Ronald Acuña, el 'flow' y la pelota no son negociables en su carrera

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El pelotero venezolano se ha destacado como uno de los jugadores con más estilo y talento en Grandes Ligas. En 2026, busca volver a la cima con su segundo campeonato de Serie Mundial.


ATLANTA, GA – Los trofeos y reconocimientos ya no caben en la casa de Ronald Acuña Jr. A donde quiera que uno voltee, hay recordatorios de los múltiples logros en la carrera del gran pelotero venezolano de los Atlanta Braves. Un póster conmemorativo de los primeros 100 jonrones de su carrera está en el piso de su sala, a lado de una pared entera con regalos de los cinco Juegos de Estrellas en los que ha jugado, incluyendo una tabla de snowboard.

Ahí mismo está su trofeo de Novato del Año en 2018, los tres Silver Sluggers, otorgados cada año al mejor bateador de cada posición, y claro, su trofeo de Jugador Más Valioso del 2023, cuando se convirtió en el primer jugador en conectar 40 jonrones y robar 70 bases en la historia de Grandes Ligas.

Además, hay un sinnúmero de fotos que sirven de recuerdos deportivos entre las imágenes familiares. En ese primer rubro, las que más destacan siempre son aquellas en las que Acuña muestra el flow, definido por él como aquel estilo que lo ha llevado a ser considerado también ícono de la moda y del estilo, además de la proeza en el diamante.

Entre las imágenes de Acuña están una con spikes multicolores, donde predomina el rosa, para el Juego de Estrellas del 2025, el cual se jugó en Atlanta. Un guante amarillo fosforescente con la bandera de Venezuela, y un traje rojo con “44” (de Hank Aaron, legendario jugador de los Braves) y “13” (el número de Acuña) de cada lado de su pecho.

Hay diversas tarjetas coleccionables selladas, destacando las que guardó el jugador luego de ganar el Clásico Mundial de Béisbol este año con su país. En la foto de la tarjeta, llega pisando home luego de conectar un jonrón. Sus ojos están mirando al cielo, y sus compañeros lo esperan con ansias a unos pasos. “Hay que tener estilo para todo”, dice Acuña, sonriendo.

Acuña: de la Guaira a "la casita"

Sí, el estilo es omnipresente para Ronald Acuña. Es un día caluroso típico de verano en Atlanta, y el jugador aprovecha su día libre para estar en casa. Viste un short negro y una camiseta de mismo color. Es sencillo para sus estándares, pero le luce bien. Ya no gusta el venezolano de usar tanta cadena, como lo hizo al inicio de su carrera, y dice que su nueva obsesión son los relojes de alta gama.

En el garaje y entrada de su casa, está su otra afición de coleccionables: varios autos deportivos de importación, todos espectaculares, y una camioneta igualmente de lujo. A sus 28 años, Acuña ejemplifica tanto la alegría latina como el sueño americano. Siempre está sonriendo, bromeando y, al mismo tiempo, guarda un aire de humildad y respeto para todos, producto de su educación de infancia.

De niño, en La Guaira, Venezuela, destacó enormemente dentro de una familia beisbolera. Su abuelo, Romauldo Blanco, y su papá, Ronald Acuña Sr., jugaron también a la pelota profesional. Ronald papá, de hecho, representó al país en los Juegos Panamericanos 2011, disputados en Guadalajara, México.

Además de Ronald Jr., la familia Acuña tiene a Luisangel, quien juega para los Chicago White Sox, y Bryan, quien está en el sistema de ligas menores de los Minnesota Twins. Por si fuera poco, al menos seis tíos y primos de Ronald Acuña Jr. han jugado en Grandes Ligas, incluyendo Maikel Garcia, actual tercera base de los Kansas City Royals.

“¿Qué te puedo decir? Se nos da la pelota”, dice Ronald, riendo. “Y eso que te faltaron muchísimos, bastantes”, remata. “Yo creo que no es casualidad tantos peloteros firmados allá de (La Guaira), crecimos con esa genética”.

