La ausencia de Costa Rica en el Mundial 2026 no solo se juega en la cancha: se siente en los bares vacíos, en los turistas que no llegan y en una economía que deja de moverse cuando La Sele no está
Costa Rica no solo quedó fuera del Mundial 2026.
La tricolor se quedó sin una de las pocas cosas que logra detener al país… y hacerlo consumir.
Porque el fútbol, cuando se trata de un Mundial, no es solo fútbol.
Es economía. Es movimiento. Es negocio.
Y eso fue lo que explicó, con números pero también con calle, el economista Víctor Umaña en entrevista con ESPN, quien fue director ejecutivo del Comité Organizador de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA realizada en Costa Rica y conoce de cerca el contexto del fútbol tico.
“Seguimos perdiendo al menos 250 millones de dólares por no haber clasificado”.
La cifra golpea. Pero lo más fuerte no es el número.
Es todo lo que hay detrás.
El primer golpe: el dinero que nunca llega
Umaña lo divide claro.
“Los impactos pueden dividirse en cuatro dimensiones. La primera es la industria del fútbol”.
Ahí es donde empieza a sangrar el sistema:
premios FIFA que no llegan
derechos de transmisión que se pierden
patrocinadores que frenan
partidos que no se juegan
El estudio de la Universidad Nacional, “Ir o no al Mundial, ¿qué tanto nos afecta?”, lo pone en números:
Entre $14 millones y $25 millones se evaporan directamente.
“Eso no lo va a recibir la Federación”, dice Umaña, académico de INCAE, y actual miembro del Comité Técnico de Saprissa.
Pero el golpe más fino es otro.
“También se desvaloriza el jugador como tal”.
Sin Mundial: no hay vitrina.
Y sin vitrina: no hay mercado.
El segundo golpe: el país que deja de gastar
Aquí es donde todo cambia y donde la historia de cada aficionado se vuelve distinta en todos los sentidos.
Porque Umaña no se queda en el fútbol.
Se mete en la gente.
“Cuando uno está feliz, compra más”.
Y parece simple, pero no lo es.
El Mundial cambia el ánimo del país.
Y el ánimo cambia el consumo.
El estudio de la UNA lo respalda:
entre $25M y $40M menos en comercio entre $8M y $12M menos en publicidad y medios.
Pero Umaña lo explica mejor… con una escena:
“Vamos al bar, pedimos una cerveza, un chifrijo… todo sube”.
Pero si Costa Rica no juega: no hay bar lleno, no hay cerveza y no hay chifrijo.
“Todos esos efectos están encadenados”.
El tercer golpe: cuando la cadena se rompe
Aquí aparece la mejor metáfora de toda la entrevista con Víctor Umaña.
“Para meter un gol, todos tocaron la pelota”.
Y en la economía pasa igual.
Cada sector depende del otro.
Cuando hay Mundial: todo fluye.
Cuando no: todo se frena.
“Cuando el gol no se da, todos para atrás pierden”.
impacto base: $100 millones
impacto total: $143 millones en producción
empleo afectado: más de 3.100 personas
No es solo lo que no se gana.
Es todo lo que deja de circular.
El cuarto golpe: Costa Rica desaparece del mapa
Este Mundial era distinto.
Se jugaba en casa… o casi.
Estados Unidos, México y Canadá.
Principales socios comerciales de Costa Rica.
Principal fuente de turistas, Costa Rica no estará.
“El hecho de aparecer en el Mundial se estima en 50 millones de dólares”, dice Víctor Umaña.
Más que cualquier campaña país. “Costa Rica se va a quedar sin verse”, añadió.
Y eso pesa, más de lo que parece.
El quinto golpe: los que no vienen
El estudio de la UNA lo anticipa.
Y Umaña lo aterriza:📊
30.000 turistas menos, impacto cercano a $40 millones
Y en un país que vive del turismo… eso no es menor.
“Eso se multiplica porque la cadena del turismo tiene un efecto muy alto”.
Hoteles vacíos. Mesas sin ocupar. Tours que no salen.
El sexto golpe: el negocio se enfría
El fútbol también es confianza.
Y hoy, esa confianza se enfría.
“¿Qué patrocinador va a querer renovar?”
La visibilidad ya no está.
“El patrocinador dice: ¿cómo hago para pagar menos?”
Y hay una imagen que resume todo: “Sacaron la camiseta mundialista. No creo que se vaya a vender”, añade con contundencia, siendo una lógica.
El séptimo golpe: el futuro
Aquí la entrevista se pone más profunda.
Más incómoda. Más real.
“¿Cuántos chiquillos vamos a perder porque no van a ver a la selección en un Mundial?”
Menos ilusión. Menos referentes.
Menos talento.
“Cada vez hay menos gente que quiere involucrarse en el fútbol”.
Y eso… no se mide en dólares.
Pero pesa igual.
¿Y el impacto real?
El estudio “Ir o no al Mundial, ¿qué tanto nos afecta?” también pone un freno.
Sí hay impacto. Pero no es el fin del país.
Es un golpe:
económico en sectores específicos
emocional en la gente
simbólico en la identidad
Pero el mensaje es claro.
Esto no es solo fútbol. La mejor frase no fue un número.
Fue una imagen.
“La calle perdió más que el fútbol”.
Porque cuando Costa Rica no va al Mundial: no solo deja de jugar.
Deja de moverse.
