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El vuelo más largo en la historia de Lakers: el momento cuando el equipo conoció del deceso de Kobe Bryant

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Un homenaje a la vida de Kobe Bryant dentro y fuera de la cancha (5:55)

En este SC Reportajes, el actor nominado al Oscar Andy García elogia a su difunto amigo. (5:55)

EL GRUPO, agotado por tanto ajetreo, recorrió la plataforma del Aeropuerto Internacional de Filadelfia hasta abordar el vuelo chárter contratado para trasladar al equipo.

Al final de la gira de 10 días y cinco partidos del club de Los Angeles Lakers, les esperaba un viaje para atravesar el territorio de Estados Unidos hasta regresar a Los Ángeles, con una hora de partida prevista a las 11 de la mañana, hora del Este de ese país; lo cual permitía preveer una llegada pautada para las 2:05 p.m., hora del Pacífico. Esto hacía suponer que la jornada dominical se caracterizaría por alguna especie de un día libre a disfrutar en el Sur de California, luego de recorrer las ciudades de Houston, Boston, Nueva York y Filadelfia, en medio de las frías temperaturas que caracterizan los finales de enero en la región nororiental de ese país.

El grupo de viajeros comenzó a llegar: comentaristas y miembros de los planteles de relaciones con los medios de comunicación y apoyo al equipo abordaron la parte trasera del avión; mientras que el cuerpo técnico, de entrenadores y jugadores ocupaban secciones separadas desde la cola del avión hasta la cabina del piloto. Era uno de esos vuelos en los cuales los ocupantes de asientos que daban a la ventana bajaban las sombrillas de las ventanas tan pronto sentarse, en busca de conciliar algún sueño reparador, incluso antes de despegar la aeronave.

Sin embargo, no todos podían dormir.

Unas pocas horas después de iniciado el vuelo, mientras el avión cruzaba el centro occidente de Estados Unidos, el rostro del entrenador de los Lakers Frank Vogel era iluminado por el brillo de una pantalla, mientras analizaba los videos del partido en el cual su equipo cayó 108-91 ante los Philadelphia 76ers durante la noche anterior.

Esa pobre actuación en lo colectivo amargó una noche en la cual LeBron James había eclipsado a Kobe Bryant para ocupar la tercera posición en la lista de anotadores históricos de la NBA; hazaña lograda en la tierra natal de Bryant, nada menos.

Mientras Vogel veía video tras video de jugadas en las cuales los Sixers desmantelaban a su equipo, se le acercó Alison Bogli, directora de relaciones con los medios de la organización de los Lakers. Acababa de ver un informe noticioso en su teléfono celular: Kobe Bryant acababa de perder la vida en un accidente de helicóptero.

"Se produjo ese momento incómodo, en el cual pensaba: 'Esa es una información absurda'", expresa Vogel. "Como si dijera: 'Esto no es verdad. No hay forma de que haya sucedido algo así'. Mi expectativa era escuchar que se trataba de una noticia falsa".

Bogli, cuya carrera con los Lakers se originó a finales de la década de 1990, comenzó a intercambiar mensajes de texto con empleados del equipo en California, intentando recabar información. No pasó mucho tiempo, según indican fuentes, antes que la presidenta y propietaria mayoritaria de los Lakers Jeanie Buss respondiera. Era cierto. Kobe se había marchado.

"Fue allí cuando decidí: si era 100 por ciento verdad, entonces todos (los jugadores) deben estar leyendo noticias y haciéndose preguntas", indica Vogel. "Sentía, como su entrenador, como su líder, mi instinto me hizo pensar que tenían que enterarse de inmediato a través de mí"


ANTHONY DAVIS era otro de los pasajeros que no podían darse un descanso.

"No puedo dormir en los aviones y estaba mirando mi iPad", afirma Davis.

De reojo, el gigante estrella de los Lakers vio como se produjo un destello de una pantalla de un teléfono en una de las filas cercanas a él: una señal de actividad en medio de un equipo de baloncesto que dormitaba dentro de la aeronave, aunque no se trataba de nada lo suficientemente destacable como para hacer que Davis dejase de prestar atención a "Avengers: Endgame".

Sólo que la actividad comenzó a aumentar.

Cuando Davis volvió a mirar a los lados de la pantalla, sus ojos se concentraron sobre Dwight Howard y DeMarcus Cousins, quienes intentaban captar su atención alzando sus manos para señalarle. La urgencia en los gestos de Howard y Cousins era mitigada por los audífonos con cancelación de ruido de Davis.

