Clasifiquemos a los 10 mejores y a los 10 peores equipos con base en el trabajo que hicieron en el receso de temporada.
Este ejercicio encapsula a la agencia ibrlibre y el draft y mide lo que cada equipo hizo contra nuestras expectativas de cara al receso de temporada. Por ejemplo, sabíamos que los New Orleans Saints iban a necesitar crear cerca de$100 millones de espacio en el tope salarial. La idea aquí no es sobre las circunstancias que llevaron a los Saints a estar en esa situación sino cómo les fue los últimos meses bajo esas condiciones.
Un impresionante receso de temporada podría no significar mucho en el gran esquema de las cosas. Al equipo que tuvo el mejor receso de temporada hace un año, le fue muy bien en la temporada regular e incluso mejor durante los Playoffs: los Buccaneers ganaron el receso de temporada, luego el Super Bowl y quizá también tuvieron el mejor verano en 2021.


Lo que salió bien: Los campeones del Super Bowl pudieron tener de regreso a todo el equipo de la temporada pasada; 31 jugadores de los Bucs alinearon al menos en 200 jugadas a la ofensiva y defensiva hace un año. Con algo de trabajo creativo y una extensión de Tom Brady, todos esos 31 jugadores están de regreso. La salida que más llamó la atención del equipo de 2020 quizá sea la del tackle Joe Haeg. Tampa Bay no agregó mucho al roster además del ex corredor de terceras oportunidades de los Bengals Gio Bernard, pero esto es lo máximo en continuidad para un equipo de la NFL que uno puede imaginar de un año a otro. Los Bucs también pudieron mantener al coordinador defensivo Todd Bowles en su staff, luego de que el ex coach de los Jets dominó a Patrick Mahomes en el Super Bowl.
Lo que salió mal: ¿Qué todos se hicieran un año más viejos? Es realmente difícil encontrar qué salió mal en el receso de temporada de Tampa Bay. Sus principales competidores en la NFC empeoraron, ya que los Saints fueron forzados a dejar ir talento y los Packers están en el inicio de una profunda disputa con Aaron Rodgers. Se podría objetar el uso de una selección de segunda ronda en el quarterback Kyle Trask en vez de usar ese reclutamiento para inyectar profundidad en la línea frontal ofensiva, pero en lugar de eso, Tampa Bay usó su selección de tercera ronda en Robert Hainsey.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Aunque Leonard Fournette jugó un papel importante en el título de los Buccaneers, es cuestionable que comprometieran $3.3 millones garantizados en el corredor y otros $850,000 garantizados en Bernard. Dicho eso, cuando hablamos de $4 millones invertidos en dos veteranos, se puede ver lo poco que se puede cuestionar cuando se habla del receso de temporada de este equipo.
Los pendientes: Este punto es difícil. Los Bucs no estarían en gran forma si repentinamente el nivel de Brady colapsara a los 44 años de edad, pero firmaron a Blaine Gabbert y sí usaron su selección de segunda ronda en Trask. Si se busca un problema, uno podría ser el papel de tackle situacional como un lugar por mejorar: Morgan Moses probablemente termine como titular en algún lado, pero es lógico preguntarse si irían tras Halapoulivaati Vaitai si el ex tackle de los Eagles fuera cortado por los Lions.

Lo que salió bien: Los Patriots encontraron opciones a corto y largo plazo en la posición de quarterback al recontratar a Cam Newton y al usar una selección de primera ronda en Mac Jones. Ningún jugador costó tanto como parecía; el acuerdo por un año de Newton es realmente una garantía de $2 millones, mientras que los Pats pudieron reclutar a Jones con la selección global 15 sin tener que negociar un cambio hacia arriba y ceder capital. Esos quarterbacks jugarán con armas significativamente mejoradas luego de que los Patriots salieron a gastar en el receso de temporada.
Los Patriots también pudieron aprovechar su éxito previo a 2020 de tener de vuelta a jugadores con acuerdos inferiores al valor de mercado. Bill Belichick negoció un cambio por Trent Brown y en el proceso, logró que el ex agente libre de Raiders aceptara un importante recorte en su salario. Un año después de firmar un acuerdo por cuatro años y $51 millones con los Dolphins, Kyle Van Noy regresó por menos de la mitad en ese salario anual promedio. Dont’a Hightower, quien decidió no jugar en 2020 por el COVID-19, también está de regreso, aunque Patrick Chung decidió retirarse y Marcus Cannon fue negociado a los Texans.
Lo que salió mal: Regularmente el ejemplo a seguir por saber cómo valorar al talento en la NFL, la lectura del mercado de los Patriots falló y fueron demasiado agresivos en las primeras horas de la agencia libre. El acuerdo de Nelson Agholor es extravagante en el contexto de otros contratos de jugadores más productivos en la misma posición. Se le pagará a Jonnu Smith y Hunter Henry como súper estrellas sin haberse establecido en ese nivel. Regularmente, Belichick desarrolla jugadores como Matt Judon, Jalen Mills y Davon Godehaux con bajos costos, pero, ahora, les pagará valores de mercado en la agencia libre. Sin duda, los Patriots son mejores que hace un año, pero es difícil ver muchos lugares donde hayan obtenido gran valor.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Construir una ofensiva distinta. Con un draft con mucho talento disponible en la posición de receptor y una clase en la agencia libre que aceptó muchos acuerdos por un año, los Pats pudieron haber encontrado mejor valor en sus compras al enfocarse más en receptores de alto nivel. Es más fácil visualizar a un Fuller que da mejores resultados por su valor que a Agholor, Henry o Smith.
Pagar mucho dinero por los dos mejores alas cerradas del mercado para usar el personal 12 luce grandioso en el papel, pero no convierte repentinamente a Henry y Smith en Rob Gronkowski y aunque trabajar en personal 12 tuvo mucho sentido con Newton como quarterback titular en un ataque que corre mucho, usarlo como sistema básico no es una solución obvia su (y cuando) Jones esté detrás del centro. Los Pats no sabían que iban a tomar a Jones, pero pudieron haber buscado un quarterback que lanzara más que Newton en la agencia libre al firmar a Ryan Fitzpatrick.
Los pendientes: Decidir cuál es el futuro en la posición de esquinero. Stephon Gilmore y J.C. Jackson serán agentes libres sin restricciones en 2022. Se rumoró que Gilmore estaba en pláticas para un cambio, aunque no se concretó nada. Los Patriots podrían trabajar en extensiones con alguno de los dos esauineros, aunque no sorprendería si Gilmore es negociado antes del inicio de la temporada. En el pasado, Belichick negoció a Logan Mankins y a Richard Seymour días antes del inicio del calendario regular. Si el legendario coach obtiene una buena oferta por el ex Defensivo del Año, Belichick podría hacer lo mismo con Gilmore.

