Fernando Torres dejó el corazón en Neptuno. La celebración del Atlético de Madrid tras proclamarse campeón de la Europa League al vencer por 0-3 al Olympique de Marsella tuvo en el Niño de todos los rojiblancos a su gran protagonista.
De los “poquitos” del plantel de Diego Simeone que terminan la temporada, esos 19 hombres a quienes el Cholo tiene por “héroes”, Torres es quien representa como ninguno a los cerca de 50 mil aficionados que este viernes se congregaron en la Plaza de Neptuno de Madrid para festejar.
“Este título va dedicado a Fernando, que es el Atlético de Madrid”, dijo el capitán Gabriel Fernández, cuando tomó el micrófono. Y se desató la locura entre la afición.
“Hace 22 años estaba ahí (abajo). Tenía 11 años y venía a ver al Atlético levantar la copa en el 96 y soñaba con algún día poder estar aquí”, dijo Torres.
Tuvo que hacer una pausa en su discurso. El Niño rompió en llanto.
La tarde de los campeones de la Europa League comenzó con una visita a la Catedral de la Almudena, seguido por una breve parada en la sede e Comunidad de Madrid, en plena Puerta del Sol, para ofrecer el título a la ciudad. Ahí, en el corazón de la capital española, les esperaba el primer contingente de aficionados aclamando a sus campeones.
Quiso ser una celebración inclusiva. Literalmente de todos los colchoneros. Abriendo camino al autobús que llevó al primer equipo a recorrer las calles del centro de Madrid hasta llegar a la Plaza de Neptuno transitaba otro; el de las chicas del Atlético Féminas, campeonas de su Liga. Hubo reconocimiento, incluso, para los campeones de la cantera. Varoniles y femeniles. Todos subieron al escenario (brevemente), para ser reconocidos, antes de que uno a uno, desfilaran los del Cholo. Empezando por Germán Burgos. Terminando por Gabi. Y la Copa.
Solo subieron cuatro a dejar una bufanda como tributo. Los capitanes. Gabi, Diego Godín, Koke. Y Fernando Torres.
El Niño, que tres veces había honores a la Cibeles como campeón de Europa y el Mundo, añoraba como nadie subir a otra plataforma a 200 metros de distancia para celebrar un título grande con el equipo de sus amores. Más de 15 años después de su debut en la Liga y conquistarlo todo en su paso por Liverpool, Chelsea y Milan, lo consiguió. Jugó un papel secundario durante su última campaña como rojiblanco; dos minutos en el partido más importante de la temporada, la final frente a Marsella. Pero no importó. Es el título del Niño.
“He ganado muchas cosas en toda mi carrera, pero sin duda, sin duda, esta es la mejor. Para todos los niños que tengan sueños: Nada es imposible. ¡Fuerza Aleti!”, gritó.
