¿Por qué Bryan Ruiz debe quedarse como técnico de Costa Rica?

Dos partidos no alcanzan para proclamar que Costa Rica encontró al técnico del próximo Mundial, pero sí dejaron suficientes argumentos para preguntarse por qué volver a buscar afuera lo que podría estar en casa

Costa Rica necesita dejar de improvisar.

Quizá esa sea la primera razón para que Bryan Ruiz continúe como técnico de la Selección Nacional.

No porque dos partidos sean suficientes para convertirlo en el salvador del fútbol costarricense. Tampoco porque ganarle a Nicaragua y Haití borre todo lo malo que ocurrió antes. Sería demasiado sencillo.

Bryan debe quedarse porque, después de años de cambios, apuestas fallidas y procesos que terminan mucho antes de lo prometido, por primera vez en bastante tiempo Costa Rica tiene delante una opción que reúne conocimiento del futbolista nacional, identificación con La Sele, aceptación del grupo, conexión con la afición y, además, resultados inmediatos.

Y vale la pena darle una oportunidad.

Costa Rica ya probó demasiado

El banquillo de la Tricolor se convirtió durante los últimos años en una puerta giratoria. Desde Rusia 2018 han pasado múltiples entrenadores y etapas diferentes, entre interinatos y nombramientos permanentes.

Gustavo Matosas, Rónald González, Luis Fernando Suárez, Claudio Vivas, Gustavo Alfaro, Miguel Herrera y Fernando Batista forman parte de una lista que explica por sí sola la falta de continuidad. Algunos dejaron cosas positivas.

Otros fracasaron.

Pero Costa Rica volvió demasiadas veces al mismo lugar: nuevo entrenador, nuevo discurso, nuevo proyecto y otra vez empezar desde cero.

El último ejemplo fue Fernando Batista.

Llegó pensando en un proyecto hacia 2030 y seis partidos después estaba fuera.

Terminó su etapa sin una victoria, con cinco derrotas y un empate, después de que los golpes ante Curazao y Haití terminaran de romper un proceso que apenas comenzaba.

Por eso, antes de volver automáticamente al mercado internacional buscando otro nombre y otra receta, la Federación debería preguntarse algo mucho más sencillo: ¿Qué tiene afuera que Bryan Ruiz no pueda ofrecer hoy?

Bryan sí conoce el material

Ruiz no apareció de la nada. Después de retirarse comenzó a trabajar desde abajo en Alajuelense y acumula alrededor de cuatro años de experiencia continua en las divisiones menores rojinegras. Su trabajo actual está ligado a la Sub-20, precisamente donde puede observar de primera mano qué viene detrás de la generación que hoy integra la Mayor.

Eso importa.

Costa Rica está atravesando un cambio generacional y necesita un entrenador que conozca no solamente a Keylor Navas, Celso Borges, Francisco Calvo o Juan Pablo Vargas, sino también a los futbolistas que vienen empujando. Bryan conoce ambas orillas.

Compartió vestuario con algunos de los veteranos y ha trabajado en formación con jóvenes. Además, en estos dos partidos demostró que no tuvo miedo de tomar decisiones y utilizar el material disponible.

No necesitó meses para descubrir quién era quién. Ya lo sabía.

Y después apareció la cancha

El principal argumento siempre deberá ser futbolístico.

Bryan recibió una Sele golpeada después de las derrotas ante Curazao y Haití, con Fernando Batista destituido y con el descenso a Liga B convertido en una amenaza real.

Antes de su llegada, Costa Rica estaba en una situación crítica dentro del grupo.

Su misión era corta y bastante ingrata. Tenía que apagar el incendio. Y lo hizo. Costa Rica ganó sus dos partidos bajo su mando, consiguió los seis puntos que necesitaba y aseguró la permanencia en Liga A. El triunfo 2-0 sobre Haití cerró el interinato dejando buenas sensaciones futbolísticas y evitando un descenso que habría profundizado todavía más la crisis.

Pero hubo algo más que resultados. Se vio una idea. Presión alta, intención de recuperar rápido, amplitud, modificaciones durante los partidos y, quizá lo más importante, futbolistas que parecían entender exactamente qué les estaba pidiendo su entrenador.

Dos encuentros son una muestra pequeña. Pero también es cierto que Bryan hizo en días lo que otros no consiguieron durante meses: darle una identidad reconocible al equipo.

La gente volvió a creer

Y existe un elemento que las estadísticas difícilmente pueden medir. La Sele volvió a conectarse con su gente. El Ricardo Saprissa respondió ante Haití. Bryan fue recibido con cariño, Keylor volvió a la Selección y durante el partido apareció nuevamente una sinergia entre gradería y equipo que se había ido perdiendo entre eliminaciones, derrotas y decepciones.

No debería nombrarse un entrenador únicamente porque la gente lo quiere.

Pero tampoco debería ignorarse lo que significa recuperar credibilidad alrededor de una Selección que venía perdiéndola.

Hoy existe ilusión alrededor de Bryan. Incluso dentro del Comité Ejecutivo su continuidad ha ganado fuerza y la decisión sobre el futuro del banquillo será discutida en los próximos días.

¿Le falta experiencia? Claro

Este es el principal argumento en contra y sería absurdo esconderlo. Bryan Ruiz todavía está comenzando como entrenador. No tiene una larga carrera dirigiendo primeras divisiones, no ha atravesado una eliminatoria completa desde el banquillo y seguramente cometerá errores propios de alguien que está construyendo su camino.

Pero contratar experiencia tampoco garantiza absolutamente nada.

Costa Rica ya lo comprobó. Y si la Federación considera que Bryan necesita respaldo, puede construir alrededor suyo un cuerpo técnico fuerte, con experiencia y conocimiento que complemente aquello que todavía está aprendiendo.

No hay que pedirle que sepa todo.

Hay que darle herramientas para crecer. El propio Bryan inicialmente había rechazado la posibilidad de quedarse por su situación personal, pero posteriormente reconoció que el funcionamiento de una selección podría adaptarse mejor a ella que el día a día de un club.

Eso también abre una puerta que hace apenas una semana parecía cerrada.

Costa Rica debería dejarlo trabajar

Nadie puede asegurar que Bryan Ruiz llevará a Costa Rica al Mundial de 2030. Mucho menos después de dos partidos. Pero ese tampoco debería ser el estándar para tomar la decisión hoy.

La pregunta debería ser si existen suficientes señales para entregarle el proyecto y permitirle desarrollarlo. Y la respuesta, después de lo visto, es sí.

Tiene conocimiento del grupo. Conoce las nuevas generaciones. Los jugadores creen en él. La gente volvió a acercarse. Mostró una idea futbolística. Tomó decisiones. Ganó los partidos que debía ganar. Y, sobre todo, entiende perfectamente qué significa ponerse la camiseta de Costa Rica.

Durante demasiado tiempo La Sele buscó respuestas en diferentes lugares. Quizá esta vez no tenga que buscar demasiado lejos. Bryan Ruiz merece quedarse.