MINNEAPOLIS -- Jimmy Butler dijo que sabía que habría abucheos.
En su primer juego de regreso al Target Center desde que fue cambiado a los Philadelphia 76ers, Butler fue presentado en la alineación titular y los aficionados, jóvenes y viejos, pusieron las manos frente a sus bocas y abuchearon fuerte al cuatro veces All-Star.
“No me importa ser querido todo el tiempo. Eso no es divertido”, dijo el guardia de los Sixers.
Butler saludó a sus compañeros de equipo con la mano en alto y sonriente mientras se escuchaban los abucheos. El centro de Philadelphia, Amir Johnson, se unió al coro en broma al enseñarle ambos pulgares.
“(Jimmy) se crece ante la controversia”, dijo el coach de los Sixers, Brett Brown, antes del duelo en Minneapolis. “Realmente respeto eso y creo que cuando ves a competidores de alto nivel, eso es parte de ADN. Ciertamente lo es”.
Butler y Philadelphia rieron al último al vencer 118-109 a los Wolves. Butler anotó 12 puntos y registró 15 rebotes, cinco asistencias y dos robos de balón.
Butler fue cambiado a los Sixers en noviembre, pero expresó su deseo de salir de Minnesota meses antes. La solicitud de cambio fue seguida por semanas de ausencias a las prácticas, un feroz scrimmage en el que retó a compañeros y personal administrativo y un claro y público descontento. El vestidor era un lugar nada agradable.
Eventualmente, los Timberwolves cedieron y enviaron a Butler y Justin Patton a los 76ers a cambio de Jerryd Bayless, Robert Covington, Dario Siric y una selección colegial de segunda ronda. Subsecuentemente, Philadelphia despidió al Tom Thibodeau, coach y presidente deportivo, quien fue instrumental en llevar a Butler a Minnesota.
Sin embargo, cuando se le preguntó la mañana del sábado sobre lo que, específicamente, le hizo desear salir de Minnesota, Butler dio una clara y directa respuesta.
“No les importa”, dijo.
Añadió que no tenía resentimientos hacia el centro de los Timberwolves, Karl-Anthony Towns, a quien Butler criticó durante su estancia en Minnesota.
En el otro único encuentro entre ambos equipos desde el canje, los Sixers derrotaron claramente a los Wolves por 149-107 en enero, en Philadelphia.
Cuando los jugadores de los Wolves entraron a la arena de cara al duelo del sábado, Butler estaba sentado fuera del vestidor de Minnesota y le dio lo que pareció ser un abrazo de saludo incómodo a Towns. También saludó con abrazo a Tyus Jones, Anthony Tolliver y a Derrick Rose.
“Es mi familia por siempre. En general, toda la organización tiene a algunas buenas personas”, señaló.
Butler saludó a guardias de seguridad a quien conoce de nombre y también a sus ex entrenadores.
“Les deseo que se mantengan sanos y una buena carrera, pero, realmente estoy comprometido con los 76ers”, agregó Butler.
Para cuando los jugadores fueron presentados previo al encuentro, el Target Center aún no estaba lleno.
Cada vez que Butler tocó el balón, los abucheos se hicieron presentes.
