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Martínez: Los secretos de Bayern, el otro gran equipo de Europa

Los jugadores del Bayern 'agradecidos por todo' tras el partido ante SV Darmstadt 98 Getty Images

BUENOS AIRES -- Cuando a Thomas Müller (13 de septiembre de 1989, Weilheim, Alemania), le pidieron que revelara el secreto del juego de Bayern de Múnich, fue tan preciso y contundente como lo es delante del arco rival. “Josep Guardiola siempre tiene un papel en la mano para tratar de explicarte cómo pueden ser más fáciles los partidos. Él nos convenció de que jugar con la posesión es más fácil, porque piensas, ‘si yo tengo la pelota casi siempre, el oponente no puede generarme peligro’. Luego él nos indica los puntos débiles del oponente, y deja que seamos nosotros quienes decidamos con libertad porque ya sabemos qué es lo que quiere y cómo funciona”.

La fórmula falla poco por no decir casi nunca. El 9 de agosto comenzó la temporada 2015-16 para el cuadro bávaro con un partido por la Copa de Alemania frente a Nöttingen, y desde esa victoria (1-3) encadenó 14 juegos sin conocer la derrota en la Bundesliga (sólo perdió puntos al empatar (0-0) vs Eintracht en Frankfurt) hasta sufrir su primera caída en el campeonato (3-1, el 5 de diciembre) contra Borussia Mönchengladbach por la 15ta jornada.

Si la temporada consta de 8 meses, el Bayern de Guardiola se mantuvo imparable durante casi la mitad. Le faltaron apenas cuatro días para que el cálculo fuera redondo.

En la UEFA Champions League ha marcado 19 goles en los 6 juegos que disputó durante la fase de grupos. Promedia 3,16 goles por partido. Y sólo perdió un encuentro, frente a Arsenal en Londres (2-0) el 20 de octubre, partido en el que abolló a martillazos el área de los gunners sin conseguir vulnerarla, hasta que pereció al contragolpe en los últimos 13 minutos a través de dos acciones fuera de contexto. El temible Bayern, elegido por el público neutral muy probablemente para medirse al FC Barcelona en el caso de que se hiciera ahora mismo un referéndum para conocer cuál sería la final favorita de esta Liga de Campeones, es camaleónico en el aspecto táctico.

Se ordena desde un 4-3-3, sistema preferido por Guardiola cuando tiene a todo su plantel a disposición, pero últimamente recurre a un 4-1-4-1 en el que el equipo parte con un delantero de referencia, modificable sobre la marcha. La necesidad de variar no ha conspirado contra la eficacia del equipo. Convierte un promedio de 2,8 goles por partido disputado en la Bundesliga. Recibe 0,5 tantos por juego. Acumula una posesión cotidiana del 70%. Y es muy difícil que la pelota se le escape: su precisión en el pase alcanza un 88,58%.

En este curso, Guardiola sólo practicó cirugía de alta complejidad para solucionar el déficit de agresividad en las bandas. Ribèry y Robben han encadenado lesiones importantes en el último tiempo, por lo que el entrenador catalán decidió traer al brasileño Douglas Costa y al francés Kingsley Coman para mantener el poder adquisitivo en el ataque sin perder calidad. El chileno Arturo Vidal fue la gran novedad para aumentar los recursos en el juego interior e incluso complementar a los dos anteriores.

Bayern lidera la Bundesliga con cierta comodidad. Con 43 puntos, le saca 5 al encantador Borussia Dortmund (38), en un campeonato en el que el tercer clasificado, Hertha Berlín quedó a 14 puntos de distancia. Y en la UEFA Champions League va a enfrentarse en los octavos de final contra Juventus, finalista de la pasada edición, en un duelo que significará un marcado choque de estilos. Pulso que históricamente resulta muy parejo. Se han enfrentado en la Copa de Europa en 8 ocasiones desde 2004-05.

Juventus venció en 3 oportunidades, Bayern en 4 y empataron en el juego restante. En ese pasado reciente, el ogro bávaro le aplicó una dolorosa goleada a la vecchia signora cuando venció (1-4) el 8 de diciembre de 2009 en el estadio Delle Alpi con el argentino Martín Demichelis en el once titular.

A Guardiola el Bayern de Múnich le debe su cambio de paradigma en el juego de ataque. Además, su crecimiento en la elaboración del juego. El redescubrimiento de jugadores en posiciones distintas, como ocurrió con el capitán Philipp Lahm, ingeniosamente ubicado como mediocentro organizador. Aumento en la precisión, movilidad e intercambio de funciones en los hombres situados por delante de la pelota. Más una transición defensiva en bloque, sin fisuras.

Jugadores como el magnífico arquero Manuel Neuer; el fenomenal lateral zurdo David Alaba; el propio Philipp Lahm; generadores de fútbol como el español Thiago Alcántara y su compatriota, el mariscal de campo Xabi Alonso; más finalizadores del calibre del polaco Robert Lewandowski y el alemán Thomas Müller, resultan emblemáticos. Si el vaticano del fútbol parece enclavado en Barcelona, la meca del juego, ambiciosa y elegante, se levanta en la orgullosa Múnich.