MESA, Ariz. - Luego de una exitosa corrida de seis años en Japón, Matt Murton llegó a los entrenamientos primaverales de los Cachorros de Chicago con la meta de volver a las Grandes Ligas y poner un símbolo de exclamación en una carrera llena de historias.
Él estaba listo para verter su corazón y su alma en su empeño. Pero su apéndice tenía otras ideas.
A finales de febrero, Murton se preparaba para comenzar su intento de quedarse con un puesto en los jardines como invitado fuera del roster cuando comenzó a sentir un dolor en un lado de su cuerpo. Aguantó el dolor durante una práctica y trató de controlar las náuseas con Tums y Pepto-Bismol, pero su incomodidad solo fue en aumento. Poco después de ser revisado por el cuerpo médico de los Cachorros, fue ingresado en un hospital del área de Phoenix para que le sacaran el apéndice.
Dos semanas después, estaba detrás de los otros jardineros en los entrenamientos e intentando recuperar el tiempo perdido. Mientras sus compañeros afinaban sus swings en los juegos de la Liga del Cactus, él trotaba en los campos traseros y recuperaba su forma física y comenzaba sus actividades de béisbol. Los Cachorros tienen a Jason Heyward, Dexter Fowler, Kyle Schwarber, Jorge Soler, Shane Victorino y Matt Szczur en los entrenamientos (con Ben Zobrist y Javier Báez capaces de jugar los jardines también), así que las probabilidades estaban en su contra aun si Murton no hubiese perdido órganos internos.
El optimismo implacable de Murton en la cara de los pronósticos adversos es un tributo a su fe cristiana y a su mentalidad de hacerlo todo. Él ha visto suceder suficientes cosas sorpresivas, en varios continents, para entender que el béisbol tiene un lado tímido.
¿Quién habría pensado que Murton dejaría a Boston por los Cachorros con Nomar Garciaparra por la vía del cambio apenas un año después de haber sido seleccionado en el draft del 2003 procedente de Georgia Tech? Él jugó por Dusty Baker en 2006 y Lou Piniella en 2007, pasó a Oakland con un joven receptor llamado Josh Donaldson en cambio por Rich Harden en 2008, y disfrutó una breve estancia en Colorado antes de que Japón comenzara a ser una alternativa.
Cuando los Rockies le vendieron el contrato de Murton a los Hanshin Tigers en Osaka, Japón, en el 2009, él pensó que la aventura duraría quizás un año. Pero duró seis, y a medida que los hits siguieron cayendo como gotas de lluvia, logró arraigar su nombre en la tradición japonesa como un gaijin, o extranjero élite.
En su primera temporada con Hanshin, Murton rompió el record de Ichiro Suzuki de más hits en una temporada en Japón con 214 imparables. Bateó .338 para ganar el cetro de bateo de la Liga Central en el 2014 y según los informes, fue el quinto jugador mejor pagado en Japón con un salario de 460 millones de yenes (o alrededor de $3.8 millones) en el 2015. Tenía ya asegurado un retiro agradable y cómodo con su esposa, Stephanie, y sus cuatro hijos.
Entonces, ¿por qué regresar a Estados Unidos a los 34 años y volver a luchar por un puesto en un roster, en vez de tomar las cosas con calma y sentarse a disfrutar sus ganancias en el béisbol japonés? La búsqueda de Murton dice algo sobre sentir un cierre, una realización personal y el deseo inherente en los atletas profesionales de ver si pueden competir ante los mejores.
"Yo llegué a un punto donde si me quedaba allá demasiado tiempo, la ventana se iba a cerrar'', dijo Murton. "Mi meta ahora mismo es vivir en el momento, competir hoy. Realmente pienso que me queda algo de gasolina en el tanque. Pienso que puedo ser un buen activo. Pero todo eso son palabras. Tengo que salir allá afuera a demostrarlo''.
¿Chico de regreso?
La historia del béisbol japonés está repleta de bateadores que pusieron números superaban ampliamente lo que su historial en Grandes Ligas presagiaban. Karl "Tuffy'' Rhodes, Wladimir Balentien, Tom O'Malley, Randy Bass, Greg "Boomer'' Wells, Alonzo Powell y Ralph Bryant alcanzaron un nivel de estrellato en Japón fuera de toda proporción en relación con sus carreras en EEUU.
