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El Estadio da Luz albergará a una final histórica de la UEFA Champions League

Después de muchas idas y vueltas en medio de la pandemia por el coronavirus llegó una de las decisiones más importantes para la dirigencia de la UEFA: buscar un escenario acorde para la final de la UEFA Champions League 2019/20, que disputarán Bayern Munich y París Saint Germain.

En un principio, la fecha prevista para la final era el sábado 30 de mayo. ¿El lugar? El Estadio Olímpico Ataturk en Estambul, Turquía. Pero los problemas originados por la pandemia obligaron a cambiar de sede, y Lisboa fue la ciudad elegida.

No se trató de un dato menor elegir el lugar para definir la competencia. Con la capital portuguesa ya confirmada como sede del torneo que definirá al campeón, el escenario elegido fue el Estadio da Luz, la casa del Benfica.

No será una novedad para los portugueses tener a la final de la Champions. En mayo de 2014, Lisboa se dio el lujo de recibir al clásico de Madrid, con la definición entre el Real y el Atlético: los colchoneros ganaban por 1 a 0, pero los merengues lo empataron sobre el final y lo ganaron en el suplementario. Antes, había sido sede de la final de la Eurocopa de 2004.

La historia de este escenario se remonta al año 1954, cuando se inauguró el antiguo Estadio Da Luz. Benfica venía creciendo cada vez más como club y los hinchas reclamaban un estadio nuevo y más moderno. Por eso, luego de un acuerdo con el municipio, se decidió que se construiría una cancha para el Benfica, que también podría usar la ciudad de Lisboa.

El partido inaugural se jugó el 1° de diciembre de 1954 entre el Benfica y el Porto. Los Encarnados ganaron por 8 a 2 ese partido amistoso que contó con la presencia del presidente de la nación de ese entonces, el general Craveiro Lopes.

Con el correr de los años el antiguo estadio fue sufriendo modificaciones: de los 40.000 espectadores de la inauguración, se pasó a 70.000 primero, y a 120.000 en la década del ochenta. Según datos de la época, el Mundial juvenil de fútbol disputado en 1991 en Lisboa reunió en el estadio a cerca de 127.000 espectadores.

En 1991 una nueva remodelación lo dejó con capacidad para 78.000 personas, pero la organización de la Eurocopa en 2004 fue clave para avanzar con un nuevo proyecto.

Así, se decidió demoler el viejo estadio para darle forma al nuevo Estadio Da Luz. La nueva estructura se inauguró el 25 de octubre de 2003. Tiene capacidad para 64.000 personas y al ser considerado por la UEFA como “estadio de elite” puede albergar eventos de primera clase, como una final de Champions.

Esta vez, tendrá el honor de ser escenario de la segunda definición del torneo más importante de Europa.

YA HUBO DOS GRANDES FINALES EN 2004 Y 2014
El Estadio Da Luz de Lisboa está acostumbrado a los grandes acontecimientos, ya que se trata de uno de los escenarios más importantes de Europa.

La primera final que se jugó en el Estadio Da Luz fue por la Eurocopa de 2004, el 4 de julio de ese año. Y tuvo nada menos que a Portugal como protagonista.

El conjunto local dirigido por Luiz Felipe Scolari hizo un gran torneo luego de terminar primero en su zona con 6 puntos, seguido por Grecia, España y Rusia. En cuartos dejó por penales en el camino a Inglaterra y luego eliminó en semis a Holanda por 2 a 1, hasta que llegó el momento de la definición.

La sorpresiva y dura Grecia, que ya había vencido a los lusos 2 a 1 en la fase de grupos, dio la sorpresa nuevamente, al vencer por 1 a 0 al equipo que, entre otras figuras, tenía a Deco, Luis Figo y a un joven Cristiano Ronaldo. Curiosamente, la victoria en el partido inaugural se repitió en el encuentro de cierre para frustrar al seleccionado local.

Años más tarde, el mítico estadio sería sede de la competencia de clubes más importante: la UEFA Champions League.

En la final de la temporada 2013/2014 se midieron nada menos que el Real Madrid y el Atlético de Madrid. El clásico madrileño se trasladó a Lisboa para esta final, en un partido más que especial.

Mientras el conjunto de Ancelotti buscaba una copa más para su colección de Champions, el colchonero iba por la primera de toda su historia. Y estuvo cerca de lograrla.

Ese duro equipo de Simeone se había puesto en ventaja a los 36 minutos del primer tiempo con gol de Diego Godín. Parecía que el Atlético se llevaba el título, pero en tiempo adicionado, Sergio Ramos apareció en toda su dimensión para llevar el partido al suplementario.

Allí, el Real fue mucho más y goleó por 4 a 1, con goles de Bale, Marcelo y Ronaldo.

Esta nueva final tendrá otros nombres y diferentes equipos. Pero seguramente, la misma emoción.