Fans cargan hasta con la cigüeña

SANTOS, Brasil -- Norma Zacarías y Jesús Cano forman una familia de cuatro en la que en realidad viajan tres, sólo dos disfrutan la Copa del Mundo de Brasil, pero sólo uno sabe exactamente cómo se estremecen las fibras de Norma con las sensaciones de la selección mexicana.

Norma y Jesús tienen una familia de cuatro, en la que tres pagan boleto al estadio, sólo dos disfrutan al Tri y una más se deja llevar entre el azoro y el disfrute, desde su capacidad de asombro de los dos años y nueve meses, en la que no entiende como casonas efervescente de adultos, disfrutan vivir en las cuclillas de la angustia con la ilusión del júbilo.

No es acertijo. Es la bendición de la reproducción. Norma y Jesús tienen "mmmmmhhhh, cuatro años y… ocho meses de casados", explica él, mientras ella aguarda minuciosamente que no se equivoque". Con ellos viaja Renata, a quien cómodamente transportan en carreola, con la bandera mexicana como velo protector.

Pero, en el vientre hinchado de ella, habita Santiago. Es una relación de seis meses.

--¿Qué hace una mujer con seis meses de embarazo en los ajetreos de un Mundial?

"Apoyando a la selección mexicana y disfrutando la experiencia de vivir un Mundial", responde ella.

"Más que a la selección siguiéndome a mí. No es cierto, le gusta el fútbol. Le vamos al América", tercia él.

--¿Y Renata?

"Claro. Ella también lo disfruta. Y mucho", explica Norma, mientras sostiene en brazos a la pequeña, que ya parece no impactarse por el escenario de ver a un montón de enajenados vestidos de verde, con sombreros villistas, o penachos, o cachuchas, o con rostros pintados, gritando consignas, que ella no entiende.

"Es un viaje de familia. Son unas vacaciones de familia, pero aprovechamos para disfrutar el Mundial todos juntos", agregó, mientras aguardan la llegada de la selección mexicana la noche de este viernes al Hotel Luzeiros en Fortaleza, con otros 500 aficionados.

--¿Vino por la selección o vino para que Jesús no se distrajera con las caderas brasileñas?—

"Para qué, si estoy tan feo", responde él.

"No, se porta bien. Ya estuvo trabajando seis meses en Brasil y se portó bien", afirma, pero voltea a ver fijamente a su esposo a los ojos, esos balcones donde la mujer descubre las grandes verdades y las grandes mentiras de sus maridos.

--¿Y vale la pena todo el esfuerzo?

"Claro, claro que lo vale. Por supuesto", dice entre risas Norma.

"Sí, es una gran alegría. La hemos seguido a los tres partidos, nos hemos emocionado mucho. La verdad vale todo el esfuerzo", comenta Jesús.

--¿Qué tan complicado es viajar con una bebé y otro en camino, moviéndose por todo Brasil?

"Es pesado. Viajes, hoteles. Renata a veces quiere ir a la playa, divertirse de otra manera, pero se porta muy bien, y entre partido y partido, todo el tiempo es para ella", explica Norma.

Ambos viven en Chile. Ahí, Jesús trabaja como Consultor de Sistemas de Trabajo. "Cualquiera que sea la empresa, le ayudamos a mejorar su productividad y el rendimiento de sus empleados".

--¿O sea que si el Chepo de la Torre te hubiera contratado como consultor le habrías ayudado a mejorar su forma de trabajo con la selección?

"Mmmmmhhhh. Pues...".

--Dilo, que milagros no hacen en tu empresa...---

"Ja, ja, ja, ja. Sí. No hacemos milagros".

--¿Hasta dónde llega el Tri?

"A semifinales...y más", dice Norma.

"A semifinales, seguro", asegura Jesús.

Ambos americanistas, no garantizan que al llegar al nido familiar, Santiago se sume a El Nido americanista. "Vamos a seguir viviendo mucho tiempo en Chile. Seguro va a crecer en Chile, y seguramente puede elegir otro equipo que no sea mexicano, pero le hablaremos del América", comenta Jesús.

Una familia que viaja hasta con la cigüeña al Mundial de Brasil. Y el niño puede traer bajo el brazo, la torta de semifinalistas, según sus padres.

Y después volvieron a sumarse a la euforia de los 500 mexicanos que entre Cielito Lindo y el eventual "Holanda va a probar el chile nacional", entre otros cantos, llenaban la noche calurosa, pegajosa, nerviosa, de Octavos de Final de Fortaleza.