Sabemos que Boston Celtics y Denver Nuggets son los mejores equipos de la actualidad, pero... ¿Qué franquicias pueden ser las sorpresas rumbo a los playoffs?
La NBA ingresa en el momento más caliente de la temporada regular. Si bien hay muchos equipos que hace rato tiraron la toalla para dedicarse de lleno a la lotería del Draft, otros tantos compiten para ingresar directo a la postemporada.
Las franquicias experimentadas ya saben lo que es competir en momentos importantes. Boston Celtics y los campeones defensores Denver Nuggets, están despegados del resto, pero hay algunos grupos de sangre joven, que vuelan bajo el radar, listos para ser sorpresa rumbo al inicio de los cruces de playoffs.
Hablaremos, entonces, de los equipos incógnita. Los planteles que, rumbo al desenlace, empiezan a captar atención de los analistas, pero siempre considerando que aún no tienen la experiencia ni el cartel para pensar en ganar el trofeo Larry O'Brien.
¿Podrá alguno romper con los pronósticos habituales y dar el campanazo? La NBA es, por supuesto, la competencia en la que lo maravilloso sucede.
Y existe un poker de notables que pueden reescribir libretos para ser ejemplo de futuros retadores sin cartel.
Oklahoma City Thunder
He aquí la versión 3.0 de la dinastía que supieron ser los Golden State Warriors. Rápidos y furiosos. Vertiginosos y agresivos. De la mano de un Shai Gilgeous-Alexander dominante (todavía los Clippers deben llorar por los rincones por haberlo dejado ir), OKC es un verdadero rayo rumbo a quemar cualquier pronóstico previo.
Antes de empezar la temporada, Sam Presti intentó bajar un poco el hype de este grupo joven para evitar chocar la Ferrari antes de la primera curva. Lo cierto es que sus jugadores no lo escucharon demasiado, porque hoy están primeros en el Oeste con un básquetbol de videoclip que vale la pena seguir noche a noche en el League Pass. De la creatividad de Shai al equilibrio de Jalen Williams. Chet Holmgren, con su primera temporada completa, compite por el premio a Novato del Año pero mucho más importante que eso es lo que le da al equipo con su estatura, versatilidad y capacidad para tirar de tres puntos. La cancha abierta encuentra en Oklahoma City su alumno mejor disciplinado.
No se termina ahí, porque OKC tiene al polifuncional australiano Josh Giddey para acompañar a Shai, la experiencia de Lu Dort y el aporte de Gordon Hayward como voz de la segunda unidad. Y encima tiene innumerable cantidad de picks de Draft para seguir fortaleciéndose a futuro.
Oklahoma City divierte pero además es un equipo muy peligroso. La ciudad no tuvo un grupo tan compacto, tan agresivo y tan eléctrico desde que disfrutó del Big Three de Russell Westbrook, Kevin Durant y James Harden.
Mike Daigneault ha creado un monstruo y ahora deberá hacerse cargo: su equipo proyecta 57 victorias y, guste o no, ya es candidato al premio grande. Hacer tan bien las cosas implica el precio de la responsabilidad, pero también el beneficio intrínseco del respeto.
Minnesota Timberwolves
Es cierto, ya no tienen a Karl Anthony-Towns fuera por toda la temporada, pero aún así los Timberwolves, con Anthony Edwards en versión super estrella, están terceros en el Oeste y con serias aspiraciones a competir por los primeros lugares.
Se sabía antes de empezar la temporada que Minnesota sería uno de los equipos despegue, pero... ¿Para tanto? Han superado todas las expectativas. La clave del éxito del grupo joven de Chris Finch está sin el balón en sus manos. Con Rudy Gobert como torre de control, están primeros en eficiencia defensiva en toda la NBA (ceden 105.8 puntos cada 100 posesiones), pero los problemas están en el otro costado, dado que están decimoctavos en ataque en toda la NBA. La baja de Towns, en este sentido, no ayuda demasiado a mejorar esta falencia.
Después de perder de manera consecutiva ante Cavaliers y Lakers, llegará el turno de Clippers como prueba de fuego: será despegar en las consideraciones para Minnesota o empezar a preocuparse rumbo al mes de abril.
New Orleans Pelicans
La palabra clave para definir a este candidato incógnita es salud. Si Zion Williamson está bien, los Pelicans pueden pelear por algo importante. Zion jugó 114 partidos en tres temporadas, pero en el actual curso lleva 53 juegos disputados, todos como titular, con 22.1 puntos, 5.2 asistencias, 5.6 rebotes y un altísimo 57.7% en tiros de campo.
Nadie habla de los Pelicans y esto los beneficia en grande. En el silencio crecen, y cuando CJ McCollum y Brandon Ingram logran completar el trío fantástico con Williamson, algo que en las pasadas temporadas fue imposible a raíz de las lesiones, redefinen límites rumbo a la postemporada. Están sextos en eficiencia defensiva en la NBA y séptimos en ofensiva. Ese equilibrio los hace eficientes.
La zona pintada tiene al combo de Jonas Valanciunas, Larry Nance Jr. y Naji Marshall. La química está en el punto justo rumbo a playoffs; el equipo de Willie Green está quinto y subiendo en el Oeste.
Orlando Magic
Uno de mis equipos preferidos de esta temporada. Con el talento de Franz Wagner, flamante campeón mundial con Alemania, y de Paolo Banchero, el Magic es una de las franquicias del futuro con impacto en el presente.
Su diferencial no está en ataque sino en defensa: permiten 111.4 puntos cada 100 posesiones y son la cuarta mejor eficiencia sin balón de la NBA. En ataque está el problema: son la vigesimotercera mejor ofensiva de la NBA.
Es cierto, la Conferencia Este no es tan dura como la Oeste, pero eso no quita que el quinto puesto de Orlando no sea una muy grata sorpresa. No son solo Franz y Paolo los que aportan a la causa conducida por Jamahl Mosley: los armadores Cole Anthony y Jalen Suggs, Mo Wagner (hermano de Franz), Markelle Fultz, el renacimiento de Jonathan Isaac y la experiencia necesaria de Joe Ingles son factores determinantes en el proceso de crecimiento grupal. En pocas palabras, el Magic ya cometió los errores en años anteriores, sembró sobre tierra fértil y hoy está cosechando los resultados.
Tienen un básquetbol disruptivo, de vanguardia, con jugadores muy peligrosos en todos los puestos. Resulta extraño pensar a Orlando como un equipo de campeonato, porque verdaderamente no lo es, pero su temporada, si es que finalmente termina en posición de playoff directo, ya es brillante.
Como dato de color, ya superaron la barrera de triunfos de la edición 2022-23 y están diez partidos por encima de .500 por primera vez desde 2011-12.
