Leeds City, el antiguo club cuyo destino Manchester City busca evitar

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Las sanciones del City deben ser para hoy y el futuro (1:39)

El conjunto mancuniano no fue el primer club en ser encontrado culpable de delitos económicos en el fútbol inglés.


El mundo del fútbol quedó sacudido luego de que Manchester City fuera declarado culpable de 115 cargos de incumplimiento de reglas financieras de la Premier League, lo que de inmediato disparó todo tipo de especulaciones sobre los posibles castigos a los que podrían estar sujetos los Citizens. Las reglas de la liga inglesa se reservan la posibilidad de aplicar multas económicas, descensos o incluso expulsar al club del torneo, y la proporción inédita de las infracciones invita a pensar en una medida drástica.

La naturaleza de dichas infracciones también hace que trazar paralelismos en otras ligas sea una misión sin demasiado sentido. El recordado Calciopoli, que dictaminó el descenso de Juventus y la quita de dos de sus títulos de Serie A en 2006, estuvo sujeto a presiones a los árbitros. Otros equipos que cayeron varias divisiones en la liga italiana, como Fiorentina, Napoli o Parma, habían sido víctimas de malos manejos económicos. Incluso Nottingham Forest y Everton, que sufrieron quitas de puntos en Inglaterra, colaboraron con las autoridades y fueron castigados por un solo cargo, incomparable con la hostilidad con la que se manejó el club mancuniano. Algo similar ocurrió con Chelsea y las 10 millones de libras de sanción que recibió el curso pasado por lo hecho por la anterior administración.

Por estos motivos, para buscar la comparación más precisa con lo que puede ocurrirle al equipo que comanda Enzo Maresca, hay que remontarse más de un siglo, pero sin alejarse del fútbol inglés. Porque la historia de Leeds City, el primer gran club de la ciudad de Yorkshire, tiene sorprendentes similitudes con los sucesos recientes, protagonistas rutilantes y un desenlace marcado por los egos y la avaricia.

Los prometedores inicios de Leeds City

A diferencia de otras ciudades en el Reino Unido, a Leeds le llevó hasta entrado el siglo XX establecerse como un polo futbolístico. Se sucedieron varios clubes en la zona hasta la fundación de Leeds City en 1904, y la flamante institución, que vestía de azul y amarillo, fue rápidamente admitida en la Football League, comenzando su existencia en la segunda división de Inglaterra.

El histórico Elland Road fue su casa durante gran parte de su existencia, y la popularidad creciente del equipo en la ciudad llevó a que se lleven a cabo constantes obras de ampliación en el estadio. Pero este boyante presente no se condecía con sus resultados futbolísticos, a medida que el club no podía salir de la segunda categoría.

Eso comenzó a cambiar con la llegada del legendario Herbert Chapman en 1912. Antes de hacer historia en Huddersfield y Arsenal, el entrenador comenzó a implementar sus revolucionarias ideas en los Peacocks, y quedó a apenas dos puntos de firmar el ascenso a la primera en 1914, siendo además el segundo equipo con más goles en la temporada.

La Primera Guerra, los egos y el escándalo

Parecía una cuestión de tiempo hasta que Leeds City irrumpiera en la elite del deporte inglés, pero cualquier progreso se vio interrumpido de inmediato por la irrupción de la Primera Guerra Mundial. El fútbol no se detuvo del todo por el conflicto, pero sí lo hicieron todos los torneos oficiales. Fundamentalmente, la Football Association (FA) también prohibió pagarles a los futbolistas durante este período, para no adulterar la competencia una vez que se reanude.

En el club hicieron caso omiso de esa normativa, en un esfuerzo por no frenar el crecimiento de los años anteriores, y durante la guerra continuaron pagando salarios en secreto. Pero ello dio lugar a un conflicto con uno de sus delanteros, Charlie Copeland, mientras buscaba negociar un nuevo contrato en 1919. Sin poder llegar a un acuerdo, el futbolista advirtió que si no le duplicaban su sueldo, iría a denunciar las prácticas ilegales de su propio equipo a las autoridades.

En Leeds City no cedieron, y Copeland fue a hacer su reclamo a la FA, con tanta evidencia en su poder que el máximo ente del fútbol inglés le dio un plazo hasta el 6 de octubre para presentar pruebas que los exoneren. Desde ek club se negaron a colaborar con la investigación, y una vez que pasó el plazo sin mostrar la evidencia, la sanción fue draconiana: se ordenó la liquidación del club y todos sus activos, desde sus jugadores hasta los elementos con los que entrenaban.

Las insólitas medidas de la FA: ¿se pueden repetir contra Manchester City?

La decisión amenazó con desvirtuar toda la temporada 1919/20, a tan poco tiempo de regresar la competición tras le fin de la Gran Guerra. Pero lejos de sustraer un equipo de los 22 que integraban la segunda división, la FA tomó una medida tan sorprendente como insólita: ascendió por decreto a Port Vale y le otorgó los registros que hasta entonces habían pertenecido a su predecesor. Es decir, automáticamente ya habían jugado ocho partidos en el curso, con cuatro victorias, dos empates y dos caídas.

La liquidación también provocó que los 16 jugadores que integraban el plantel del difunto equipo automáticamente necesitaran buscar un nuevo club para representar. Para ello, las autoridades también tomaron una determinación que en la actualidad sería inimaginable, al convocar a más de 30 dirigentes de distintos clubes al hotel Metropole de Leeds solo 10 días después de la expulsión, y todos y cada uno de los futbolistas fueron subastados a nueve equipos diferentes por casi 10 mil libras (41 mil dólares a valores actuales) en total. Lincoln City fue el más favorecido, al llevarse a William Ashurst, Fred Linfoot y Frank Chipperfield por 950 libras.

Para que el lucrativo estadio de Elland Road no quedara en desuso, y en respuesta al interés de la ciudad de Leeds en el deporte, en una reunión que tuvo lugar poco después se acordó la fundación de un nuevo club, Leeds United, que usaría los mismos colores que su antecesor. Con los años, los hoy conocidos como Lilywhites tendrían mucho más éxito que el City, incluyendo un período dorado en la década del '60 y '70 en el que conquistó dos ligas y una FA Cup, además de alcanzar la final de la Copa de Europa en 1975.

Por su parte, Chapman, que se encontraba trabajando en la industria del petróleo desde 1916 para ayudar en la guerra, fue suspendido del fútbol de por vida tras el escándalo, pero regresó a la dirección técnica vía Huddersfield en 1921, cuando el club apeló con éxito el castigo. El fútbol inglés ya no sería igual, pero esa es otra historia.

Asimismo, el caso de Leeds City presenta un curioso número de similitudes con lo que aqueja hoy a Manchester City, salvando las enormes distancias temporales y de cifras: pagos ilegales a jugadores, negativa a colaborar con las autoridades y un (potencial) castigo devastador. Es difícil pensar, en un contexto de complejas relaciones internacionales entre Inglaterra y los Emiratos Árabes y lucrativos derechos de imagen, que los Citizens puedan desaparecer de la noche a la mañana por incumplir reglas financieras. Pero la historia muestra que podría no ser el primer club del fútbol inglés en pagar caro por tener ambiciones desmedidas.