El presidente de Fuerza Herediano recordó la demolición del Rosabal Cordero como el momento más doloroso en 13 años al frente de Herediano
Hay liderazgos que se explican con títulos. Y hay otros que se entienden con cicatrices.
En los 13 años de Club Sport Herediano bajo la gestión de Fuerza Herediana, Jafet Soto ha vivido de todo. Éxitos, críticas, reconstrucciones… y también decisiones que dolieron más que cualquier derrota.
En una carta dirigida a la afición, el jerarca rojiamarillo hizo un repaso emocional de su camino al frente del club, pero hubo un punto donde el relato dejó de ser institucional y se volvió personal.
“Si hubo un momento que nos dolió de verdad… fue la despedida del estadio Eladio Rosabal Cordero”, escribió.
No fue solo demoler un estadio. Fue despedirse de una historia.
“Ver desaparecer esa casa cargada de memoria, de gloria y de sentimiento no fue fácil para nadie”, expresó Soto, en una de las líneas más potentes de su mensaje.
El Estadio Eladio Rosabal Cordero no era solo infraestructura. Era identidad. Era pertenencia. Era memoria colectiva.
Y tomar la decisión de derribarlo significó apostar por el futuro… a costa del presente emocional del herediano.
El proceso no ha sido sencillo. La espera ha sido más larga de lo previsto.
Pero el discurso de Soto se sostiene en una idea.
Convicción.
“Cuando se construye algo tan significativo… hay que entender que todo llega cuando debe llegar”, afirmó.
Y dejó un mensaje que apunta directamente al hincha.
“La nueva casa de don Eladio está por abrir sus puertas”.
Los números respaldan su gestión.
Nueve campeonatos nacionales, tres Supercopas y una Liga Concacaf.
Pero Soto no pone el foco ahí.
Prefiere hablar del camino. Del trabajo.
Y de lo que ha tenido que enfrentar.
Porque si algo ha marcado su gestión, es la exposición.
Jafet ha sido presidente, técnico, gerente… y hasta figura operativa dentro del club.
Una multifunción que no ha pasado desapercibida.
“Sé que muchos lo han interpretado de otra manera… que creyeron que era un interés personal”, reconoció.
Pero su respuesta es directa.
“No ha sido así. Siempre fue por amor a esta camiseta”.
Soto no evade el rol que ha asumido. Lo abraza. Lo defiende.
Y lo justifica desde la necesidad del club.
“Al Herediano no se le puede dar la espalda cuando más necesita a los suyos”, escribió.
