo al repasar sus inicios aunque siempre dejó en claro que estaba dispuesto a cambiar de disciplina si recibía el llamado de los hombres de negro. Su rendimiento no tardó en llamar la atención y los entrenadores empezaron a fijarse en él. Incluso durante su juventud, Ulberg bromeaba con respecto a su futuro: "Estrella de cine o All Black".
Durante un tiempo, su destino parecía estar ligado al rugby, pero un conflicto lo cambió todo: cuando jugaba para Ōtāhuhu Leopards, tuvo una reacción durante un encuentro de la Fox Memorial Cup y recibió una suspensión de ocho semanas. Tras esto, comenzó a entrenar boxeo siguiendo los pasos de su padre, quien había representado a Nueva Zelanda y Samoa en la disciplina. Practicó kickboxing y luego se fijó en las MMA para volverse profesional en 2011, y en 2020 firmó contrato con UFC luego de pasar por el Dana White Contender Series.
Si bien su debut en el Ultimate Fighting Championship fue con derrota (la única en su carrera), hilvanó nueve triunfos consecutivos en la mayor compañía de artes marciales mixtas del mundo, que le valieron para enfrentar al ex-campeón de peso semipesado, Jiří Procházka, por el título vacante de la categoría. A pesar de lesionarse la rodilla durante el primer round, Ulberg se llevó el triunfo por knockout y se convirtió en el nuevo monarca de la división de los 93 kg.