Lo que salió bien: Los Chargers apuntalaron una línea ofensiva que se clasificó No. 32 en porcentaje de victoria de bloqueo en el juego aéreo en frente del quarterback Justin Herbert. El gerente general Tom Telesco firmó a Corey Linsley de los Packers y firmó a Matt Feiler de los Steelers antes de usar su selección de primera ronda en el tackle de Northwestern Rashawn Slater. El equipo también ayudó a mantener el universo en orden al contratar a Chase Daniel como suplente de Herbert.
Lo que salió mal: La defensiva sufrió un golpe luego de que los Chargers perdieron a tres titulares: Melvin Ingram, Casey Hayward y Rayshawn Jenkins. El único remplazo significativo que adquirieron fue el esquinero Asante Samuel Jr., selección de segunda ronda que quizá llegue a la titularidad de forma prematura. El lugar de defensivo externo (pass-rusher) del otro lado de Nick Bosa quizá termine ocupado por Uchenna Nwosu o Kyler Fackrell. Los Chargers contarán con el regreso de Derwin James y la llegada de Brandon Staley, quien supervisó a la cuarta mejor defensiva de la NFL en DVOA hace un año.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Los Angeles pudieron haber atendido la posición de esquinero con un veterano en la agencia libre. Fue sorpresivo que no fueran tras Troy Hill, quien jugó bajo Staley hace un año. Linsley fue un excelente centro en Green Bay, pero los grandes centros no siempre son los mismos cuando viajan a otros destinos en la agencia libre y a Linsley le pagarán $17 millones en el primer año de su acuerdo. ¿Les habría ido mejor a los Chargers con Hill como esquinero en lugar de usar una selección de segunda ronda en un centro como Creed Humphrey? El dinero que ahorraron pudo haberles servido para comprar a un defensivo externo (pass-rusher).
Los pendientes: Añadir a ese defensivo externo. Actualmente, los Chargers son demasiado dependientes de Bosa y sabemos que siempre es peligroso para esta franquicia contar con que sus estrellas se mantengan sanos.

Lo que salió bien: Los Ravens importaron talento para arropar a Lamar Jackson. En la línea frontal firmaron a Kevin Zeitler y agregaron a Alejandro Villanueva para reemplazar a Orlando Brown Jr., quien fue cambiado a los Chiefs por selecciones colegiales. Obtener un pick de primera ronda por un jugador que probablemente se iría en la agencia libre el próximo año es un buen negocio, aunque ese jugador se haya ido a un rival de la misma conferencia.
Jackson también tendrá más ayuda en la posición de receptor luego de que los Ravens firmaron a Sammy Watkins antes de usar su selección de primera ronda en Rashod Bateman. Esperaban grandes cosas de Marquise Brown y Mark Andrews la temporada pasada, pero no sucedió. Ahora, si alguno de esos jugadores puede dar el salto en 2021, podrían tener uno de los mejores cuerpos de receptores de la NFL.
Lo que salió mal: La mejor oferta por Orlando Brown terminó por llegar del equipo que tiene más probabilidades de evitar que los Ravens lleguen al Super Bowl. Debieron haber negociado a Brown por la mejor oferta disponible, pero hubiera sido útil si un equipo como los Packers o Panthers hubieran sido los equipos que adquirieran al tackle. Los Ravens también perdieron a Matt Judon y no han firmado a un reemplazo hasta ahora.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: No sabemos cuáles fueron las ofertas por Brown, pero uno podría considerar que los Ravens hubieran tomado menos para mandar a su molesto tackle a otro equipo que no fueran los Chiefs. De acuerdo a la tabla de Chase Stuart, recibieron 14.1 puntos en capital para eldraft por Brown, lo cual es el equivalente a una selección global 25 en un típico draft.
Si los Ravens tuvieron una oferta de un equipo de la NFC que hubiera estado en línea con la oferta de los Chiefs, seguramente la hubieran preferido. Si la hipotética oferta de la NFC les hubiera dado capital para el draft como para una selección 30 global, quizá aceptan ese acuerdo. De haber tomado algo así como una selección 40 global en un acuerdo con un equipo d ela NFC, ¿hubiera sido eso mejor? No se les puede culpar por su elección, pero es justo considerar si eso será más doloroso que un típico acuerdo.
Los pendientes: Agregar un ala defensivo veterano. Los Ravens perdieron a Judon y aunque pudieron llevar de vuelta a Tyus Bowser y Pernell McPhee, tienen una clara necesidad por otro linebacker externo que tome el lugar en el número de jugadas que tenía Judon. Justin Houston parece la elección obiva, pero tendrán que ponerse creativos.Los Ravens sólo tienen poco menos de $10 millones de espacio en el tope salarial, pero también se espera que extiendan el contrato de Andrews y Jackson este verano.

Lo que salió bien: El WFT hizo un gran trabajo al mejorar su roster tras sorprender con el título divisional. Ronald Darby impresionó con su acuerdo por un año, pero en lugar de contar con que Darby mantenga ese nivel, Washington pagó un precio alto para agregar a un jugador de mayor calibre en con el esquinero William Jackson. De la misma forma, en la posición de quarterback, Ryan Fitzpatrick llega para poner presión en Taylor Heinicke, luego del impresionante juego como titular en Playoffs de este último. Demasiados equipos siguen una temporada sorprendente con la intención de tener a todos de regreso, lo que regularmente suele tener decepcionantes resultados en el siguiente año. Ron Rivera hizo movimientos muy bien balanceados aquí.
Las grandes adiciones que hizo Washington a su roster agradan. Jackson fue un esquinero principal legítimo en ocasiones en Cincinnati, aunque regularmente no obtuvo mucha ayuda para presionar al quarterback de una defensiva que se clasificó última en el porcentaje ajustado de caqpturas en 2020. Curtis Samuel es una pieza complementaria perfecta pata Terry McLaurin y aunque el hecho de que Dallas agregara a un linebacker en la primera ronda del draft por sus problemas en la defensiva no fue del agrado de muchos, que Washington aladiera a Jamin Davis tiene más sentido; la defensiva de Washington está lista por el frente y por detrás.
Lo que salió mal: La reconstrucción en la línea frontal no es algo que encante. Brandon Scherff aún no ha firmado una extensión, lo que significa que Ron Rivera está cerca de perder a uno de sus mejores jugadores el próximo año. Adquirir a Ereck Flowers en un cambio fue más un regalo para Miami, incluso si Flowers aceptó un recorte en su salario como parte del acuerdo. Washington firmó a Charles Leno para jugar como tackle izquierdo, pero al hacerlo, el equipo decidió terminar su relación con Geron Christian y Morgan Moses. La selección de segunda ronda Samuel Cosmi debería jugar como tackle derecho, pero el salario de $7.8 millones de Moses fue razonable para un sólido tackle titular.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Mantener a Moses y verlo luchar con Cosmi antes de tomar una decisión importante. Si el dinero ahorrado en el acuerdo de Moses le permite a Washington firmar a un tackle izquierdo en Leno y luego lograr que Scherff firme un acuerdo, es una historia distinta, pero no es claro si todos esos gastos están relacionados. Si se trata de dinero en efectivo, el dueño del equipo, Dan Snyder, puede pagarlo. Saahdiq Charles tiene participación de dos jugadas en su carrera, pero actualmente sería la opción en la posición de tackle en Washington.
Los pendientes: Cerrar el acuerdo con Scherff. Probablemente tomará cuatro años y $68 millones en su etiqueta como jugador franquicia por $18 millones, pero si los Colts logran firmar primero a Quenton Nelson, el precio sólo va a subir.