Esa lista está balanceada por algunos nombres más prominentes que tuvieron impacto mínimo debido a lesiones o a su inhabilidad de adaptarse al béisbol de Japón o a su cultura. Mike Greenwell, Bob Horner, Matt Stairs, Gabe Kapler, Kevin Youkilis y Kevin Mench están entre los ligamayoristas cuyas carreras en el Lejano Oriente fueron breves o sosas.
Son pocos los jugadores que logran buenos números en Japón y vuelven a MLB para un exitoso acto final en sus carreras. Cecil Fielder bateó 38 jonrones para Hanshin a los 25 años antes de volver a casa y brillar con los Tigres de Detroit, y Lee Stevens tuvo una buena corrida con los Vigilantes de Texas y los Expos de Montreal luego de dos temporadas con los Kintetsu Buffaloes. En el ambiente actual, el lanzador Colby Lewis es el mejor modelo para Murton. Él tuvo dos temporadas productivas con el Hiroshima Carp en 2008 y 2009 antes de firmar con Texas y convertirse en un sólido abridor de 200 entradas y miembro de dos equipos ganadores del banderín de la Liga Americana.
Contrato al prototipo de toleteros que la sacan o se ponchan y que se han ido a Japón con la esperanza de revivir sus carreras, Murton siempre ha sido un bateador pulido, con buen ojo, buena mecánica de bateo y la disciplina para manejar bien sus turnos y utilizar todo el terreno. Esos atributos le sirvieron bien en Japón, donde el menu es pesado en cuanto a lanzamientos rompientes y muchos lanzadores utilizan el método de Bronson Arroyo y lanzan cualquier tipo de pitcheo en cualquier conteo.
Murton pudo lucir bien en Japón porque obedeció la regla de oro para los jugadores importados: Comenzar bien. Pero además mostró respeto por la cultura japonesa y tuvo su mente abierta a adaptarse a la vida fuera del terreno. Siguió los consejos de su tío favorito que había viajado internacionalmente y le dijo que estaba bien el despojarse un poco de su "americanidad'' y encontrar vías para un terreno común. Murton hizo un esfuerzo por aprender a hablar japonés, y estableció un buen ritual con los fanáticos en los jardines al levantar sus dedos en el aire y contar los outs en cada entrada.
Incluso estiró los límites en cuanto a sus hábitos alimenticios. La única vez que tomó un pase fue cuando ordenó una sopa y la misma vino con peces vivos nadando en el plato.
"Los japoneses dicen que nosotros somos unos comedores bastante aburridos en los Estados Unidos'', dijo Murton. "Lo que siempre digo es, yo siempre trato algo nuevo una sola vez. Comer cerdo o el corazón de un pollo - eso fue algo definitivamente interesante. Recuerdo una de las primeras veces que fui a comer pescado crudo. Y veo este pescado que me está mirando directamente a los ojos y yo me estoy comiendo su barriga. Esa fue una experiencia nueva, y una con la que no me sentí necesariamente cómodo''.
Murton estaba destinado a sobresalir entre la multitud por ser un "akage'', o pelirrojo, y él mostró un lado colorido y ocasionalmente combativo entre las líneas de cal. En un partido, le ocurrió algo parecido a lo que le pasó a Larry Walker, ya que se le olvidaron cuantos outs habían y lanzó la pelota a las gradas antes de completar la entrada. Durante la temporada 2012, tuvo que chocar violentamente contra el receptor de los Yakult Swallows Ryoji Aikawa, quien se había arrodillado y bloqueado el plato en una forma en la que Murton no tenía otra forma de anotar. La jugada ocasionó un incidente en el que se vaciaron las bancas y que quedó inmortalizado en Youtube.
Murton tuvo su mayor prueba en Japón durante esa temporada 2012. Estaba confrontando problemas ofensivos y pensó que siendo criticado injustamente por su equipo y la prensa japonesa. Luego que hiciera un mal tiro al plato y los reporteros cuestionaran su nivel de esfuerzo, Murton respondió en broma que no le caía bien el lanzador abridor Atsushi Nomi y que había dejado intencionalmente que el corredor anotada. El sarcasmo no pudo ser traducido adecuadamente, y fue criticado por los medios y enviado a la banca por varios días hasta que el furor pasó.
"Aprendí mi lección de la forma más difícil'', dijo Murton.
