Eddie Jones, ex head coach de los Wallabies, reflexionó sobre turbulento proceso al mando del seleccionado nacional, que concluyó a tan sólo diez meses de su llegada -interrumpiendo un contrato de cinco años- tras la pobre actuación en la Copa del Mundo 2023. Viví lo mejor del rugby por Disney+.
El actual entrenador de Japón, que luego fue reemplazado por Joe Schmidt, admitió que su enfoque estuvo más centrado en el futuro que en el presente, lo cual terminó costándole caro, y remarcó que "fue un error" enfocarse en algunos jóvenes talentos para afrontar el Mundial, donde por primera vez los australianos quedaron en fase de grupos.
"Tenía en mente el 2027. Estaba entrenando en 2023 con la vista puesta en 2027. Porque, sinceramente, no quería hacer 2023", confesó Jones en una entrevista con The Roar. Y sumó: "Acababa de terminar con Inglaterra. Y al llegar en el momento que llegué, sabía que iba a ser difícil. Pero siempre estaba pensando en, 'bien, ¿a quién necesito para 2027?' Cinco años para construir el equipo".
Jones explicó que, al analizar el nivel de Super Rugby y el talento emergente en ese momento, consideró que el equipo tenía potencial. Por eso, optó por una estrategia arriesgada: apostar por jugadores jóvenes en lugar de referentes como Michael Hooper o Quade Cooper, con vistas a desarrollar una base sólida a largo plazo.
"Prefería traer a algunos chicos jóvenes que puedan ser realmente buenos para 2027. Al final, fue un error, porque no pudieron adaptarse lo suficientemente rápido, y eso es culpa mía. Los resultados son mi culpa", reconoció con autocrítica.
No obstante, Jones defendió la lógica detrás de su plan, asegurando que su decisión tenía una visión estratégica clara: "Dicho eso, creo que estratégicamente fue la decisión correcta. Y a veces tienes que aceptar algunas derrotas para conseguir victorias más adelante".
