México se quedó con la victoria ante Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026 y sumó de a tres en el inicio del Grupo A que también comparte con Corea del Sur y República Checa.
Julián Quiñones y Raúl Jiménez anotaron los goles del Tri, que fue superior al seleccionado africano en el Estadio Azteca y abrió una nueva ilusión mundialista en casa.
Las claves del triunfo de México contra Sudáfrica
Solo un equipo buscó la victoria en el Azteca
Desde el inicio del partido, México se adueñó de la pelota y dominó el encuentro. Sudáfrica, que esperó replegado, soñando con algún contragolpe que nunca apareció, no mostró reacción para acercarse al área rival: la única opción era defender el cero en su arco.
La diferencia de jerarquía, evidenciada por ejemplo en los errores defensivos del conjunto amarillo, rompió el cero de entrada. Sin embargo, Sudáfrica se limitó a seguir su plan de juego y aun en la desventaja le cedió la iniciativa a México, que pudo jugar con tranquilidad y ganó sin pasar sobresaltos.
Los delanteros, figuras: Quiñones y Jiménez definieron el partido
Julián Quiñones, nacido en Colombia y de espectacular presente en el fútbol saudí, y Raúl Jiménez, referente mexicano en Europa durante la última década, exigieron siempre y fueron un dolor de cabeza para la defensa africana.
Quiñones fue el que abrió el marcador, tras una buena presión alta de Lira, y Jiménez el que lo liquidó, mostrando toda su emoción al marcar su primer gol en Mundiales, en su cuarta participación. Tanto en la gestación en zona ofensiva como en la zona de definición, los jugadores de Al-Qadisiyah y Fulham fueron protagonistas constantemente.
A México no le pesó la presión de la localía
Los debuts nunca son sencillos. Y mucho menos si se trata de una Copa del Mundo y el protagonista es un equipo sin mucha experiencia que encima tiene el peso de la localía. Pero para el conjunto dirigido por Javier Aguirre la presencia de su gente (hubo más de 80.000 espectadores en el Azteca) no fue un peso, sino un empuje.
Porque aprovechando las concesiones defensivas de Sudáfrica, que propuso y mostró muy poco, lo empezó a ganar desde el inicio y así se sacó una presión de encima. Cuando todo costaba un poco más en el complemento y el partido había entrado en una meseta, el público volvió a exigir y la respuesta fue nuevamente inmediata, ya que Jiménez puso el 2 a 0 de cabeza. Al final, con dos jugadores más en cancha, hubo silbidos, reprobando a un equipo que ya no mostraba ambición, pero el triunfo final fue una reconciliación para una victoria trabajada y merecida.
Las expulsiones cortaron cualquier posible reacción de Sudáfrica
Si Sudáfrica no mostraba argumentos para revertir el resultado, todo se hizo más cuesta arriba cuando el árbitro brasileño Wilton Sampaio expulsó, en el inicio del segundo tiempo, a Yaya Sithole, quien se había equivocado en el gol de Quiñones.
El entrenador belga Hugo Broos sacó a un delantero, Foster, para reforzar el mediocampo con Mbatha, renunciando de esta manera a una eventual ambición que podía responder más al amor propio que al juego. Y cuando Themba Zwane dio un golpe sin pelota y se sumó al listado de expulsados (en el tiempo añadido también vio la roja César Montes, del anfitrión), el partido terminó de romperse.
La mala del Tri: faltó ambición para la goleada
México había respondido en cada momento importante del encuentro. De entrada hizo la diferencia y rápido, en una de sus primeras llegadas, puso el 1 a 0. Y luego, cuando la impaciencia de la gente podía representar un problema, empezó a liquidar la historia.
Sin embargo, con el 2 a 0 en el marcador, el equipo de Aguirre se quedó. Ya sea por querer cuidar el triunfo, importante para comenzar un Mundial de local con confianza, o por acumular cierto cansancio, el Tri renunció a la ambición de buscar más goles, importante al ser un criterio de desempate, algo que el público le reclamó con silbidos y disconformidad en los minutos finales.
