Jose Mourinho mantiene intacto su prestigio. Solo así se entiende que después de once meses en paro desde que fue despedido por el Manchester United, el Tottenham Hotspur acudiera a élo como sustituto de Mauricio Pochettin ofreciéndole un salario superior a los 17.5 millones de euros, el segundo más alto en todo el mundo y solamente por detrás de Pep Guardiola.
De acuerdo con lo publicado por la web especializada transfermarkt.com la imagen del entrenador portugués no se ha visto perjudicada a pesar de su mal final en los diablos rojos, tres años después de que también fuera despedido por el Chelsea, coincidiendo ambos casos con una evidente crisis de juego y resultados a pesar de la enorme inversión en fichajes.
Así se explica que el Tottenham convenciera a Mourinho con un salario que duplica a lo que pagaba a Pochettino y que supera, por mucho, a técnicos con un palmarés enorme en los últimos años, casos de Jürgen Klopp o Zinedine Zidane, los últimos en conquistar una Champions.
Curiosamente el técnico luso, quien debutó el sábado con una ajustada victoria frente al West Ham, se comprometió con los Spurs a los que había rechazado en el pasado, primero en 2007 y después en 2015. “No podría coger el trabajo porque quiero demasiado al Chelsea y a sus seguidores” aseveró tras ser despedido en los blues hace cuatro años y meses antes de comprometerse con el Manchester United.
Mou, de todas maneras, ha rebajado un cachet que tanto en 2018 como en 2017 le mantenía en el primer puesto de la clasificación entre los entrenadores mejor pagados, con un salario, de acuerdo a lo públicado por France Football, de 26 millones de euros, por encima entonces de los 23 millones que Marcello Lippi recibía por dirigir a la selección china.
Ahora, feliz por regresar a los banquillos después de 11 meses y un día antes de que el Tottenham pueda sentenciar su clasificación para los octavos de final de la Champions por tercera temporada consecutiva, el nombre de Mourinho vuelve a estar en el primer plano.