Lo que salió bien: Bueno, nadie va a acusar a los Chiefs de olvidar proteger a su quarterback titular otra vez, Luego de que los Buccaneers destrozaron a una línea con nivel de talento de suplentes y reemplazos en el Super Bowl LIV, los Chiefs se dedicaron en este receso de temporada a asegurarse que eso no suceda de nuevo. Andy Reid y compañía hicieron a Joe Thuney el guardia mejor pagado en la historia de la liga y luego cambiaron su selección de primera ronda en el draft como parte de un paquete para adquirir al ex tackle de los Ravens Orlando Brown Jr.
Agregar a dos nuevos titulares del lado izquierdo significaría un receso de temporada ocupado para la mayoría de los equipos, pero eso no es mi la mitad de la historia en Kansas City. Los Chiefs también recontrataron a Mike Remmers, sacaron a Kyle Long del retiro, firmaron a Austin Blythe, reclutaron a Creed Humphrey en la segunda ronda y se espera que tengan de regreso a Laurent Duvernay-Tardif.
Si los Chiefs consideran que lo único que les evitó ganar el Super Bowl fue su línea ofensiva, bueno, probablemente ese no será un problema en 2021.
Lo que salió mal: Kansas City nunca contrató a un reemplazo para Sammy Watkins, luego de que su intento por adquirir a JuJu Smith-Schuster se cayó cuando el receptor decidió volver a firmar con los Steelers. En el papel, los Chiefs están cortos en la posición detrás de sus estrellas Tyreek Hill y Travis Kelce. Claro, ese es un problema que a la mayoría de los equipos les gustaría tener.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Thuney fue increíblemente confiable en sus cinco años con los Patriots, pero ni siquiera fue el mejor guardia en New England en su estancia con los Pats y ahora es el liniero interior mejor pagado en la liga. Trent Williams es mayor y tiene problemas de lesiones, pero juega una posición mucho más importante, especialmente para un equipo que lanza mucho como los Chiefs. Quizá hubiera sido bueno que Kansas City intentara mejorar la oferta de los 49ers a Williams y gastar menos en el interior de la línea ofensiva, especialmente con Trai Turner aún en el mercado.
Al fallar en contratar a Williams, los Chiefs tuvieron que cambiar su selección de primera ronda a los Ravens para adquirir a Brown, de quien también se espera que tenga una masiva extensión contractual tras establecerse como uno de los mejores tackles izquierdos de la NFL. Es posible que el equipo no consideró que podía cerrar un acuerdo con Williams a ese precio, pero los Chiefs gastarán más los próximos años con Brown y Thuney que lo que hubieran gastado con Williams y cualquier guardia que hubieran reclutado al final de la primera ronda. Kansas City hubiera estado mejor con la segunda opción.
Los pendientes: Firmar a un esquinero. Los Chiefs se hicieron de un par de ex esquineros de primera ronda en Mike Hugues y DeAndre Baker, pero aún podrían agregar al menos a un veterano al grupo. El ex defensivo de Kansas City Steven Nelson aún está disponible en el mercado.

7. New Orleans Saints
Lo que salió bien: No fue tan malo como pudo ser. Con la peor situación en el tope salarial de la última década, los Saints pudieron mantener a la mayoría de su núcleo e incluso, lograron tener de regreso al safety Marcus Williams con la etiqueta de jugador franquicia. Con reestructuraciones, coordinación de tiempo creativa y la confianza en años anulables, repartirán algunos de los efectos de su tope en los próximos años, pero menos algunas piezas importantes, estos Saints lucen mucho más como el equipo que ganó 49 juegos los últimos cuatro años.
Eso es una victoria por sí misma.
La mayor interrogante iba a ser encontrar a un reemplazo para Drew Brees, pero además de reestructurar el contrato de Taysom Hill, los Saints pudieron convencer a Jameis Winston de regresar con un acuerdo por un año y $5.5 millones. Ciertamente Winston no es Brees, pero tener a un quarterback con calibre para ser titular con un acuerdo por un año y por esa cantidad de dinero es exactamente lo que los equipos necesitan hacer cuando cuentan cada centavo.
Lo que salió mal: Los Saints pudieron haber ganado más espacio en el tope salarial a corto plazo de haber concretado extensiones con Ryan Ramczyk y Marshon Lattimore, pero ninguna de las jóvenes estrellas ha firmado nuevos acuerdos. De la misma forma, no pudieron cerrar un acuerdo a largo plazo con Williams para liberar espacio en el tope salarial en 2021, así que el safety aún está en la nómina por $10.6 millones este año.
Dada su situación, la manera en la que los Saints manejaron su draft no fue la mejor. Hay poder para destacar en su roster, pero necesitan reemplazar toda la profundidad que perdieron con la adición de jugadores con contratos de novatos y desarrollarlos en contribuidores de valor. Si acaso, deberían haber negociado bajar en el orden de selección para acumular más picks. En lugar de eso, se reporta que intentaron subir en la lista en la Ronda 1 y lo lograron en la tercera y sexta rondas. Desde su increíble draft de 2017, New Orleans ha tenido un total de sólo 22 reclutamientos. La ausencia de pofundidad en el roster se va a sentir en 2021 y los próximos años.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Seguir adelante sin los veteranos Jared Cook, Emmanuel Sanders, Nick Easton y Sheldon Rankins era probablemente inevitable, pero fue sorpresivo ver a New Orleans mantener a otros elementos veteranos. Latavius Murray y Patrick Robinson se combina para un impacto de sólo $8 millones en el tope y ninguno es probablemente esencial para el éxito del equipo en 2021. Seguir adelante sin ellos quizá haya permitido que los Saints retuvieran a alguien como Sanders o ir por profundidad en la línea de scrimmage.
Los pendientes: Extender los contratos de Ramczyk y Lattimore con contratos de novatos crearía algo de espacio en el tope salarial en el corto plazo y eso le permitiría a los Saints atender su profundidad en la línea. Se habló de tener de regreso a Easton tras cortarlo y eso tendría sentido en el interior. Quizá más importante, la defensiva de Dennis Allen podría usar a un tackle para rotarlo con Shy Tuttle.

Lo que salió bien: El primer punto en la agenda del receso de temporada fue darle ayuda a Tua Tagovailoa. Aparecen Will Fuller y Jaylen Waddle, este último con la firma de un acuerdo por un año y $10.6 millones. De repente, los Dolphins pasaron de tener un grupo de receptores entre los peores cinco de la liga a uno de los mejores en el papel, aunque Fuller se perderá el primer juego de la temporada regular para terminar con su suspensión por usar sustancias prohibidas. Miami también agregó profundidad valiosa detrás de Tagovailoa al firmar a Jacoby Brissett por un año.
Los Dolphins continuaron con los beneficios del cambio de Laremy Tunsil al negociar bajar en el orden de selección de la primera ronda y ceder el tercer pick global y obtener tres reclutamientos de primera ronda de los 49ers, que usaron esa tercera selección para tomar al quarterback Trey Lance. Luego, Miami cedió uno de esos reclutamientos para subir del lugar 12 al 6 en el orden de selección en un acuerdo con los Eagles, pero la ganancia neta aún es impresionante. Al moverse del lugar 3 al 6, los Dolphins no tendrían su selección de receptores en el draft de este año, pero sobrevaloramos nuestra habilidad para juzgar entre jugadores en el mismo nivel. Ja’Marr Chase quizá termine por ser mejor prospecto que Waddle, pero es difícil apostar una selección de primera por él. Los Dolphins terminaron conun prospecto súper estrella en la posición de receptor y por lo visto en el cambio de Tunsil, nadie sabe dónde puedan quedar esos picks.
Lo que salió mal: Tras gastar sin reparo el receso de temporada pasado, los Dolphins básicamente borraron la mayoría de sus movimientos. Cambiaron a Shaq Lawson y a Ereck Flowers y cortaron a Kyle Van Noy. Uno pudiera considerar estos movimientos como resultado de altos costos, pero realmente tampoco no hicieron una inversión mayor en la agencia libre para reemplazar a estos jugadores. Benardrick McKinney llegó de los Texans como parte del acuerdo por Lawson y ayudará a sustituir a Van Noy, pero Miami no pareció haber gastado con inteligencia el año pasado.
Cuando sucedió, fue difícil apreciar el movimiento de Flowers y no se puede culpar a los Dolphins por seguir adelante sin él, pero tampoco es posible saber si hicieron lo suficiente para atender a la línea ofensiva en este receso de temporada. Contrataron a piezas para la profundidad como D.J. Flucker y Matt Skura, este último a quien los Ravens mandaron a la banca tras batallar con la entrega del balón como centro a Lamar Jackson. El gerente general Chris Grier usó una selección de segunda ronda en el liniero de Notre Dame Liam Eirchenberg, pero hay posibilidades de que el equipo no agregue a un titular por encima del promedio en la línea en este receso de campaña.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: ¿Podrían los Dolphins haber mantenido esa selección extra de primera ronda de los 49ers? A los Eagles sólo les costó una selección de tercera ronda subir del puesto 12 global al 10 y reclutar a DeVonta Smith. Waddle quizá termine por ser un mejor jugador que Smith, pero aferrarse a esa selección extra de primera ronda pudo haber sido realmente valioso si los Dolphins terminan por desistir de Tagovailoa o quieren agregar a una joven estrella vía un cambio.
Claro, también pudieron haberse quedado con esa tercera selección global y reclutar a Lance. Lo que se vio de Tagovailoa en 2020 no fue descalificador y sería ridículo renunciar a la ex estrella de Alabama luego de media temporada como titular, pero la mejor forma de terminar con un quarterback franquicia quizá sea reclutar a un par de ellos en los primeros cinco turnos del draft y ver quién gana la competencia. Tagovailoa va a ser un buen quarterback en la NFL, pero si Lance resulta ser una súoer estrella en San Francisco, la negociación podría pesar en el futuro a los Dolphins.
Los pendientes: Agregar a otro liniero ofensivo. Nick Easton, Larry Warford y Trai Turner aún están disponibles en la agencia libre. Los Dolphins deberían añadir piezas a su línea frontal y si Eichenberg puede vencer a alguien como Turner para el puesto titular en la posición de guardia, grandioso. Miami es joven en la trinchera, pero no vimos lo suficiente de sus titulares hace un año para que alguno fuera algo seguro como titular.

