BARCELONA -- El FC Barcelona visita el Bernabéu en un Clásico tan novedoso como definitivo. Los de Valverde tienen la oportunidad de expulsar al supercampeón de la pelea por la Liga en pleno mes de diciembre, convirtiendo su final de año en un drama que apague los fastos del Mundial de clubs y el repóquer de títulos logrados en un 2017 cuyo final enfrenta a dos gigantes en posiciones muy distintas.
El Real Madrid derrotó, derrumbó y casi humilló, al Barça en agosto, en una Supercopa de España que, de entrada, puso muy en cuestión el proyecto que nacía al mando de Valverde. Aún relamiéndose el barcelonismo las heridas por la marcha de Neymar al PSG, el grupo de Zidane dio a entender que su dominio futbolístico estaba encaminado a suceder en el imaginario al legendario Barça de Guardiola… Pero cuatro meses han bastado para dar la vuelta a las cosas.
Darle la vuelta de manera absoluta. Desde entonces el Barça ha enlazado 24 partidos invicto, con 19 victorias y 5 empates que no solo le han significado el pase a octavos de final de Champions como campeón de grupo sino, en la Liga, un dominio impensable en verano.
Como en el invierno de 2009, cuando conquistó el Sextete, o el de 2012, cuando batió el record total en una primera vuelta en que solamente cedió un empate frente al, curiosamente, Real Madrid, el grupo de Valverde persigue alcanzar el ecuador del campeonato invicto y, también, con la tercera mejor marca de puntuación, aspirando a 51 puntos que solamente quedarían por detrás, en todo el siglo, de los 52 de la temporada 2010-11 con Pep Guardiola o el bestial del curso siguiente, 55 puntos con Tito Vilanova merced a 18 victorias y ese empate.
SIN SECRETO
Con, como se esperaba, Jordi Alba en la lista, Valverde confirmó la esperada ausencia de Dembélé y dio un toque público, y silencioso, a Deulofeu, quien recibió el alta médica pero quedó fuera de una convocatoria sin más sorpresas y que da a entender un once sin secretos. O casi.
Sergio Busquets volverá al once en lugar de Alcácer para confeccionar un once en el que se ocultan pocas cosas, en ese 4-4-2 que presentará el entrenador azulgrana en un encuentro que, por más que lo niegue, puede significar un golpe de efecto para el campeonato.
Sin alcanzar la excelencia futbolística, el Barça cabalga firme al frente de la clasificación, atento a la resistencia del Atlético, contemplativo con el nuevo Valencia y, por encima de todo, dispuesto a acabar con el Real Madrid, alrededor del cual parece haberse extinguido la euforia de ese repóquer de trofeos.
Este sábado, a la hora del almuerzo, la España futbolística se paralizará para seguir un Clásico que se sospecha con sabor definitivo. Se paralizará, de hecho, el universo del fútbol.
