Nairo Quintana dijo adiós a su carrera como ciclista profesional con el Giro de Emilia en Italia. Deja un legado enorme.
Un pasillo de sus competidores dimensiona lo que representó el colombiano para este deporte. Terminó donde todo empezó. En Italia cuando ganó en 2012.
14 años después se bajó de la bicicleta, rodeado de familia y una gran carrera ganada por el local Davide Pingazoli.
Orgullo colombiano ganó el Giro de Italia, la Vuelta a España y quedó segundo dos veces en el Tour de France.
Un escarabajo completo que devolvió la alegría en la ruta y las montañas. Símbolo de esfuerzo, de pedaleo y constancia. Talento puro complementado con la convicción incansable.
Gracias Nairo. Por inspirar. Por creer. Por ganar en el día de la Independencia en ese 2013 del alto de Annecy Semnoz en Francia. Por todo.