Lo que salió bien: Los 49ers hicieron su gran movimiento en la posición de quarterback, negociar tres selecciones colegiales para subir en el orden de selección en el draft y reclutar al producto de North Dakota State Trey Lance, quien le da a Kyle Shanahan un pasador barato y de calidad alrededor del cual construir el resto de su equipo los próximos años, con los ahorros generados en esa posición para futuras extensiones contractuales para Fred Warner y Nck Bosa.
El otro gran movimiento del receso de temporada fue recontratar al tackle izquierdo Trent Williams, quien firmó el contrato más lucrativo para un liniero ofensivo en la historia. Williams no ha jugado una temporada completa desde 2013, pero en el aspecto de jugada a jugada, aún es uno de los mejores tackles de la liga. El resto del receso de temporada fue relativamente tranquilo, aunque también destacan las llegadas del centro veterano Alex Mack para tomar el lugar del retirado Weston Richburg.
Lo que salió mal: Parecía que los días de Jimmy Garoppolo con los 49ers estaban contados, luego de que la franquicia negoció subir en el orden de selección, pero el equipo decidió mantenerlo con la esperanza de tener una transición al estilo Alex-Smith/Patrick Mahomes. Al hacerlo, los 49ers perdieron la oportunidad de negociar a Garoppolo a un equipo como los Patriots o los Bears, lo que les costó no tener capital para el draft.
Los 49ers podrían aún cambiar a Garoppolo en agosto para crear el espacio en el tope salarial que querrán usar en futuras temporadas, pero su ventaja en la negociación será menor, lo que disminuirá la compensación que pudieran tener de regreso. Además, si Garoppolo está en el roster para la Semana 1, tendrán que pagar una compensación de $25 millones. Dado que Jimmy G ha llegado a septiembre sin estar lesionado sólo una vez en cuatro intentos como quarterback titular, el escenario de pesadilla en el que se mantiene en el tope salarial y luego sufre una lesión, parece ser que sea lo más probable.
Aunque no fue un gran año para los 49ers en 2020, su éxito en 2019 provocó que varios equipos deshicieran a su staff de coacheo en este receso de temporada. Los Jets contrataron a Robert Saleh, quien luego tomó a Mike LaFleur y John Benton para ayudarle a dirigir a la ofensiva en New York. El ex linebacker de los Texans, DeMeco Ryans, fue promovido a la posición de coordinador defensivo, donde debutará mientras intenta llenar los zapatos de Saleh.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Aun si los 49ers no consideran que Lance esté listo en 2021, no necesitan limitarse con Garoppolo como la opción como quarterback titular. Si pudieran haber cerrado un acuerdo antes de la agencia libre, puderon haber ido tras Ryan Fitzpatrick o Andy Dalton como su titular de corto plazo con una fracción del precio de Garoppolo. También pudieron haber enviado a Garoopolo a uno de los destinos deseados por el pasador y asegurarse de poder distribuir ese espacio en el tope salarial (menos lo que le pagarían a otro quarterback) en 2022 y más allá.
Los pendientes: Recontratar a Warner. El linebacker estrella ha sido una ganga los últimos tres años y lo sería por uno más incluso con un aumento de rendimiento probado a $3.3. millones. Dar la etiqueta de jugador franquicia a Warner es complicado, también, ya que todos los linebackers son tratados como iguales en el sistema de etiquetado, lo que significa que su cifra sería influenciada por defensivos externos como Khalil Mack a diferencia de otros linebackers que juegan lejos del balón, que regularmente ganan menos dinero. Lo probable es que el acuerdo de Warner será de alrededor de cuatro años y $76 millones.

10. Cleveland Browns
Lo que salió bien: Luego de la temporada más exitosa en la historia moderna de la franquicia, los Browns pasaron la mayor parte del receso de temporada en la reconstrucción de su defensiva contra el pase en los tres niveles. En la línea frontal, se espera que Jadeveon Clowney y Malik Jackson ofrezcan apoyo al defensivo externo Myles Garrett. Anthony Walker y la selección de segunda ronda Jeremiah Owusu-Koramoah quizá terminen como los dos linebackers titulares del equipo en los esquemas nickel y dime para el final de la temporada.
Podríamos ver hasta cuatro nuevos titulares en paquetes de sustitución en el perímetro, con Denzel Ward al lado de las importaciones de los Rams Troy Hill y John Johnson, la selección de primera ronda Greg Newsome y la de segunda ronda en 2020 Grent Delpit, quien perdió su primer año en la NFL por una rotura en el tendón de Aquiles. De repente, esta es una secundaria profunda en el papel y seguro parece que el gerente general Andrew Berry intenta reconstruir un perímetro capaz de seguirle el paso a los Chiefs.
Lo que salió mal: Los Browns quizá no sean mejores en la línea frontal defensiva de lo que lo fueron hace un año. Cambiaron a Olivier Vernon , Sheldon Richardson y Larry Ogunjobi por Clowney, Jackson y Takkarist McKinley y Andrew Billings, quien decidió no jugar en 2020. Clowney es un gran nombre, pero también viene de una media temporada sin brillo con los Titans. Jackson no fue tan impresionante la campaña pasada con los Eagles y McKinley nunca cumplió con las expectativas en Atlanta. Los Browns ahorraron dinero, pero este grupo quizá sea tan impresionante en el campo como lo es su pedigrí.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Cleveland pudo haber ido tras uno de los otros defensivos externos disponibles en lugar de Clowney, quien firmó por un año y $8 millones. Justin Houston y Melvin Ingram tienen lesiones en las rodillas en sus currículums, pero también Clowney. Firmar a Clowney también parece haber llevado a los Browns a cortar a Richardson y aunque la franquicia ha hablado sobre la posibilidad de tener de regreso al ex tackle de los Jets, quizá sea mejor jugador actualmente.
Los pendientes: Trabajar en extender a la clase de 2018. Nick Chubb será agente libre sin restricciones tras la temporada. Baker Mayfield y Ward tendrán sus opciones de quinto año en 2022. Probablemente, los Browns esperen hasta el final de la campaña por Ward, pero dado que regularmente los quarterbacks firman sus nuevos acuerdos luego del tercer año, será revelador si los Browns deciden extender el contrato de Mayfield este verano.

