DESDE AQUEL 11 DE MARZO de 1993, el día de su nacimiento, Anthony Marshon Davis Jr. carga en su ADN con un destino de grandeza y singularidad.
Por entonces, su ciudad natal vivía al ritmo de Michael Jordan que había relanzado la popularidad de la ciudad, si es que hacía falta hacerlo, a límites estratosféricos.
Todo el mundo hablaba de Su Majestad y de sus Chicago Bulls. Todos querían ser como él. Sin embargo, aquel día comenzaba a gestarse la historia de alguien que se convertiría en un hijo predilecto de la ciudad en poco tiempo.
Hoy hablamos de singularidad en su ADN y tiene su explicación. Anthony llegaba a este mundo acompañado por una hermana gemela que sus padres llamaron Antoinnete quien, entre otras cosas, lo convirtió con el tiempo en uno de seis jugadores que en la historia de la NBA tines una hermana gemela.
Y hablamos de grandeza también, algo que su carrera basquetbolística se encargó de explicar paso a paso en estos 28 flamantes años que hoy acaba de cumplir.
SEGURAMENTE, el hecho de haber nacido en Chicago no solo forjó su carácter, sino que lo llevó a inclinarse por la práctica del baloncesto. La influencia de Jordan seguía marcando a los jóvenes a pesar de que los mejores días de MJ habían quedado atrás como la niñez de Anthony.
En su juventud no era el pivote que hoy conocemos. AD era un base de poco más de 1.90 metros de altura que buscaba hacerse de un nombre en este deporte. Un crecimiento veloz y determinante, sumado al talento individual, hicieron que el prospecto se convirtiera en una apuesta segura para el programa del entrenador John Calipari en la Universidad de Kentucky.
"Todo sucedió en poco tiempo”, le contó Davis a ESPN en el 2010 antes de que fuera seleccionado en primer lugar del draft de ese año por New Orleans. "Al comienzo del ciclo escolar del penúltimo año de la escuela, media 1.92 metros. Más tarde alcancé 1.98, hasta llegar a los 2.07 metros”.
El base se había transformado en un alero de poder. Y con esa transformación, también cambiaba el espejo en el cual mirarse. "Me gustaba Tracy McGrady y era muy bueno. También Allen Iverson porque era un buen manejador de pelota. Ahora idolatro a Kevin Durant y Kevin Garnett", le confesó a ESPN.
Su paso por la Universidad sirvió para moldear su juego y formar su carácter. En poco tiempo consiguió ser campeón con los Wildcast, además de ser considerado el mejor jugador del 2012, finalizar como el jugador con mayor cantidad de tapones y ser nombrado jugador y defensor del año de la conferencia.
La NBA estaba al alcance de la mano y lo esperaba con los brazos abiertos. El paso del tiempo lo ubicaría en el sitial de grandeza del que hablábamos al comienzo.
TRAS SIETE TEMPORADAS jugando para New Orleans, Davis estaba listo para dar el salto definitiva a la gloria. No fue fácil hacerlo porque su salida de los Pelicans fue, en cierto modo, problemática. Tras un intento fallido de los Lakers a mitad de la temporada 2018-19, Davis llegó finalmente al equipo angelino en donde un tal LeBron James volvía a tener un socio que lo ayudaría a lograr un nuevo campeonato.
El título llegó en el primer intento, aunque no fue de la manera esperada. La burbuja de Orlando implementada para terminar una temporada amenazada por el COVID-19, obligó a jugar playoffs en cancha neutral y sin fanáticos. Tampoco hubo desfile en la ciudad para celebrar el 17 campeonato de la franquicia.
Pero el título cuenta igual.
A tal punto cuenta que, sirvió para validar una pregunta que muchos se hacían antes de lograrlo: ¿Es Anthony Davis el mejor socio que ha tenido LeBron James en su carrera?
Si bien para gustos están los colores, los números en este caso ayudan a comparar a AD con los socios anteriores del Rey: Dwyane Wade (Miami Heat) y Kyrie Irving (Cleveland Cavaliers).
A juzgar por número de títulos, es Wade quien a ayudado a LeBron a ganar más: suma dos en cuatro temporadas en la que llegó a la final en cada una de ellas. Con el tandem LeBron-Kyrie, Cleveland disputó tres finales contra la dinastía de Golden State Warriors ganando una de ellas, aclarando que la primera final Irving se lesionó gravemente en el primer juego y no pudo regresar. Con AD, LeBron llegó a una final y la ganó, y la ventana para seguir sumando logros parece abierta de par en par.
Veamos las estadísticas.
Wade como escudero del Rey tuvo promedios admirables: 21.7 puntos por juego, 4.6 asistencias, 5.3 rebotes, 1.6 robos y un 50.2% de efectividad en sus tiros de campo. No solo fue un complemento ofensivo, sino que en el otro costado de la cancha, también era determinante. La dos primeras temporadas junto a LeBron, fueron las mejores de Wade quien a medida que pasaba el tiempo, empezaba a verse un poco más vulnerable.
