"Me gusta la organización para la que juego, me gusta la ciudad en la que vivo y es por eso que quiero ganar un título aquí", dijo Damian Lillard en una entrevista exclusiva para ESPN en 2018. "Portland siempre ha sido mi casa. El pasto no siempre es verde del otro lado", aseguró el base en el sitio Hoopshype en 2022, en referencia a las múltiples posibilidades para cambiar de equipo que rechazó.
Lillard fue elegido por los Trail Blazers en la sexta posición del Draft de la NBA en 2012 y desde entonces solo vistió esa camiseta en la mejor liga de básquetbol del mundo. Desde su temporada debut, en la que jugó los 82 partidos de serie regular, Lillard se constituyó en un líder y ejemplo a seguir en la franquicia. No solo por su conducción y poder de anotación, sino por el respeto que siempre mostró hacia el público y los integrantes de la comunidad.
Damian nació en Oakland, estudió en Utah y vive desde 2012 en Portland. Todo a relativa corta distancia en la costa Oeste de Estados Unidos. Algunos de sus familiares lo visitan frecuentemente. Otros decidieron directamente mudarse para estar cerca de la estrella que los guía. El base de los Blazers organiza campus anualmente para los jóvenes de la ciudad. También, desde que llegó, invirtió en el programa Respeto que colabora con estudiantes de colegios de tres áreas de Portland: McDaniel, Parkrose y Roosevelt. Lillard ganó el premio mensual NBA Cares Community Assist en tres temporadas diferentes, algo que marca su compromiso constante con quienes lo rodean.
El 19 de diciembre de 2022, Lillard superó los 18.040 puntos que el mítico Clyde Drexler había convertido con Portland y se adueñó del récord de máximo anotador de la historia del equipo. Esa marca se había sostenido por 27 años, pero Dame la había apuntado como uno de sus objetivos. Y cuando él apunta, no falla. "Cuando piensen en los Blazers, quiero que piensen en mí", dijo Lillard luego de ese logro.
Una semana después, en el Moda Center, su casa, Lillard recibió el merecido homenaje ovacionado por el público y rodeado de todos sus afectos. A pesar de que Damian juega con el número 0, la remera que lucían sus hijos tenía la frase "Mi papá es el #1". Nada más cierto.
Cada temporada en la que Lillard sueña con que la construcción de un equipo para ser campeón con Portland puede ser sólida, ahí llegan los traspasos de sus mejores compañeros para derrumbarlo todo y tener la obligación de volver a empezar. LaMarcus Aldridge y CJ McCollum son los máximos exponentes de jugadores clave que Damian vio cómo se marchaban en busca de otros horizontes. ¿Jerami Grant será el próximo? A esta altura, el base de los Blazers ya se resignó. Jugará con quienes tenga a su lado, pero siempre para los Blazers. De hecho, en 2022 extendió su contrato que ahora lo liga con Portland hasta 2026.
La moda que instaló LeBron James cuando dejó Cleveland Cavaliers para irse a Miami Heat a jugar con sus amigos Dwyane Wade y Chris Bosh constituyendo el trío que iría en busca del anillo de campeones, y lo conseguiría, se expandió por toda la liga. Kevin Durant se marchó de Oklahoma City Thunder rumbo a Golden State Warriors para jugar con Stephen Curry y llegar a la cima. Luego, el propio KD se fue a Brooklyn Nets y fue la pieza clave del trío con James Harden y Kyrie Irving que fracasó rotundamente. Y así, sobran ejemplos. A Lillard lo tentó alguna vez Kawhi Leonard para que lo acompañara en Los Angeles Clippers, también LeBron para que se sumase a Los Angeles Lakers y otros ofrecimientos a los que Damian dijo siempre lo mismo: no.
¿No quiere Lillard ser campeón de la NBA? Por supuesto que lo desea, pero no a cualquier precio. Quiere conseguirlo con los Blazers. ¿Llegará algún día el Dame Time? Solo el destino y la pelota tienen la respuesta.
OTRAS ESTRELLAS, ¿EL MISMO CAMINO?
Stephen Curry no solo comparte con Lillard la facilidad de tirar, con buen porcentaje de acierto, desde cerca del logo de mitad de cancha. También ha sido leal al equipo que le abrió las puertas de la NBA. Steph inició su amor con Golden State Warriors en la campaña 2009-2010 y allí sigue. Curry consiguió cuatro anillos de campeón junto con Klay Thompson y Draymond Green, un trío que se formó a partir de elecciones de draft -como aquel de Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili en San Antonio Spurs-. Tanto Curry como Thompson sufrieron serios problemas de lesiones, pero en ninguna de esas ocasiones los miembros de este trío, con Steph como estandarte, decidieron buscar otro rumbo.
Giannis Antetokounmpo comenzó su recorrido con Milwaukee Bucks en 2013. Su crecimiento fue paulatino, pero sostenido. Cuando ya era una de las estrellas de la NBA, las ofertas le aparecían con más fuerza que sus ataques hacia el aro. Sin embargo, el griego decidió quedarse en los Bucks, donde primero conquistó la gloria individual con dos premios al MVP de la temporada regular (2019 y 2020) y luego se coronó campeón en 2021.
Nikola Jokic fue elegido MVP en 2021 y 2022 y es serio candidato a obtener ese galardón nuevamente. Desde que arribó a la NBA en 2015, su equipo es Denver Nuggets. Lo más cerca que estuvo de ser campeón fue en la recordada Burbuja, cuando los Lakers lo dejaron con las ganas en la Final de la Conferencia Oeste. En esta temporada los Nuggets lideran el Oeste y se muestran más sólidos que en años anteriores. Independientemente de los resultados, el vínculo entre Jokic y Denver parece sólido.
Joel Embiid fue elegido por Philadelphia 76ers en la tercera posición del Draft de 2014, pero el camerunés recién pudo debutar en la NBA en 2016 luego de un par de años de inactividad por lesiones. Desde su estreno, todo fue en ascenso. "Confía en el proceso", suele decir Embiid. Tal vez, esa confianza en su figura más representativa sea la que guíe a los Sixers a un título tan anhelado que se les niega desde 1983.
Luka Doncic es el más joven de las estrellas que se supone alumbrarán un solo camino. El esloveno, seleccionado en tercer lugar del Draft de 2018 por Dallas Mavericks, desea seguir el rastro que dejó Dirk Nowitzki en Texas. Si mantiene su nivel de juego, romperá todos los registros marcados por el alemán, pero lo más importante será saber si puede levantar el trofeo Larry O'Brien, ese que le otorgan a los campeones de la NBA y que Nowitzki tuvo en sus manos.