LOS 10 PEORES RECESOS DE TEMPORADA EN 2021

Lo que salió bien: Por lo que parece ser la temporada 100 consecutiva, los Vikings agregaron ayuda urgente a su línea ofensiva. El gerente general Rick Spielman pudo negociar bajar en el orden de selección en la primera ronda del draft y reclutar a su tackle izquierdo del futuro en Christian Darrisaw, quien reemplazará a Riley Reiff, quien se fue en la agencia libre. Minnesota también atendió un par de años frustrantes en la posición de esquinero al llevar de regreso a Mackensie Alexander, al tomar a Patrick Peterson, quien firmò por un año y $8 millones, y al contratar a Bashaud Breeland el 4 de junio.
Lo que salió mal: La posición de defensivo externo es una interrogante enorme. Danielle Hunter, quien perdió todo el 2020 con una lesión en el cuello, no participó en los OTAs entre reportes de que desea un nuevo acuerdo. Los Vikings firmaron a Adam Thielen con una extensión favorable y luego le dieron al receptor estrella un nuevo contrato con dos años por cumplir; Hunter quizá eba esperar hasta 2022 para tener su muy merecido aumento.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Es bueno que los Vikings obtuvieran picks extra al bajar en el orden de selección, pero es probable que sus aficionados comparen a Darrisaw con Rashawn Slater en los próximos años. Los Chargers tomaron a Slater una selección antes que los Vikings y es válido considerar si Minnesota hubiera considerado subir al décimo lugar para adelantarse a los Chargers para tomar a Slater en lugar de a Darrisaw.
Los pendientes: Agregar un defensivo externo. Minnesota tiene aproximadamente $14 millones de espacio en el tope y requiere veteranos en los extremos con urgencia, especialmente si Hunter no puede o no quiere jugar. Incluso una pieza situacional como Trent Murphy o John Simon ayudarían a este equipo en 2021.

Lo que salió bien: Los Bengals agregaron piezas clave para Joe Burrow al firmar al ex tackle de los Vikings Riley Reiff y reclutar al ex compañero de Burrow en LSU, Ja’Marr Chase. Algunos analistas del draft sienten que los Bengals debieron haber seleccionado al tackle de Oregon Penei Sewell para intentar proteger a Burrow, quien regresa de una seria lesión en la rodilla y es algo que luce correcto, pero Chase también ayuda a proteger a Burrow. Darle un receptor en el que confía ayudará al pasador y ex primera selección global a lanzar más rápido. Experen que Burrow tenga opciones para lanzar con frecuencia a Chase en la campaña.
Lo que salió mal: Luego de años de evitar la agencia libre en medida de lo posible, los Bengals regresaron al mercado. Desafortunadamente, por segundo año consecutivo, su más grande contratación no luce de buen valor. La decisión de seguir sin Carl Lawson y firmar a Trey Hendrickson parece curiosa, dado que Hendrickson tuvo sólo una temporada significativa con los Saints. Incluso esa campaña de 2020 tiene alertas al sugerir que Hendrickson no podrá mantener sus totales de capturas en Cincinnati.
Uno podría argumentar que los Bengals no hicieron lo suficiente para cuidar a Burrow con la línea ofensiva. Reiff es un sólido protector del lado derecho en el juego aéreo, pero aún no es claro si Jonah Williams terminará como el tackle izquierdo franquicia. Cincinnati recontrató a Quinton Spain luego de que el ex liniero de los Bills se unió al equipo en noviembre, pero la única adición notable que la franquicia hizo fue la selección de segunda ronda Jackson Carman, a quien Mel Kiper Jr., analista de ESPN, clasificó en el lugar No. 13 entre los prospectos en la posición de tackle. Se espera que los Bengals muevan a Carman a la posición de guardia, pero no tienen un registro espectacular reciente en el desarrollo de linieros.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Elegir a Hendrickson y no a Lawson y a Chase y no a Sewell son dos decisiones por las que los Bengals serán juzgados en los próximos años. Pueden salirse del acuerdo de Hendrickson luego de un añi y $20 millones, pero hacerlo los dejaría con la necesidad de encontrar otro reemplazo en la posición de defensivo externo (edge).
Los pendientes: Extender el contrato de Jessie Bates, quien tomó el lugar de Justin Simmons como el safety más subestimado en la NFL. Con una la que se espera sea una extensión para Jamal Adams que marque la pauta en el mercado al ser superior de $18 millones por temporada, lo más útil para los Bengals sería darle a Bates una extensión antes de que los Seahawks lo hagan con Adams.

Lo que salió bien: Los Lions (en mayor parte) se comprometieron con un nuevo plan luego de poco más de dos desatrosos años con Matt Patricia. El nuevo gerente general Brad Holmes vendió caro a Matthew Stafford al obtener a cambio a dos selecciones de primera ronda y a Jared Goff de sus ex empleadores en Los Angeles. La mejor forma de iniciar una reconstrucción es agregar selecciones de primera ronda extra y aunque esperamos que esos picks estén entre los primeros 20, los cambios de Houston por Deshaun Watson y Laremy Tunsil son un recordatorio de que futuros jugadores elegidos en la primera ronda pueden caer en cualquier posición.
Tras la negociación de Stafford, tuvimos una idea clara de cómo Holmes y el nuevo coach Dan Campbell planean ganar juegos por lo que hicieron en el draft. Los Lions tuvieron cuatro selecciones en las primeras tres rondas y usaron tres en linieros, incluido Penei Sewell en la primera ronda. También firmaron a Michael Brockers de la limpieza de salario que hicieron los Rams y recontrataron a Romeo Okwara. Ya veremos cómo funciona el plan,pero dado que el último proyecto pareció simplemente amontonar a jugadores que los Patriots no querían, intentar controlar la línea de scrimmage es al menos una teoría con un mejor registro de éxito.
Lo que salió mal: Los Lions dejaron ir a Kenny Golladay, aunque obtendrán un pick compensatorio de tercera ronda en 2022. Como resultado, se quedaron con el peor grupo de receptores en la NFL con la idea de usarlo a fondo con Tyrell Williams y Breshad Perriman. También perdieron la oportunidad de tener una selección compensatoria tardía al firmar a Jamaal Williams y sólo evaluaron a Todd Gurley; un corredor de primera y segunda oportunidades no es una posición que este equipo en reconstrucción necesite hacer una prioridad.
El trabajo de Holmes en el draft no fue tan inspirador como su primer movimiento: se reporta que rechazó ofertas para descender al lugar 7 en el orden de selección de la primera ronda y que luego intenró subir en la segunda antes de reclutar al jugador que quería, Levi Onwuzurike, sin tener que sacrificar picks. Sewell es grandioso como prospecto, pero los Lions no están sólo a un jugador de ser contendientes y había otros linieros ofensivos valiosos disponibles en la primera ronda. No pueden ser tan confiados sobre jugadores en lo individual en el primer draft de una reconstrucción de varios años.
También fue algo sorpresivo ver a Detroit darle un acuerdo por seis años a Campbell. Las conferencias de prensa del ex ala cerrada han sido entretenidas y quizá termine por ser un gran coach, pero no fue el candidato más codiciado en el mercado ni hizo maravillas como coach interino en Miami hace varios años. Si la reconstrucción de Detroit va a tomar tanto tiempo que necesitó darle seis años a Campbell, debieron jaber negociado bajar al lugar 7 en el orden de selección de la primera ronda del draft.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Fue bueno comprar a bajo precio a Goff. La ex primera selección global no fue tan bueno como la gente creyó durante su mejor momento en de los primeros años de Sean McVay en Los Angeles, pero también es mejor en 2021 de lo que la percepción general sugiere. Los Rams se convencieron de que Goff era el jugador que deseaban y pagaron una cuota exorbitante para lavar su error.
Los Lions reestructuraron el acuerdo de Goff tras su llegada, pero, ¿debieron haber absorbido algo de su salario restante y negociar al veterano por más selecciones colegiales? Si hubieran absorbido los $10 millones, pudieron haberlo cambiado con cuatro años y $94.1 millones por cumplir en su acuerdo, incluidos sólo $15.5 en garantías restantes luego de esta campaña. Eso pudiera haberles ganar una selección de segunda ronda de un equipo necesitado de una opción veterana sin mucho espacio en el tope salarial, como los Saints antes de recontratar a Jameis Winston.
Los pendientes: Esperen. Los Lions no perderán a propósito (tanking), pero probablemente no serán muy buenos en 2021. Necesitan ser pacientes y mantener su visión a largo plazo.