Distinto fue el proceso de Irving. Cuando llegó LeBron a Cleveland, Kyrie estaba buscando alcanzar su madurez como jugador, algo que consiguió de manera contundente. Promedios de 22.7 puntos, 5.2 asistencias, 3.1 rebotes, 1.3 robos y el 46.5% de efectividad en sus lanzamientos los certifican.
Existe una particularidad que une a estos dos jugadorazos: ambos ocupaban puestos en el perímetro y eran más anotadores y definidores que creadores de juego. Tanto Miami como Cleveland utilizaron el modelo de dos estrellas en el perímetro y un interno (Chris Bosh con el Heat y Kevin Love con los Cavs), y en ambos casos resultó exitoso.
Con Anthony Davis como escudero, LeBron alcanzó el título como con sus dos compañeros anteriores, aunque de una manera diferente. El modelo implementado en la conformación del equipo fue una apuesta a tener dos figuras centrales y una rotación larga de jugadores complementando la formación inicial y la banca.
Fue, a no dudarlo, un diseño obligado por las circunstancias ya que la idea original era sumar a Kawhi Leonard para formar otro Big 3, pero este eligió a los LA Clippers como su nuevo equipo. Davis aceptó el desafío respondiendo con los mejores números para un escudero del Rey: 25.6 puntos, 3.2 asistencias, 9.2 rebotes, 1.4 robos y 2.1 tapones por juego.
¿Esto lo convierte en el mejor compañero que tuvo LeBron?
La respuesta es un sí contundente por diferentes razones. AD está en el mejor momento de su carrera, complementa el juego de LeBron como ningún otro y es el que más impacto causó en ambos lados de la cancha.
Hablando de ofensiva, su versatilidad para jugar de frente o de espaldas al aro es increíble. Puede definir un juego con un tiro corto en la pintura, un lanzamiento de media distancia o hasta un triple como lo hizo en el último segundo del juego dos de las finales de conferencia frente a Denver. Nikola Jokic y Joel Embiid son quienes comparten estos atributos, pero AD es más atlético y rápido que ambos.
Defensivamente, pocos en la liga igualan su capacidad de defender el aro como él, o situaciones de pick and roll o cambiar marcas para salir a defender al perímetro.
Por ser un jugador interno, complementa mejor el juego de LeBron que Wade e Irving quienes por físico y posición jugaban de frente al aro. Sin embargo, al igual que aquellos, AD tiene la capacidad, el talento, la explosión y el grado de eficiencia para penetrar y atacar la canasta cuando inicia una jugada de frente a la misma. Sus constantes viajes a la línea de libres, desde donde tiene un porcentaje de acierto superior al 80%, lo terminan de encasillar como una de las armas más letales de la NBA.
Pero si hiciera falta explicar su importancia, aquí van algunos datos adicionales. Los equipos de LeBron tienen marca de 24-53 sin él desde que formó el Big 3 com Miami Heat, equipo que por otra parte, pareció no extrañar a Wade cuando este estuvo ausente, ya que registró marca de 47-17 sin el escolta entre el 2010 y 2014 en la temporada regular y de 1-0 en los playoffs.
Los Cavs 2014-17, por su parte, tuvieron foja de 25-21 sin Kyrie en la temporada regular. Kyrie se perdió siete partidos de playoffs en 2015 (4-3) y cinco de ellos fueron contra los Warriors.
¿Cómo les ha ido a los Lakers sin AD? Tienen marca de 13-10 sin él.
Los Lakers históricamente han tenido duplas talentosísimas en sus planteles. Elgin Baylor y Jerry West fue una de ellas en el pasado, Magic Johnson y Kareem Abdul Jabbar fue otra en los 80. Más tarde llegaron Kobe y Shaq y hasta el mismo Bryant con Pau Gasol. Todas ellas le dieron glamour, identidad y reconocimiento al equipo, aunque lo más importante fueron los títulos. En apenas una temporada jugando juntos, la formada entre LeBron James y Anthony Davis se ganó un lugar en la mesa de estos grandes.
FORMARSE, CRECER, desarrollarse como jugador, crear su propia identidad, convertirse en estrella y, especialmente, ganar campeonatos, parece ser la combinación de ingredientes necesarias para ser considerado un elegido.
Con tan solo 28 años, Anthony Davis ha completado paso a paso cada uno de estos requerimientos.
No solo puede considerárselo como el mejor compañero que LeBron James haya tenido jamás, sino que no catalogarlo como una de las grandes estrellas de la NBA, sería un pecado.
Y lo más impresionante es que su techo parece no tener límites.
