Germán Madrazo y cómo no perder la sonrisa pese al último lugar

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Germán Madrazo y la promesa a su abuela por el sueño olímpico (1:59)

En charla con la 'Chica del Banquillo', el esquiador mexicano recuerda con mucho orgullo su participación en PyeongChang 2018


MÉXICO -- Germán Madrazo, esquiador mexicano que compitió en los Juegos Olímpicos de Invierno 2018, se hizo viral por ser el último lugar y cruzar la meta con una sonrisa acompañado de la bandera tricolor, lo que plasmó el sueño del también conferencista y coach que alguna vez le prometió a su abuela en agonía.

A ocho años de su participación en los Juegos Olímpicos de Invierno 2018, Germán Madrazo ve aquel momento como un sueño cumplido, a pesar de terminar en el último lugar, pues considera que, así como hay un ganador, también solo un atleta cruza la meta al final de todos.

“Solamente hay un primer lugar en una carrera y solamente hay un último lugar. Y ciertamente yo crucé la meta en último lugar, pero también crucé la meta en último lugar adelante de tres competidores, tengo que recordarlo, no quiero darte el dato mal, pero fueron dos o tres competidores que no terminaron la carrera de ese día. Tres que se rindieron y yo fui el último de los que no se rindió”, declaró Germán Madrazo en la quinta edición de la ‘Chica del Banquillo’, con Carolina Padrón.

La promesa a su abuela

Germán Madrazo practicó natación en su infancia, deporte en el que lo acompañó su abuela, quien en reiteradas ocasiones le dijo que sería atleta olímpico. Esos recuerdos revivieron en la agonía de su familiar, a la que prometió participar en unos Juegos Olímpicos si se recuperaba.

“Cuando ella está a punto de morir, yo busco la manera de meterme a donde está ella en el cuarto del hospital, porque, pues, por mi edad no me dejaban entrar, no había visitas de menores. Entonces, yo busco la manera, me meto, corro, entro y el doctor decide darme un minuto con mi abuelita. Y estando ahí solo con ella, le dije, por favor, no te rindas. Te prometo que si luchas y lo logras, te voy a hacer una abuela olímpica. Y esa tarde murió. Y creo que la promesa no hubiera tenido tanto significado si no hubiera pasado eso. O sea, como que fue el momento en el que el sueño quedó tatuado en mi corazón, como cuando grabas una piedra y cargué con eso toda la vida”.

La mañana del día de la competencia, Germán Madrazo amaneció con gripa y fiebre. Físicamente mermado participó y los tiempos que tenía en entrenamientos aumentaron, incluso aparecieron calambres que lo rezagaron ante sus rivales, pero en los últimos kilómetros, el mexicano recordó que su abuela le dijo que siempre sonriera y eso hizo.

Con la sonrisa, los malestares desaparecieron, incluso se detuvo un momento para cargar una bandera de México, situación que lo relegó a la última posición, en la que llegó para cristalizar el sueño de aquel niño que hizo la promesa a su abuela.