Lo que salió bien: Los Panthers continuaron con su cuidadosa construcción bajo el coach Matt Rhule y el nuevo gerente general Scott Fitterer, con un cambio significativo del que hablaremos en un minuto. Los acuerdos que lograron con Haason Reddick y A.J. Bouye a la defensiva fueron buenos y agregaron una pieza de valor en la posición de esquinero al tomar a Jaycee Horn con la octava selección global. La decisión de dares por vencidos con Teddy Bridgewater e ir por Sam Darnold quizá sea la elección más notable e importante que los Panthers hicieron en el receso de temporada, pero, en general, las decisiones de Rhule y compañía sobre el roster fueron agradables.
Lo que salió mal: El cambio por Darnold no es uno que emocione mucho. Carolina envió tres selecciones colegiales a los Jets por el ex tercer reclutamiento global, incluida una de segunda ronda en 2022. Quizá más importante, los Panthers tambiñen acordaron ejercer la opción de quinto año de Darnold para 2023, la cual ahora está totalmente garantizada en $18.6 millones. Quarterbacks que inician sus carreras como Darnold, rara vez se convierten en pasadores eficientes en sus segundas paradas y esta franquicia hizo una apuesta importante de que Darnold será la excepción. La falta de desarrollo del pasador y su baja eficiencia, incluso en bolsas de protección limpias, son preocupantes, pero el escenario más probable es que Carolina esté de regreso en el mercado de quarterbacks en 2022.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: La otra gran apuesta de los Panthers en el receso de temporada fue mantenerse quietos en la Ronda 1 del draft y tomar a Horn. Los Bears mandaron sus selecciones No. 20 y 164 en el draft y de primera y cuarta rondas del próximo año a los Giants para subir del turno 20 al 11 en el orden de selección y reclutar a Justin Fields e incluso si los Panthers no querían a Fields, presumiblemente pudieron haber aceptado una oferta similar de los Bears y tomar a un jugador tentador en la primera ronda del draft de 2022.
Si valoramos esas futuras selecciones colegiales de los Bears como las últimas de sus respectivas rondas en el draft, el paquete en general valió 33.5 puntos de acuerdo a la tabla de Chase Stuart, lo que está alrededor del valor de la primera selección global en un draft típico. De forma más realista, esos picks valdrán más que una selección alta en un draft típico. Pasar de esa oferta de cambio (o, al menos, no buscar una oferta de ese tipo de un equipo como los Bears) implícitamente valúa a Horn como algo similar a una primera selección global colegial e históricamente, esquineros tomados en este rango no tienen ese grado de éxito o impacto. Uno podría dar el mismo argumento para los Lions con la selección global 7 o con los Broncos con la 9, pero esta es probablemente una oportunidad que los Panthers dejaron pasar.
Los pendientes: Extender el contrato de Taylor Morton. El jugador elegido en la segunda ronda del draft de 2017 se ha desarrollado como uno de los mejores tackles derechos en la NFL y con la posición de tackle izquierdo como una gran interrogante, los Panthers harían lo correcto si refuerzan una de las dos posiciones de tackles para ayudar a Darnold. Los Panthers dieron la etiqueta de jugador franquicia a Moton en 2021 por $13.8 millones y un nuevo acuerdo para el jugador de 27 años deberá llegar en alrededor de cuatro años y $62 millones.

Lo que salió bien: Si crees que el desempeño del quarterback evitó que los Rams regresaran al Super Bowl, bueno, ya tienes la mejoría que esperabas. Los Angeles enviaron un paquete de dos selecciones de primera ronda y un ex quarterback franquicia, Jared Goff, en un acuerdo con los Lions para adquirir a Matthew Stafford, el nuevo juguete de Sean McVay detrás del centro. Los Rams tuvieron que absorber $24.7 millones en dinero muerto por el contrato de Goff para cerrar el trato, pero a nadie le importará el precio si el movimiento los hace dar el siguiente paso.
También pareció como si Los Angeles estarían forzados a firmar a un reemplazo para Leonard Floyd luego de que la ex selección de primera ronda de los Bears recuperó su nivel en su año con los Rams, pero Loyd terminó por volver con un pacto de cuatro años y $64 millones. El movimiento forzó al gerente general Lee Snead a enviar al veterano liniero defensivo Michael Brockers a los Lions, pero es probable que los Rams prefieran tener a defensivo externo caro junto a Aaron Donald que a otro liniero interior de alto precio.
Lo que salió mal: Cuando los Rams adquirieron a Stafford, no le dieron una extensión de contrato al veterano quarterback. Los equipos que han cambiado dos selecciones de primera ronda para adquirir a jugadores estrella, típicamente pagaron un alto costo para darles extensiones de contrato a esos elementos, incluidos los Rams con Jalen Ramsey. Khalil Mack, Laremy Tunsil, y Ramsey pueden convertirse cómodamente en los jugafores mejor pagados en la liga en sus respectivas posiciones cuando firmen sus nuevos acuerdos. A Stafford nop no le darán dinero tipo Maomes, pero la ex primera selección global va a tener todas las ventajas cuando negocie su acuerdo. No sorprendería ver una extensión de cuatro años que llegue a los $170 millones.
Pese a agregar a Stafford y la conocida aptitud de McVay por crear esquemas para que sus jugadores estén desmarcados, los Rams continúan con su inversión de sus limitados recursos en la posición de receptor. Pese a firmar extensiones de contrato con Robert Woods, Cooper Kupp y Tyler Higbee y usar su selección de segunda ronda del año pasado en Van Jefferson, contrataron a DeSean Jackson con un inexplicable acuerdo por un año y $4.5 millones. Jackson tiene 35 años y jugó tres partidos completos en las últimas dos temporadas. ¿Quién más competía con él a este precio? Kenny Stills sigue como agente libre y probablemente hubiera tenido más tiempo de juego. Luego, los Rams usaron su primera selección colegial en Tutu Atwell.
McVay no debe tener problemas en la posición de receptor, pero los Rams siguen negligentes sobre su línea ofensiva, la cual aún es dependiente de que el tackle izquierdo de 39 años Andrew Whitworth juegue a un alto nivel. Los Angeles estuvieron más sanos en la línea frontal el año pasado de lo que lo estuvo en 2019, lo que fue una mejoría, pero confía en demasiadas selecciones colegiales de rondas medias o tardías para mantener a la línea a flote mientras invierten sus reclutamientos más altos en jugadores de posiciones de habilidad. Quizá Stafford se sobreponga a todos los problemas en la línea, pero vimos al pasador veterano perdió tiempo de juego los últimos años en Detroit cuando su línea frontal falló en protegerlo. Aaron Kromer, coach de línea ofensiva, también dejó al equipo, con lo que los Rams contrataron al coach de línea ofensiva de Stanford Kevin Carberry para tomar el puesto. Carberry es un coach raro de línea ofensiva que, en realidad, es más joven (38 años) que su mejor liniero.
Además de Kromer, los Rams también perdieron a otros coaches como el coordinador defensivo Brandon Staley (ahora entrenador en jefe de los Chargers), Joe Woods (coordinador defensivo de los Packers), Shane Waldron (coordinador ofensivo de los Seahawks) y Andy Dickerson (coordinador juego terrestre de los Seahawks), entr otros. Staley ayudó a producir el cuarto mejor DVOA defensivo de la liga hace un año y aunque Raheem Morris hizo un buen trabajo en Atlanta, el nuevo coordinador defensivo de L.A. tiene un trabajo sencillo para mantener a un sólido grupo en ese nivel en 2021.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Ahora hemos visto a Floyd y Dante Fowler Jr. unirse a los Rams tras decepcionantes periodos con sus equipos y producir grandes números junto a Donald. Fowler cayó a lo terrenal en su primera temporada con los Falcons. Floyd estará alrededor, pero es válido cuestionarse si los Rams lo hubieran dejado ir e intentar reemplazarlo con una opción más barata mientras usaban el dinero que ahorrarían para agregar la ayuda que necesitan con desesperación en la línea ofensiva. Quizá la combinación Haason Reddick y Kevin Zeitler sea preferible por encima del formado por Floyd y un guardia suplente de nivel de reemplazo.
Los pendientes: Recontratar a Stafford. Será mejor para propósitos del tope salarial hacerlo ahora y no hasta el siguiente receso de temporada.

