Rafael Nadal cumple 40 años y esta vez no festeja en su segunda casa: el tradicional Roland Garros. Ese sitio que será para siempre de él. El que quedó "para toda la vida" en el mismísimo suelo del estadio principal Philippe Chatrier.
Desde 2005, el español festejó siempre su cumpleaños en Paris, siempre ubicado entre los siete primeros del ranking de la ATP, algunas veces como N°1 del mundo y como centro de la escena. En 2009 (cayó en octavos de final, ante el sueco Robin Soderling) ya hizo las maletas y dejó Francia previo a su cumpleaños. Igual en 2016, cuando no se presentó a jugar debido a una lesión (frente a su compatriota Marcel Granollers, en la tercera ronda).
La otra oportunidad que no pasó un 3 de junio en pleno Roland Garros fue en 2020, cuando la pandemia del Covid-19 llevó a disputarse el certamen entre septiembre y octubre, cuando también él lo ganó.
Por eso, Nadal es el hombre récord del Abierto de Francia, en su aliado polvo de ladrillo (la tierra batida, para los españoles), con 112 triunfos y apenas cuatro derrotas y la marca máxima de la historia en cuanto a títulos de un tenista (hombre o mujer) en un mismo Grand Slam, con sus 14 copas.
Ya no tiene ranking ni puntos que defender. Solo una familia por cuidar y una placa que lo inmortalizó en el court Philippe Chatrier en el Bois de Boulogne. Por eso se trata de una fecha especial para él a la vez que festeja con su esposa, hijos, padres y amigos.
Pero la razón por la que permanecerá en los corazones de todos los fanáticos del tenis va mucho más allá del tenis. Se trata de la amabilidad y el respeto que brindó a fanáticos, rivales y al deporte todo. Hoy ya no llorará. Hoy será todo sonrisas.
