El español consiguió un triunfo impensado en la carrera corta y saltó a la cima del Mundial. Jorge Martín sufrió y terminó cuarto.
Destronar a Marc Márquez como campeón de MotoGP es una tarea que precisa de un esfuerzo supino. El nueve veces monarca (siete en la categoría reina) sabe al dedillo cómo se pelea una corona. Ya sin la vehemencia de antaño, pero con la experiencia que sus pergaminos le otorgan y con la administración perfecta de su cuerpo mancillado. El piloto de Ducati ataca a fondo cuando está en una pista que lo favorece y mete dobletes de sprint y carrera principal como hizo en cinco de las últimas nueve citas. En cambio, al visitar un circuito desfavorable a su manejo y al andar de su moto no fuerza más de lo necesario y busca minimizar el daño. Este plan B es con el que llegó a Mandalika, sede del GP de Indonesia (17ª fecha), su bestia negra, un lugar inexpugnable para el catalán, donde nunca había logrado ganar ni tan siquiera un sprint, donde jamás había terminado una carrera de domingo y donde sufrió dos duros golpes. Sin embargo, ese objetivo de achicar costes se convirtió increíblemente en un triunfo en el sprint de este sábado que se convierte en una estocada profunda en la pelea por la corona.
Márquez no tenía ritmo para luchar contras las poderosas Aprilia. De hecho, Raúl Fernández, con la máquina del Trackhouse, se había quedado con la pole, seguido por Marco Bezzecchi, con la moto oficial de la casa de Noale. Solo Fabio Di Giannantonio había podido colar su Ducati del VR46 en primera fila. Para Márquez había sido un pequeño triunfo quedar cuarto, justo por delante de Jorge Martín, quien llegó a Indonesia como líder del Mundial con dos unidades de ventaja sobre el campeón.
La largada parecía ser uno de los pocos momentos en los que Marc pudiera presionar, porque todo indicaba que las Aprilia se irían. Y el pique del catalán fue soberbio: se metió por una hendija entre Di Giannantonio y Bezzecchi en la primera curva y llegó uno de los momentos clave de la carrera corta: Bez, quien todavía guardaba esperanzas de pelear por la corona (llegó tercero en la tabla) cometió un error. Levantó su moto, la volvió a acostar se tocó con Fernández y los dos afuera. Insólito. Dos Aprilia, las que mejor habían funcionado en el fin de semana, afuera de un plumazo.
Martín había aprovechado el entrevero para meter su Aprilia por adentro, metió apilada y llegó a la punta. Como era de prever, el campeón de 2024 empezó a meter ritmo y Márquez no podía seguirlo. Especialmente le costó en los primeros giros. Pero… Otro imprevisto. En la octava de las 13 vueltas que tuvo la carrera corta, Martín levantó y dejó pasar al de Ducati. La bendita presión de neumáticos que hay que tener para no recibir una penalización. El madrileño tuvo que aminorar porque su delantera no cumplía la normativa. Era cuestión de meterse en la rueda del campeón, seguirlo y volver a pasarlo. Total, ritmo tenía.
Claro, pensarlo era sencillo, pero superar al de Cervera no es una cuestión fácil. Y Martín lo padeció. A dos giros del final, yendo a tres décimas de distancia de Marc, cometió un error. Algo imperdonable y que no se puede permitir aquel que quiera luchar un título con Márquez. Se fue ancho en una curva y cayó hasta el cuarto puesto. Así llegaron al final, con el español de Ducati ganador, seguido por Ai Ogura (Aprilia del Trackhouse) y Di Giannantonio. Martín, apenas cuarto.
Una carrera que estaba destinada a ser dominada por Aprilia y en la que Márquez tenía todo para irse un poco más lejos de la cima del Mundial, terminó con triunfo de Ducati y con Marc como ¡líder del Mundial con cuatro puntos de ventaja sobre Martín! Como si fuera poco, se sacó la espina de ganar en Mandalika, que, si bien fue apenas un sprint, se trató de la primera vez que cruza adelante en una pista que fue su sombra. Algo así como Max Verstappen con Singapur, donde también buscaría en el srpint cortar la sequía.
Márquez ya había comenzado en la clasificación con el juego psicológico al seguir pegado a Martín en la vuelta lanzada. El de Aprilia lo miraba, incómodo. Marc sabe todas las artimañas. La experiencia, esa que hizo pesar en el sprint para ganar cuando nadie lo tenía entre los candidatos. No será sencillo para nadie quitarle el cetro al campeón, más aún si se comenten errores como la dupla de Aprilia hizo en una carrera de apenas 13 vueltas.
“Fue una carrera muy dura desde el principio, en la tercera o cuarta vuelta cometí un error grande y Martín se me fue mucho. Me parece que tuvo algún problema con la presión del neumático y yo me sentí mejor en cada vuelta con mi ritmo. Asumí los riesgos y es muy importante esta victoria”, analizó Márquez en la entrega de premios del sprint. Vaya si será importante, tanto, que puede ser la estocada clave.