Lo que salió bien: Lo Falcons contrataron a Arthur Smith como su nuevo coach, pero quizá lo más emocionante sea que Smith sacó del retiro al coordinador defensivo Dean Pees. El coach de los Patriots, Ravens y Titans tiene un largo registro de éxito y Tennessee cayó del lugar 18 en DVOA en su última temporada con Pees al 29 sin el coach hace un año. Los Falcons necesitarán a Pees, dado que probablemente tendrán al peor perímetro de la liga en la Semana 1.
Lo que salió mal: Una brutal situación con el tope salarial obligó a los Falcons a dejar ir a los veteranos Alex Mack y Keanu Neal. También es una de las razones por las que el ícono de la franquicia, Julio Jones, también se fue en un cambio con los Titans. Los Falcons necesitan hacer espacio en el tope salarial sólo para firmar a su clase del draft, pero ver a Jones en el uniforme de los Titans no va a ser nada agradable para los aficionados de los Falcons.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: La gran duda con los Falcons era cómo harían espacio en tope salarial en 2021. Fontenot iba a necesitar reestructurar al menos un gran contrato para hacerlo y el jugador que eligiera iba a informar lo que el equipo haría con la cuarta selección global colegial. Fontenot eligió reestructurar el acuerdo de Matt Ryan, lo que apuntó a que los Falcons evitarían ir por un quarterback en el draft. Fontenot y compañía terminaron por reclutar al prospecto Kyle Pitts.
La otra forma de lograrlo hubiera sido con la reestructuración de los contratos de Jones y Grady Jarrett, reclutar a un quarterback con la cuarta selección global y cambiar a Ryan luego de la temporada 2022. Parece que la forma en que los Falcons lo hicieron en la vida real es preferible, pero si a Fontenot y Smith les encantaban Justin Fields o Mac Jones, pudieron haber ido en esta dirección.
Los pendientes: Extender el contrato de Calvin Ridley. Luego del cambio de Jones, una cosa que los Falcons puden hacer para complacer a una frustrada afición es asegurarse de que su otro receptor siga con el equipo. Ridley será agente libre luego de la temporada 2021 y aunque el equipo no puede dar un masivo aumento salarial con su actual tope salarial, debería poder una estructura multibonos para mantener a Ridley para las próximas temporadas.

Lo que salió bien: Los Texans no hicieron nada para retrasar a la franquicia en este receso de temporada, así que dieron un pequeño paso en la dirección correcta. El plan en la agencia libre del nuevo gerente general Nick Caserio era claro, luego de que los Texans agregaron a 32 veteranos al roster. La vasta mayoría llegaron con acuerdos de un año, así que esta quizá n sea una estrategia viable al largo plazo, pero deberían ser mejores en todos los frentes y mucho mejores en los equipos especiales en 2021.
Lo que salió mal: ¿Por dónde comenzamos? Se reporta que Deshaun Watson pidió un cambio para salir de Houston luego de los desastrosos eventos de 2019 y 2020. Luego, fue acusado de agresión sexual por 22 mujeres, lo que dejó su estatus para 2021 en el limbo. Los Texans no parecieron inclinados en cambiar a Watson por una buena cantidad de picks tras su petición, pero hasta que los casos legales se resuelvan, no hay forma de que el equipo pueda negociar al pasador.
Encima de todo, nadie pareció querer el trabajo como coach de los Texans, que terminaron por contratar al coordinador de juego aéreo de los Ravens David Culley, quien nunca había estado en el radar del puesto de entrenador en jefe de la NFL antes de obtener el cargo con los Texans a los 65 años de edad. Culley es ampliamente reconocido como un buen ser humano y tiene mucha experiencia, pero es difícil ver cómo el veterano no se enfrenta a una situación destinada al fracaso.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Hacer algo distinto aparte de reclutar a un quarterback en la tercera ronda. Houston firmó a Tyrod Taylor en caso de que Watson no esté listo para comenzar la temporada, pero fue una sorpresa ver al equipo usar su primera selección en el draft en el quarterback de Stanford Davis Mills. El registro de pasadores con tamaño ideal y fuerza en el brazo que son tomados luego de las dos primeras rondas (o realmente la primera) no es muy buena. Mills sólo tuvo 11 juegos como titular en Stanford y no pudo asistir a un Scouting Combine tradicional, así que los Texans podrían argumentar que Mills cayó en el draft, pero esa es la clase oportunidad que un equipo con mucho talento debería aprovechar en las rondas intermedias. Este no es uno de esos equipos.
Los pendientes: Adelantar rápidamente a la temporada 2021. Sin muchas selecciones colegiales y con la situación de Watson sin resolver aún, 2021 ya tiene forma de año perdido para los Texans. Su mal desempeño en 2020 los hubiera proyectado a mejorar en 2021 si Watson estuviera en la mezcla y aunque es poco probable que sean completamente terribles luego de añadir a varios veteranos, la realidad es que este equipo pasó de ser un equipo contendiente a uno sin poder.