Para el final de la pasada temporada, la relación había recorrido todo el camino posible. Murton se aproximaba a sus medianos 30 años, las expectativas se hacían más difíciles de cumplir debido a su salario y él sabía que el tiempo se le estaba agotando si quería una última oportunidad de jugar en las mayores. Le agradeció a los fanáticos, le escribió cartas a sus compañeros dándoles las gracias y le dió a Hanshin un sincero y agradecido adiós.
"Honestamente, él se mereció ser una estrella más grande de lo que fue, dadas sus contribuciones en el terreno'', dijo John E. Gibson, un veterano periodista de béisbol en Japón. "Pero la sociedad japonesa hace muy difícil que un extranjero se asimile por completo y se convierta en parte de la comunidad. Estoy seguro que esa parte de la experiencia fue un reto para él''.
Renovando viejos lazos
En una reciente mañana en Mesa, soleada y resplandeciente, el ex jardinero de los Cachorros Cliff Floyd estaba de gira por la Liga del Cactus para MLB Network Radio cuando se encontró a Murton en los entrenamientos. Floyd se sorprendió al ver que el alguna vez largo y rojizo cabello de Murton había dado paso a un recorte bien pegado.
"Lo vi con la cabeza afeitada, y dije, '¿Ese es Matt Murton?''', dijo Floyd. "Él solía tener una larga cabellera roja''.
Murton tuvo un sólido OPS de .809 como el jardinero izquierdo del Día Inaugural para Chicag en el 2006, pero su tiempo de juego fue decreciendo gradualmente, y él falló en cumplir las expectativas de los fanáticos de los Cachorros que lo habían apodado como "Thunder Matt (Matt Trueno)''. Y enfrentó un reto adicional al jugar para Baker y Piniella, managers veteranos que siempre están en modo de "ganar ahora''.
"En Chicago, ellos siempre están sedientos y esperando por ese hombre que los lleve a la tierra prometida'', dijo Floyd. "Él era un chico grande para el equipo y un gran prospecto. Pero cuando llegas a una organización y juegas para Lou Piniella, si te vas de 10-0, sabes que vas para la banca. Eres un jugador de comité''
Vamos adelante en el tiempo una década, y Murton tiene algunas habilidades que podrían convertirlo en una pieza útil en un rol complementario. "Él puede batear'', dijo un evaluador de talento de Grandes Ligas que lo observó en Japón. Pero Murton carece del poder típico de un jardinero de esquina, y tiene un brazo por debajo del promedio para los jardines. Un escucha en la Liga del Cactus lo catalogó como un "tweener" (término usado para describir a un jugador que se encuentra en medio de dos posiciones pero generalmente sin el físico para jugar en una o ambas, o sin las habilidades necesarias). Otro lo catalogó como una pieza de profundidad en Triple A que podría ser útil durante una temporada larga.
¿Aceptaría Murton una asignación a liga menor si falla en quedarse con el equipo grande de los Cachorros? Sin responder directamente la pregunta, él responde que está listo para hacer "lo que sea necesario'' para volver a jugar al más alto nivel. Si no se logra materializar un camino hacia el Wrigley Field, quizás pueda demostrar lo suficiente en Arizona para que otro equipo muestre interés en él.
Theo Epstein, presidente de operaciones deportivas de Chicago, estaba con Boston cuando los Medias Rojas le dieron a Murton un bono por firmar de $1.01 millones procedente de Georgia Tech en junio de 2003, y Epstein sopesó la idea de una reunión. Si Murton estaba completamente comprometido a volver, era adecuado que los Cachorros fuesen el equipo que le dieran la oportunidad.
"En un universo paralelo, él habría tenido una buena carrera acá también'', dijo Epstein. "Pero a él le gusto Japón y ellos allá lo adoraban. Se ganó un buen dinero para sostener a su familia y ahora quiere volver. Sería bueno que cierre su carrera como jugador de Grandes Ligas''.
En el universo de los entrenamientos primaverales en Arizona en el 2016, Murton tiene el lujo de mezclarse en silencio en un roster de los Cachorros lleno de jugadores tales como Jason Heyward, Jon Lester, Jake Arrieta y Kris Bryant. Él es solo un luchador del béisbol, amable con los fanáticos, y con una cicatriz recién hecha de apéndice para añadir a una serie de cuentos improbables.
"Siempre he tenido orgullo en ser diferente'', dijo Murton, cuando se le preguntó si podía vencer las probabilidades y volver a un roster de Grandes Ligas. ¿Cuál es el punto en detenerse ahora?