"Pues, me quito uno de los audífonos y los veo", afirma Davis. "Y Dwight me dice: 'Hombre, Kobe murió'. Y yo, pensando en lo invencible que es Kobe Bryant, digo: '¿Kobe quién?' Porque estoy pensando, no puede ser... no se trata de Kobe Bryant".

"Y él me responde: 'Kobe'. Yo le digo: 'Muy bien: ¿Kobe quién? No estoy seguro de quién me estás hablando'. Me responde: 'Kobe Bryant'. En ese momento, Bron seguía dormido. Entonces, digo: 'Espera, ¿qué me dices? ¿Cómo ocurrió? Dime, necesito detalles, dime qué pasó'. Y él me respondió: 'Hombre. Una colisión de helicóptero'".

Davis comenzó a mover a un James en pleno sueño.

"Entonces, comienzo a sacudir a Bron, diciéndole: '¡Despierta! ¡Despierta!'".

La sección de jugadores, que se encontraba en total tranquilidad momentos atrás, comenzó a mostrar señas de inquietud. Los miembros del equipo comenzaron a intentar acceder al Wi-Fi del avión.

"Para ese momento, todos los jugadores ya estaban despiertos", expresa Davis. "Todos están intentando meterse en Internet para conectar sus teléfonos y ver lo que sucede. '¿Es cierto?, o '¿Qué está pasando?'"

"No me había impactado aún. Por eso, accedí al Wi-Fi solo para ver", afirmó el escolta de los Lakers Quinn Cook para el podcast "Inside the Green Room", presentado por su colega, el también escolta de los Lakers Danny Green. "Recibí 200 mensajes. Twitter acababa de volverse loco".

Jared Dudley, desde el aire, se convirtió en el primer miembro de la organización en comentar sobre la tragedia, diciendo en un tuit: "¡No tengo palabras dentro de este avión que nos lleva a casa! ¡Un día triste, hermano! ¡Descansa en paz, Kobe Bean Bryant! Oraciones para su familia y seres queridos. Esto ni siquiera se siente como si fuera verdad, hombre..."

Mientras tanto, James, al igual que Davis y Vogel antes que él, no podía aceptar lo que estaba escuchando.

"Recuerdo que lo primero que Bron me dijo fue: 'Hombre, dejen de bromear...' Decía, 'dejen de jugar conmigo'", recuerda Davis. "Y yo estoy intentando conectarme a Internet. Y Dwight, pues, uno podía ver que empezaba a llorar. Decía: 'Es verdad'".

Para Howard, que tuvo una primera estadía con los Lakers afectada por una complicada relación con Bryant, las emociones se juntaron con fuerza y rapidez.

"Parecía una escena de una película cuando todo ocurrió", indica. "Me sentí extremadamente herido".

Howard, de 6 pies y 10 pulgadas de estatura y 265 libras de peso, ingresó rápidamente al baño más cercano. Fue allí donde el gigante comenzó a llorar.


EN 2011, PHIL HANDY, respetado entrenador de desarrollo de jugadores, se había incorporado al cuerpo técnico de los Lakers luego de haber forjado una carrera como jugador fuera de Estados Unidos. Formó parte del equipo de entrenadores al cual se le asignó la labor de mantener en pie al abatido cuerpo de Bryant hasta el final de su carrera.

Después de trabajar en roles similares con el equipo de los Cleveland Cavaliers que alcanzó el campeonato de la mano de James en 2016 y los Toronto Raptors que alzaron el título liderados por Kawhi Leonard en 2019, Handy fue contratado nuevamente por los Lakers el verano pasado para fungir como entrenador asistente bajo las ordenes de Vogel. Ya no era solamente un gurú del entrenamiento físico, sino también una voz fiable a la hora de definir las estrategias del equipo.

Vogel despertó a Handy dentro del avión, con el fin de darle a conocer lo que le acababa de suceder a Bryant.

"Miré a Frank y casi me caí del asiento", recordó Handy en una entrevista con el podcast "Inside The Green Room". "Es una de esas cosas para las cuales uno nunca está preparado. No es la clase de cosas que esperas escuchar al despertar. Es lo último que puedes pensar: tu mente ni siquiera puede ir hasta allí".

"Me desperté y fui al baño y Kyrie (Irving) comenzó a llamarme. Me llamó como 10 veces y no podía tomar el teléfono. Sabía bien que él estaba destrozado".

