<
>

Cómo Alejandra Rodríguez-Larrain inspira a las mujeres peruanas a través del deporte

Alejandra Rodriguez-Larrain has run every New York City Marathon since 2011. In 2019, she founded Fundacion Flama, which works to get the women of Peru involved in a variety of sports. New York Road Runners

Alejandra Rodríguez-Larrain, de 33 años, basada en Lima, Perú, es fundadora y directora general de Fundación Flama, una organización sin fines de lucro dedicada a ayudar a niñas y mujeres a involucrarse en el deporte. Es una corredora activa y entusiasta del deporte. Rodríguez-Larrain es miembro de la camada 2017 del Departamento de Estado de los Estados Unidos y del Global Sports Mentoring Program (GSMP) de espnW.

Siempre he tenido dos constantes en mi vida: la familia y el deporte. Cuando estaba creciendo, mi madre y mi padre siempre hicieron hincapié en la importancia del deporte para mi hermana y para mí. En Perú, debido a las restricciones económicas y sociológicas, las niñas y las mujeres rara vez tienen oportunidades para participar en los deportes. Pero nuestros padres no sólo nos dieron la oportunidad de participar, sino también de sentir que pertenecíamos. Mirando atrás, es el mejor obsequio que me han dado.

Hicimos de todo: natación, tenis, golf, fútbol y atletismo. Todos me encantaron. Pero nada se comparaba con la sensación de correr. En la escuela primaria y secundaria, competí en equipos de atletismo. He corrido todas las Maratones de Nueva York desde 2011. Llevo en la sangre el amor por el running.

Mi padre, Gonzalo Larrain, abrió un club de running amateur llamado Perú Runner en 1984. Crecí viendo a mi padre, abogado y maratonista, levantarse antes de que saliera el sol para salir a correr. Pero no corría únicamente para sí mismo. Corría para nuestra comunidad. Quería tener un impacto social a través del running, y quería que todos se involucraran.

Era este loco que andaba por la calle diciendo, "Ey, vengan mañana, a las seis de la mañana voy a enseñarles a correr. Voy a enseñarles, no se preocupen". Pero funcionó. El club fue creciendo con el tiempo, tuvo un impacto en nuestra comunidad, en Lima, Perú, y se convirtió en la organización de running más reconocida del país.

En 2010, luego de completar mi segunda licenciatura en economía y finanzas en la Universidad de Piura, donde también completé mi primera licenciatura en administración, comencé a trabajar en el mundo de las finanzas. En esta época, también empecé a ayudar a mi padre con Perú Runners. Nunca imaginé que esto se convertiría en mi carrera. Pero pensé, "¿por qué no ayudar con algo que amo?" Luego, en 2012, me di cuenta de que trabajar en el mundo de las finanzas no era lo mío. Así que le dije a mi padre: "Voy a seguir trabajando con Perú Runners hasta que descubra qué quiero hacer con mi carrera".

Unos meses se convirtieron en otros tantos más. El club amateur se convirtió en una empresa a gran escala que promocionaba el running en todo el país a través de carreras y eventos locales y en distintas partes del país cada mes. Y me sumé al equipo a tiempo completo como directora general y encargada de los programas de desarrollo social. Mi objetivo principal: involucrar a las mujeres en el running, tal como mi familia lo había hecho por mí.

Hacíamos carreras todos los meses, y todos los meses veía muy pocas mujeres corriendo. Yo sabía que podía cambiar esto. Pero también quería entender por qué las mujeres no estaban corriendo. Me di cuenta de que iba más allá de la falta de recursos. Las mujeres se sentían inseguras y no sentían que tenían un lugar en las actividades deportivas. Nuevamente supe que podía cambiarlo.

Como directora general de Perú Runners, junto a mi padre, quien era director ejecutivo y presidente, ayudé a hacer crecer la organización a ocho clubes de running en todo el país. Además, junto a mi hermana, creamos una rama sin fines de lucro de Perú Runners llamada Chaki Wayra (que significa pies voladores en quechua, un idioma indígena) para ayudar a los niños de los Andes a desarrollar sus habilidades de running y su talento en el deporte.

