<
>

Qué viene para Argentina después de Mauritania

La sensación que dejó el último compromiso no admite maquillaje: la Selección Argentina no jugó bien ante Mauritania. Y aunque el resultado pueda quedar en segundo plano, el rendimiento encendió alertas de cara a lo que viene, empezando por el cruce ante Zambia y una serie de amistosos que serán determinantes en la construcción del equipo.

Lionel Scaloni reconoció el mal nivel mostrado en La Bombonera, pero al mismo tiempo destacó un lado positivo: “Es verdad que el partido no fue bueno, es la realidad. Pero sacamos muchísimas conclusiones de este partido”. Y en esa frase está la clave. Más que una caída en el nivel, lo de Mauritania funciona como una radiografía a tiempo.

Nico Paz, la nota positiva y se ensayó el entorno Messi

Dentro de un contexto discreto, Nico Paz fue la mejor noticia. Jugó solo el primer tiempo, en el tramo más aceptable del equipo, y dejó señales claras: interpretación, movilidad y personalidad. Tiene argumentos reales para meterse en la discusión por un lugar entre los once. Porque si hay un sector donde Argentina sostiene su identidad es en la mitad de la cancha. Allí, nombres como Enzo Fernández y Alexis Mac Allister marcan el pulso del equipo, y es donde Scaloni deberá afinar las decisiones con Rodrigo de Paul, Leo Paredes y Exequiel Palacios tocando la puerta. Incluso pensando en un contexto donde Lionel Messi —aunque siempre determinante—, ya no monopoliza el juego como en ciclos anteriores.

Justamente Messi ingresó en el segundo tiempo y se ubicó como referencia central en ataque, en reemplazo de Julián Álvarez. Lo hizo en rol de falso 9, con Enzo Fernández adelantándose como mediapunta para acompañarlo. Sin embargo, la sociedad duró poco: el ingreso de Giuliano Simeone modificó la estructura, abriéndose sobre la banda izquierda, y más tarde fue Thiago Almada quien se posicionó cerca de Messi en ataque, aportando un perfil más creativo que de referencia.

Ninguna de las variantes terminó de funcionar ni logró darle fluidez al equipo. Pero en esa búsqueda está el valor que remarcó el cuerpo técnico: probar, ajustar y sacar conclusiones en un contexto donde el resultado pasa a un segundo plano frente a la construcción colectiva.

Rotación, pruebas y nombres en evaluación

El amistoso también dejó movimientos en la consideración del cuerpo técnico. Futbolistas como Tomás Palacios y Gianluca Prestianni no tuvieron minutos y siguen en evaluación, mientras que en el lateral izquierdo la competencia está abierta.

Nicolás Tagliafico parte como titular, pero hay alternativas: Marcos Acuña, Valentín Barco —con posibilidad de jugar más adelantado— y Gabriel Rojas, que sumó sus primeros minutos en esta fecha FIFA.

Lo inmediato: Zambia como prueba de carácter

El próximo rival será Zambia, un equipo con un perfil completamente distinto al de Mauritania: más físico, más directo, más agresivo en los duelos. Un escenario que exigirá una reacción inmediata.

Argentina necesitará recuperar ritmo de circulación, ser más vertical y profunda corregir desajustes defensivos Y, sobre todo, competir con mayor intensidad. Si repite la versión apática del último partido, puede sufrir. Si logra ajustar, será una prueba ideal para medir su capacidad de adaptación y una verdadera de preparación para la exigencia de repetir la excelencia en una Copa del Mundo.

Lo que viene: junio en el horizonte

Más allá de Zambia, el calendario marca que en junio habrá, probablemente, dos amistosos más —aún sin rivales confirmados (Serbia sería uno)— que terminarán de perfilar la base del equipo.Serán partidos clave para: definir roles en el ataque, ajustar la estructura defensiva y consolidar la lista definitiva.

El paso por Mauritania dejó una advertencia clara: Argentina no puede relajarse en su evolución. La Selección Argentina necesita mejorar, incluso siendo campeona del mundo.

Lo que viene es un proceso de ajuste para evolucionar en el juego. Zambia será el primer examen inmediato. Y junio, el laboratorio final antes de volver a competir por la gloria.