En el negocio familiar, no hay quien destaque más que Ronald. A sus 16 años, firmó con los Braves como agente libre internacional. Cuatro años después, debutó con Atlanta siendo el jugador más joven de Grandes Ligas en ese entonces. En aquella temporada del 2018, se convirtió en el pelotero más joven de la historia en pegar cinco jonrones en juegos consecutivos. El siguiente año, la organización le ofreció un contrato por $100 millones de dólares, durante las siguientes ocho temporadas.

Pronto, Ronald se hizo uno de los jugadores más reconocibles de Grandes Ligas, no solamente por su gran nivel en el diamante, sino por el estilo que desplegaba con sus selecciones de moda, y la música que ha elegido para acercarse a la caja de bateo durante los juegos, en los que destacan artistas latinos como Wisin y Yandel, Tainy, Eladio Carrión, y Bad Bunny.

Tal es la relación con el artista puertorriqueño, que, en 2024, Acuña firmó contrato con Rimas Sports, la agencia de representación deportiva fundada por Bad Bunny y sus socios, Noah Assad y Jonathan Miranda. En el Super Bowl LX de la NFL en febrero, el mundo del deporte y la música latina chocaron cuando Bad Bunny cantó en el medio tiempo.

Entre la multitud de invitados VIP en La Casita, una estructura presente en los conciertos de Bad Bunny, apareció Acuña, bailando frente a una audiencia televisiva de cientos de millones de personas a nivel global. Para Acuña, sigue siendo un sueño hecho realidad.

“Uno no puede estar molestando a esa gente así porque está ocupada, tienen que hacer cosas y yo soy cuidadoso con esa parte, pero tenemos una buena relación”, dice Acuña de Bad Bunny. “En el Super Bowl, me invitan, y de verdad que me lo disfruté, de verdad que estoy agradecido con él y todo su equipo de trabajo, me trataron al cien”.

Acuña mira hacia el futuro

Incluso en los días libres, el beisbol nunca está lejos de la mente de Ronald Acuña. En el patio trasero de su casa, a lado de la piscina y la cancha de basquetbol, Ronald y sus amigos se ponen a jugar pelota, con un bate y pelotas de plástico. En todo momento, la competencia es sana pero intensa, el jugador de los Braves no tolera que le ganen un solo lanzamiento.

“Eso no fue un strike, ¿qué te pasa?”, reclama. El siguiente picheo le pega en la espalda, entre risas del resto del grupo. “Van a ver”, advierte Acuña. En el siguiente lanzamiento, Acuña conecta con un bombazo que se va por encima de la barda de su casa, y a la calle detrás. El venezolano suelta el bate y celebra, como si fuera el swing decisivo en el Juego 7 de la Serie Mundial.

Sus amigos, derrotados, no les queda más que reír.

“Somos como niños, más que niños, hermanos”, dice Anyelo Daniel, el barbero personal y amigo de Ronald. “Él es una persona centrada, humilde, es muy importante que se sepa eso”, remarca.

Aún con todo el flow y el contrato millonario, lo que centra a Acuña es la familia y el trabajo. Y pese a tener su anillo de Serie Mundial en 2021 una postemporada en la que Acuña no jugó por lesión, la misión es clara: ganarlo todo otra vez, y ayudar al equipo a lograrlo.

Esa misión tiene más significado cuando los Braves se jueguen sus aspiraciones contra los Philadelphia Phillies en el tercer juego de la Serie de Comodines de la Liga Nacional. Atlanta, ganadores de 94 juegos durante la temporada regular, son uno de los favoritos, junto a Los Angeles Dodgers y Milwaukee Brewers, de llegar a la Serie Mundial en 2026.

Ese es el primer –y más grande– objetivo. Finalmente, Acuña se da el lujo de mirar hacia el futuro más lejano.

“Primero que nada me gustaría retirarme de aquí. Ese es mi sueño, ojalá y con el favor de Dios lo pueda cumplir. Y en lo personal, en la pelota me gustaría ganarme un guante de oro, un campeón bate. Sé que lo voy a lograr algún día”.

Y al que lo dude, no queda más que mirar a la pared de su casa para ver todo lo que ya logró.