Durante este período, seguí presionando para conseguir más participación femenina. A medida que creció la organización, nuestra membrecía también creció a más de 1,000, con casi la mitad de mujeres. En el running era evidente que las inseguridades de las mujeres alrededor de los deportes comenzaban en una edad temprana. Y quería cambiar eso. Por lo que arranqué con mi organización, Fundación Flama, en 2019, la cual fundé junto con la increíble Alexia Polis y seguí repartiendo mi tiempo con Perú Runners.

Me di cuenta de que las marcadas diferencias culturales y económicas dentro de mi propia comunidad hacían que las jóvenes se desalentaran a una temprana edad y se alejaran de los deportes. Si vas a colegios privados, puede que tengas recursos como una buena pista. Pero la realidad es que la mayoría de los chicos peruanos ni siquiera tiene acceso a parques, y muchos van a lo que nosotros llamamos losas o áreas de cemento que se convierten en canchas de fútbol.

La realidad es que incluso en esta especie de parques infantiles, los niños siguen dominando a las niñas – sobre todo cuando hablamos del principal deporte, el fútbol. Las niñas se dan cuenta de esto y dan por sentado que no tienen un lugar allí. Por lo que terminan quedándose en casa ayudando a su madre en la cocina, mientras que los varones juegan al fútbol afuera.

Luego hice un clic: me di cuenta de que mi organización tenía que cambiar la mentalidad del pueblo peruano y crear espacios seguros para que las niñas pudieran descubrir el impacto positivo que el deporte podía tener en sus vidas. Con esto en mente, enfoque mi atención en las niñas y las mujeres en las comunidades pobres de mi país.

¿Iba a poder cambiar la mentalidad de todos? No. ¿Pero iba a poder ayudar a las jóvenes de zonas pobres y rurales para que pudieran ganar la confianza necesaria para pelear por sus derechos y mejorar la calidad de sus vidas en un país en el que hay altas tasas de embarazos adolescentes, racismo y violencia? Sí.

En nuestro primer año, ayudamos a cientos de chicas y madres solteras en todo Perú. La fundación – junto con otras instituciones, organizaciones, colegios y clubes – crea espacios seguros para que las jóvenes puedan practicar deportes. Hemos llevado a cabo una serie de eventos que van desde viajes para hacer surf hasta clínicas de fútbol.

En mayo de este año, tenemos programado lanzar nuestro programa más importante, que producirá un impacto para 250 chicas durante el transcurso del año: Flamitas Dinámicas. Este programa de 12 semanas, que además también es patrocinado por la asociación sin fines de lucro estadounidense, GirlSportsWorks, se enfocará en el running y les enseñará a las chicas de 8 a 13 años de unos cuantos colegios desde Cusco hasta Lima habilidades de vida y a desarrollar un entrenamiento apropiado para el running.

Incluso en medio de estos tiempos sin precedentes, mientras he pasado tiempo con mi familia en Lima durante el período de cuarentena por el COVID-19, no sé cómo será el futuro de los deportes en Perú cuando todo esto termine. Me preocupa que Flamitas Dinámicas se posponga o se termine cancelando. Me preocupa que mis chicas no tengan acceso a las actividades al aire libre. Me preocupa que el deporte no sea una prioridad en muchos hogares.

Ahora, más que nunca, me doy cuenta de lo privilegiada que he sido al tener acceso al deporte. Ya sea al salir a correr por la mañana, jugar a patear la pelota con mi padre, he tenido oportunidades que la mayoría de las mujeres peruanas no han tenido y no tienen. Las oportunidades que me han dado para poder implementar un cambio también son un privilegio, no importa lo que suceda en el futuro, seguiré peleado por la igualdad de todas las niñas y mujeres en Perú por medio del poder que te da el deporte.

Mis padres me dieron el regalo del deporte a una temprana edad. A cambio, también quiero darles ese regalo a las niñas y mujeres de mi país.