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La historia de Magnolia Pérez, campeona en el fútbol y en el sóftbol de Guatemala

Magnolia Pérez

En un ya lejano 1997 se jugó el primer campeonato de la Liga Nacional de Fútbol Femenino en Guatemala. En el torneo participaron diez equipos, entre ellos Comunicaciones, que marcaría una época en los inicios de la competición.

En el plantel albo se encontraba Magnolia Pérez, una jugadora con muy buenas cualidades que, además, era la capitana de la Selección Nacional. Dos décadas después, Magnolia sigue siendo recordada como una referente del balompié femenino local, pero no solo destacó en el fútbol, también lo hizo en el sóftbol.

Pérez creció en la colonia Reina Barrios, de la zona 13 capitalina. Ahí dio sus primeros destellos de talento para el deporte. Desde pequeña mostró una gran habilidad, técnica y pasión. Su destreza y las ganas de competir la llevaron a practicar tres disciplinas deportivas: sóftbol, fútbol y voleibol. Con el tiempo tuvo que renunciar al voleibol.

En 1986 empezó a jugar en la segunda división de sóftbol. Compitió en varios torneos internacionales, pero su mayor logró fue haber ganado la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos, de 1997, en San Pedro Sula, Honduras. “Era la primera vez que Guatemala ganaba esa medalla y yo di el batazo de la victoria. En 2001 fue mi última partición en el sóftbol”, recuerda Magnolia en una charla exclusiva con ESPN Digital.

El legado en el fútbol femenino

Magnolia practicaba al mismo tiempo el sóftbol y el fútbol. “Yo al fútbol llegué un poco tarde de edad, a los 32 años. Todo empezó en Futeca, de la zona 14, en fútbol cinco. Se formaron varios equipos y entre esos, Las Cremas. Establecimos un récord de tres años sin perder. Entonces, un día llegó Quique Godoy y nos habló para armar un equipo de once. Tuvimos que armar un equipo con jugadoras de otros equipos. De esa manera empezó la Liga Femenina”.

“Para mí el fútbol cinco siempre fue muy corto porque yo corría demasiado, iba y venía. Incluso mis compañeras me decían que les dieran un poco de respiro. En la cancha de once hay más amplitud y yo tenía buena técnica entonces no me costó adaptarme”. Magnolia conquistó seis títulos de liga al hilo con Comunicaciones, entre los años 1997-2002.

“Tras ganar el hexacampeonato muchas de las jugadoras emigraron a otros países porque ya no hubo apoyo económico, mientras las que se quedaron en Guatemala se dedicaron a sus estudios y a su futuro”. Magnolia se define como una jugadora rápida y con mucha intensidad al jugar. Empezó como defensa central y con el tiempo se convirtió en una contención que marcaría una etapa. Para sus entrenadores siempre fue la líder del equipo.

Con la selección fue campeona del primer torneo UNCAF Femenino, en 1999, y en 2001 ganó la medalla de bronce en los Juegos Centroamericanos. En 1998, en el premundial de Canadá, quedaron en cuarto lugar. Se retiró del fútbol tras no poder disputar el premundial de 2002.

El deseo de entrenar

Actualmente la exjugadora, de 56 años, vive en Nueva York. Hace un tiempo estuvo jugando en un equipo semiprofesional de la gran manzana, pero lo tuvo dejar por falta de tiempo. Su mayor deseo es entrenar.

“Me han hablado algunas personas en Guatemala para que comience el camino de entrenador. Me han dicho que empiece con una sub-17. La idea es que podamos despegar nuevamente el fútbol femenino”.

Magnolia se lamenta que aún exista la falta de apoyo al fútbol femenino. “Lamentablemente sigue pasando que las mismas jugadoras se manejan con sus propios recursos porque les gusta jugar y les gusta sobresalir. Nadie sabe el sacrificio que hacen ellas, todo lo que tienen que dejar para ir a entrenar y conseguir éxitos. A nosotras nos costó bastante, no sé cómo ganamos ese torneo de UNCAF. Nuestra generación pagó el derecho de piso en las competencias internacionales y realizamos buenos torneos, para abrir el camino a las futuras generaciones. Lamentablemente no hay apoyo”.