MÉXICO -- El exportero de Chivas, Ignacio Calderón, les abrió el camino de la farándula a los futbolistas en México, ya que actuó en dos películas y en un sinfín de fotonovelas desde los años 60 a los 80 y a decir de él mismo, luego lo hicieron Rafael Puente, Raúl Orvañanos y Luis Fernando Tena.
Ignacio Calderón platicó con ESPN Digital y recordó aquellos tiempos en los que combinó el futbol profesional con el ambiente artístico, a partir de atravesar por un gran momento jugando con el Guadalajara, algo que le dio fama y la posibilidad de tener otro ingreso económico.
“Yo estaba en la cumbre de mi carrera e iba a jugar mi primer Mundial en Inglaterra 1966. Siempre que salí y antes de irnos tuve la oportunidad de hacer una película; me invitó César Costa, quien era el productor, y una de las actrices era Maricruz Olivier. Yo era seleccionado nacional y estábamos concentrados y Nacho Trelles me daba la oportunidad de salirme cuando yo tenía llamado; pero la gente del cine se acoplaba a mis tiempos de entrenamiento. Al regreso, mis compañeros me hacían burla porque estaba maquillado”, recuerda Ignacio Calderón.
Dice que la primera locación fue a las 5 de la mañana. “Salí de la concentración para llevarle serenata a la que era mi novia en la película, Irma Lozano, quien en paz descanse. Dije, ‘híjole, si van a empezar a hacer los llamados a esta hora, al rato ya no me van a dejar'; pero todo salió, me gustó mucho. Esa película se llama ‘Adiós, cuñado’, y todavía se puede ver en internet”, sigue relatando su trayectoria artística.
“Cuando regresamos del Mundial se vinieron muchas cosas artísticas para mí, como fotonovelas, programas de televisión como la ‘Criada bien criada’ con María Victoria, ‘Borolas’, Alfonso Zayas. Como se dice, me agarraron de ‘conejillo de Indias’ porque a partir de ahí varios compañeros míos empezaron a hacer fotonovelas, como Puente, Orvañanos, Tena y creo que Jorge Campos. Digamos que fui el iniciador en hacer esto y antes del Mundial hice comerciales también. Y ahorita eso es normal y los jugadores salen por todos lados”, agregó.
Cuenta Ignacio Calderón que la gente del cine supo hacerla, ya que hasta que la Selección Mexicana volvió de Inglaterra lanzó la película y fue un exitazo. “Luego me invitaron a las fotonovelas y tuve que tener un representante artístico para que no me quitara el tiempo en mi carrera de futbolista. Para la primera que hice se buscó que mi pareja fuera también Irma Lozano y volvió a ser un gran éxito”.
El exguardameta cuenta que al principio no aceptó porque el pago no era el que él quería, pero luego su representante lo convenció de que era conveniente “y fue la fotonovela más vendida en aquel entonces; se vendía en México, en Estados Unidos y Centroamérica. Me volvieron a llamar y ahora sí me dieron lo que yo pedía y firmé en exclusiva con la empresa para hacer 20 fotonovelas al año; no dejé de trabajar desde 1966 hasta el 82 y ganaba lo que yo quería”.
LO QUE GANABA POR UNA FOTONOVELA
Ignacio Calderón manifiesta que las fotonovelas eran un medio de publicidad muy bueno y el éxito era rotundo. “A donde quiera que íbamos estaban las fotonovelas, en el dentista, aquí, allá; para empezar me pagaban 35 mil pesos del momento y después era casi el doble, pero me ponían muchachas, modelos, actrices que iban empezando y que no cobraban mucho, para que mi sueldo no se notara tanto”.
En las fotonovelas actuó con Olga Breeskin, con Verónica Castro, con Maricruz Olivier, “artistas consagradas. Hice como 250 novelas”. Posteriormente filmó otra película, ‘Chivas rayadas’, en la cual tenía una participación especial y salían todos los integrantes del equipo.
Asegura Ignacio Calderón que hacer esto no le quitaba tiempo ni atención, pues entrenaba y jugaba sin problema. “Un día en la mañana yo tomaba el avión a México, rentaba un carro en el aeropuerto y me dirigía a la casa de locación. Me decían cuántos cambios de ropa necesitaba, los llevaba, y en la tarde terminaba hasta la foto de portada y me regresaba a en la noche a Guadalajara”.
Aprecia mucho la experiencia que vivió, ya que “me dejó bonitos recuerdos” y también le agradece a la gente que lo tenía siempre presente “y a las muchachas”. “Siempre que yo salía del estadio era un griterío. En realidad, las muchachas son las que te hacen famoso, las quinceañeras, ¡híjole! En Ciudad Universitaria, el vestidor quedaba como a 50 metros del camión y nos teníamos que ir caminando al vestidor. Cuando terminaba el partido, la gente estaba afuera esperándolos y los compañeros me decían ‘Nacho, sal primero’ para que la afición se fuera conmigo”.
Ignacio Calderón afirma que nunca le interesó más la farándula que el futbol, “para mí era el número uno (futbol) y después lo demás. Después que dejé de jugar se acabó la popularidad y ahorita hasta de abuelito la ando haciendo (risas)”.
Su retiro como futbolista fue en 1980, a los 37 años, y su última fotonovela la hizo a los 39, ya que “desaparecieron; vinieron otras cosas modernas; pero todavía hay gente que lleva las revistas para que yo las firme y en Mercado Libre en el internet todavía las venden”.