Lo que salió bien: Los Steelers obtuvieron una agradable sorpresa cuando las ofertas para JuJu Smith-Schuster no cayeron a granel, lo que llevó al receptor de 24 años a regresar con ellos con un acuerdo por un año y $8 millones. Se necesitaron años anulables para tener de regreso a Smith-Schuster, lo cual debe ser indicio del desastre que es la situación de los Steelers con el tope salarial. Dada la ausencia de opciones en la posición, los Steelers deberían estar también felices de que Ben Roethlisberger decidiera regresar para otra temporada al tomar un recorte salarial de $5 millones en el proceso y luego de acordar firmar con los Jaguars, Tyson Alualui cambió de idea y regresó a los Steelers por dos años y $5.5 millones.
Lo que salió mal: Los Steelers fueron forzados a comer financieras y ver a Bud Dupree y a Mike Hilton irse en la agencia libre. Tras decidir seguir adelante sin Steven Nelson, la posición de esquinero pasó de ser una de las mayores fortalezas del equipo a ser una de las más débiles en Pittsburgh. Justin Layne, selección de tercera ronda en 2019, ha participado sólo en 117 jugadas defensivas en sus primeras dos campañas, pero quizá sea uno de los tres mejores esquineros en los Steelers en 2021.
La línea ofensiva también es un desastre, luego de que los Steelers perdieron a Maurkice Pouncey por retiro y a Matt Feiler y Alejandro Villanueva en la agencia libre. Contrataron a B.J. Finney y usaron selecciones de tercera y cuarta rondas en linieros, pero quienes proyectan estar por debajo del promedio en las cuatro posiciones. Su decisión de intentar revitalizar el juego terrestre al usar la selección de primera ronda en la estrella de Alabama Najee Harris también pareció curiosa por lo que se sabe de la posición.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Usaron su selección de primera ronda en un liniero firmaron a uno de los muchos corredores aún disponibles en la agencia libre. Christian Darrisaw fue reclutado un turno antes del turno 23 de los Steelers, pero es viable creer que hubieran estado mejor con Darrisaw y un corredor como Todd Gurley de lo que lo están con Harris y su actual línea ofensiva.
Los pendientes: Comenzar a trabajar en las extensiones de contrato de T.J. Watt y Minkah Fitzpatrick. A muchos equipos les encantaría tener este problema, pero los Steelers deben encontrar la forma de extender los contratos de sus dos jóvenes estrellas defensivas en los próximos dos años, mientras batallan con limitaciones en el tope salarial. Roethlisberger podría retirarse luego de la temporada 2021, pero la franquicia aún sufrirá el impacto de $16 millones en dinero muerto entre el quarterback y Smith-Schuster en 2022.

Lo que salió bien: Los Packers pudieron tener de regreso a dospromimentes agentes libres al recontratar a Aaron Jones y Kevin King. El gerente general Brian Gutekunst iba a tener muy complicado el lograr tener de vuelta al centro Corey Linsley, pero los Packers, al menos, obtendrán una selección colegial compensatoria de cuarta ronda por su ex centro. El equipo pudo tener a un reemplazo posible en el draft con Josh Myers, reclutado en la segunda ronda.
Lo que salió mal: Bueno, si eres un aficionado de los Packers que ha vivido debajo de una roca los últimos dos meses, hay malas noticias. El actual MVP de la NFL, Aaron Rodgers, no parece estar particularmente entusiasmado con la idea de jugar con el equipo y mientras el futuro miembro del Salón de la Fama no ha pedido ser cambiado, su molestia no parece desaparecer.
Más allá de Rodgers, el roster se debilita. La línea ofensiva se reconstruye mientras David Bakhtiari se recupera de una rotura en el ligamento anterior cruzado, con Elgton Jenkins como tackle izquierdo en los OTAs. Los Packers agregaron otra opción en la posición de esquinero con el jugador tomado en la primera ronda del draft, Eric Stokes. La recontratación de Jones significa un gran aumento para un jugador en el que el equipo no confía y que estará en dos tercios de las jugadas semana a semana, un año después de que usó una selección colegial de segunda ronda en el esperado reemplazo AJ Dillon.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Dejar ir a Jones hubiera liberado más dinero para atender a la línea ofensiva. Jones es un gran corredor, pero si los Packers no lo ven como un jugador de 50 jugadas por partido, es difícil justificar pagarle al corredor de 26 años poco menos de $20 millones las próximas dos temporadas. Seguir adelante sin Jones le hubiera permitido a los Packers recontratar a Linsley o agregar a otro liniero o dos y pudieron haber usado a Dillon como el primero en la rotación de varios corredores veteranos a bajo precio.
Los pendientes: Trabajar en la extensión de contrato de Davante Adams. El receptor estrella tiene un impacto de $16.8 millones en el tope salarial de 2021, que es el último año de su acuerdo. Green Bay estará en mala forma en el tope salarial el próximo año, así que darle la etiqueta de jugador franquicia tiene la posibilidad de poner a los Packers en un situación complicada. Los Bears pudieron superar la situación cuando dieron la etiqueta franquicia a Allen Robinson, y cuando el receptor firmó su etiqueta de forma inesperada, Chicago se vio forzado a cortar a Kyle Fuller.
Adams debería buscar un contrato por alrededor de cinco años y $115 millones. Lograr esa extensión ahora le permitiría a los Packers asegurar a su receptor estrella y crear un muy necesitado espacio en el tope salarial en 2021 y 2022. Green Bay podría crear alrededor de $5 millones este año y usar ese espacio para agregar a un veterano o dos cortados por otros equipos o durante la temporada regular.

Lo que salió bien: Por tercer receso de temporada consecutive, los Raiders finalmente arreglaron su defensive. En esta ocasión, no dejaron que las selecciones colegiales en las que contaban se interpusieran en su camino. Clelin Ferrell, Jonathan Abram y Trayvon Mullen están entre los jugadores que no tienen garantizado el trabajo como titulares luego de que los Raiders firmaron a Yannick Ngakoue, Karl Joseph y Casey Hayward Jr. Los de negro y plata pasaron años con la importación de talento a la defensiva y fallaron para sacar el máximo provecho de sus adiciones, problema que el nuevo coordinador defensivo Gus Bradley debe revertir.
Lo que salió mal: Aunque los contratos de Ngakoue y Josh Brown fueron relativas gangas, inexplicablemente, los Raiders le dieron a Kenyan Drake un acuerdo por dos años y $11 millones para trabajar como segundo corredor junto a la selección de primera ronda Josh Jacobs. Las Vegas desmanteló a una de las más impresionantes líneas ofensivas al cambiar al agente libre Trent Brown, al centro estrella Rodney Hudson y el guardia Gabe Jackson por picks de rondas intermedias. El equipo usó una selección de primera ronda en Alex Leatherwood para ayudar a compensar esas pérdidas, pero casi todos consideraron al tackle de Alabama como una apuesta de alto riesgo con el pick global No. 17. Los equipos tienen más información y análisis sobre los prospectos de lo que nosotros típicamente tenemos, pero dada la historia reciente de los Raiders con sus selecciones colegiales, no merecen el beneficio de la duda.
Lo que pudieron hacer de forma diferente: Bradley fue considerado uno de los coaches defensivos más prometedores de la NFL cuando tomó el mando de Jacksonville como entrenador en jefe en 2013, pero sus unidades no han sido consistentes, incluso cuando tuvo talento con el cual trabajar. Las defensivas de los Chargers de Bradley terminaron en el lugar 10 en sus dos años con el equipo, pero cayeron a los lugares 25 y 20 las últimas dos campañas. Sus defensivas en los Jaguars se clasificaron en la primera mitad de la liga sólo una vez en cuatro años y mejoraron al año siguiente de que fue despedido. ¿Debieron haber llamado los Raiders al experto en transformaciones defensivas y contratar a Wade Phillips?
Los pendientes: Buscar profundidad en la posición de guardia. Los Raiders firmaron a Nick Martin para competir con Andre James por el puesto titular en la posición de centro, pero se respaldarían en John Simpson y Patrick Omameh como guardias si se presentan lesiones. Hay más talento disponible en la posición de lo que hay en un típico año, así que los de negro y plata deberían animarse a evaluar a elementos como Larry Warford o Nick Easton.