Incluso si Handy hubiese podido tener la suficiente compostura para hablar con Irving (quien tenía a Bryant como un mentor, aparte de haber sido entrenado por Handy en Cleveland), hubiese sido inútil marcar el número del escolta de los Brooklyn Nets. Cuando estás a bordo de un avión a casi 38,000 pies de altura, no existe cobertura celular que te permita hacer una llamada.

Con la información aún escasa y las llamadas imposibles de hacer, algunos miembros del equipo del circuito radial y televisivo de los Lakers, sentados en la parte trasera del avión, ingresaron a la aplicación de la aerolínea Delta para mirar la cobertura televisiva del accidente.

Cuando un miembro del staff de seguridad del equipo, que trabajó junto a Bryant en sus días de jugador y después de su retiro, se enteró que el helicóptero había caído en Calabasas, California, éste pensó en la familiar ruta de vuelo desde el hogar de Bryant en Newport Beach hasta su academia Mamba Sports en Thousand Oaks. Su mente se concentró en Gianna, la hija de Bryant y sus típicos partidos de fin de semana en dicho complejo, temiendo lo peor.

Vogel conocía gracias a Bogli los dolorosos detalles cuando se dirigió a sus jugadores: Kobe, Gogi y otras siete víctimas habían partido para siempre.


UNO A UNO, el entrenador comenzó a dirigirse a sus jugadores para darle la inconcebible noticia.

"Era una labor desconcertante, tomar a cada uno de los chicos, uno por uno y dejarles saber", afirma Vogel.

Algunos jugadores ya habían conversado sobre la noticia antes de que Vogel se les acercara para confirmarles lo sucedido.

"Todos estaban llorando", afirma Davis. "Era algo que no podíamos creer, algo estremecedor para todos nosotros. Porque Kobe, él ha afectado a tantos de nosotros, sabes... jugadores de este equipo, miembros del staff. Sabes, Judy (Seto), su entrenador; Rob (Pelinka, su) agente; Robert Lara, seguridad. Ha afectado a tantas personas".

James, quien antes de abordar había recibido una llamada telefónica de Bryant esa misma mañana para felicitarle, juntó a los jugadores.

En el mismo lugar del avión (en medio de los asientos de vinil azules y marrones sin combinar) donde los jugadores posaron para una foto de grupo después de lograr una gira perfecta en el mes de diciembre para llevar su récord a 20-3, los miembros de los Lakers se juntaron en un abrazo.

James, quien había escrito "Mamba 4 Life" sobre sus zapatillas en la noche anterior, lideró las oraciones del equipo.

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"Fue algo simplemente improvisado, que saltó a mi mente", expresa James. "Creo que era necesario para que nosotros nos juntáramos y simplemente, darle gracias al Señor en las alturas".

"A pesar de que, en ocasiones, lo cuestionamos a Él y nos preguntamos por qué hace algunas de las cosas que hace, sabemos que jamás ha cometido un error. Y simplemente aspiramos que Él mantenga sus manos sobre Vanessa (Bryant) y los niños en ese momento y aspiramos que siga pendiente de todos nosotros. Pues, no sé, fue algo que no pensé. Fue algo que me llegó de repente y dije lo que sentía en ese momento".


DE NO SER POR SU ÉNFASIS en la ciencia de cuidado del sueño, los Lakers ya habrían regresado a Los Ángeles, se habría roto la concentración del equipo y los jugadores estarían en sus respectivos hogares en el justo momento cuando el helicóptero de Bryant cayó en Calabasas. Es una costumbre recién adoptada por el equipo pernoctar en la ciudad visitante al final de una gira.

Por eso, todos los Lakers se encontraban juntos, faltando más de dos horas para aterrizar, cuando la noticia inicial hizo vibrar el teléfono de Bogli.

El resto del viaje se vio caracterizado por lo que un pasajero describió como "un silencio asfixiante", aparte del disimulado sonido de las lágrimas.

Mientras el avión continuaba hacia el oeste, Cook se desplazó a través de su archivo de fotos, tratando de encontrar instantáneas de él y Bryant juntos. Handy dice que pasó casi una hora en el baño antes de salir.

El dolor era palpable para todos los pasajeros del avión. Algunos asumieron el propósito de consolar a otros; en particular, a alguien como Seto, cuyos nexos con Bryant eran profundos.

Pero todos estaban conscientes de que, con toda seguridad, aterrizarían en un mundo que había cambiado de forma irreversible.

"Pensábamos: 'solo necesitamos bajarnos de este avión'", dice Davis. "Solo queríamos dejar el avión. Reunirnos con nuestras familias y, sabes, queríamos simplemente volver a casa".