Resulta que Rio de Janeiro no será un destino final para Roger Federer. Los próximos Juegos Olímpicos eran donde el gran campeón de singles de Grand Slam estaba destinado a despedirse con toda la gloria, o a caer en picada.
Pero Rio se ha convertido en una más de las estaciones que Federer pasará de largo en su viaje único por el tenis, cuyo final aún se desconoce. Eso fue evidente en el tono del anuncio publicado por el suizo hace unos días, cuando declaró que no participaría en los Juegos Olímpicos ni volvería a jugar en 2016.
En cambio, se enfocará en una "larga rehabilitación" de su rodilla operada.
"Los médicos me aconsejaron que si quiero jugar sin lesiones durante unos cuantos años más, como tengo intenciones de hacer, debo darle a mi rodilla y a mi cuerpo el tiempo necesario para recuperarse completamente", escribió Federer en su página de Facebook.
Observen su comentario de "unos cuantos años", y el énfasis que hizo sobre el mismo inmediatamente después.
Puede que Federer no esté dispuesto a analizar su línea de tiempo y declarar que quiere competir hasta los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Sin embargo, ¿quién dice que no podría hacerlo?
Su decisión de tomarse el resto del año de descanso en lugar de montar una gira de retiro dice mucho. Implica un compromiso a largo plazo. Quiere fortalecer esa rodilla durante un largo período de cinco meses, seguramente porque siente que todavía tiene mucho para dar.
En 2012, cuando Federer declaró por primera vez que tenía la intención de jugar en el circuito de la ATP al menos hasta los Juegos de Rio algunos se burlaron de sus planes. Claro, había ganado 17 títulos de Grand Slam en singles, el más prolífico en la historia del tenis. Pero tenía 30 años y estaba muy presionado por jugadores más jóvenes, como Novak Djokovic y Andy Murray.
Sin embargo, Federer se mantuvo firme. Es cierto que no ha ganado un torneo de Grand Slam desde su triunfo en Wimbledon hace cuatro años. Esa conquista fue seguida en la misma pista central unas semanas más tarde por una dolorosa derrota contra Murray en el partido por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos. El fracaso ayudó a cristalizar la determinación de Federer a seguir jugando, con la esperanza de otra oportunidad de jugar por el Oro en Río.
Si la medalla de oro en singles es el único hueco en el currículum de Federer, también ha sido una fuente de combustible motivacional. Tras su duelo olímpico por el oro, Federer ganó seis de ocho partidos contra Murray. En 2015, un Federer sano logró una marca respetable de 3-5 contra el tenis arrasador de Djokovic. Federer estaba entrando en ritmo para Río.
Luego, a finales de enero de este año, Federer oyó un "clic" y sintió una punzada de dolor en la rodilla mientras preparaba un baño para sus hijos. Esto condujo a una cirugía, una rehabilitación apresurada y tiempo perdido. Si tan solo les hubiera enseñado a sus gemelos a ducharse, Federer podría haber llegado a Río con un ranking aún mejor que su actual N°3.
Ahora, el fruto de su excelencia sostenida durante cuatro años no es más que una gran decepción. Pero está lejos de ser el final de todo.
Federer se cayó en Wimbledon este año sobre el final de una derrota ante Milos Raonic en semifinales. Fue una caída inusualmente torpe. Para algunos, pareció simbólica. Pero tal vez no fue el padre tiempo quien hizo tropezar a Federer para recordarle su mortalidad. Tal vez fue su rodilla enviándole una advertencia, diciéndole que su regreso había sido un poco precipitado.
"Es bastante increíble el progreso que pude hacer en tan poco tiempo", le dijo Federer a la ATP a finales de marzo, unas siete semanas después de su cirugía. En su última declaración, un Federer más sobrio escribió filosóficamente, "El lado positivo es que esta experiencia me ha hecho comprender lo afortunado que he sido en mi carrera con muy pocas lesiones".
Si hay algo que hemos aprendido con los años es que no hay modo de predecir la longevidad, quién gozará o no de sus beneficios. A pesar de este revés, Federer parece estar construido para el largo plazo. Él está tan enamorado del tenis como el tenis lo está de él. Pareciera que acaban de negarle una última oportunidad de gloria, pero él ha encontrado un proyecto mayor a dos semanas en Rio.
"Estoy tan motivado como siempre y tengo planes de poner toda mi energía en volver fuerte, sano y en forma para jugar un tenis ofensivo en 2017", escribió Federer.
Resulta curioso que Federer haya optado por insertar el adjetivo "ofensivo". Es como si nos estuviera diciendo: no esperen ver a un tipo de 35 años haciendo lo que puede y pegando globos el año que viene.
Preparen sus carteles: Tokio 2020.
