Newman y un 2025 para la historia: rompió con los maleficios y se consagró campeón de todo lo que jugó

El 2025 quedará marcado como el año que en Newman nadie olvidará. Todos se acordarán de una temporada que no solo fue parte de su 50° aniversario, sino que los festejos por el medio siglo fue a puro título. Tras años de intentos frustrados, el conjunto de Benavídez levantó por primera vez el trofeo del URBA Top 12 con el triunfo al SIC por 15-3 en La Catedral. Pero no se quedó de brazos cruzados y arrasó en cada competencia que se presentó.

La consagración no fue un hecho aislado. Newman completó una temporada perfecta con un triplete histórico en el rugby vernáculo, al coronarse también en Intermedia (23-18 a CUBA) y en Preintermedia (23-16 a Belgrano Athletic). De esta manera, el Cardenal repitió los títulos logrados en 2024 con estas dos categorías y se convirtió en apenas el tercer club en conseguir semejante hazaña en el formato de finales, junto a Atlético del Rosario (2000) y SIC (2010 y 2023).

El título mayor tuvo un valor simbólico enorme. Gonzalo Gutiérrez Taboada, histórico apertura y referente del club, lo expresó con emoción tras la final: Es una locura romper esta pared o maldición. Después de tanto buscarlo y que se nos niegue por un punto tantas veces, hoy se nos dio. Contra un equipo como el SIC, con la historia y la solidez que tiene, pudimos ser superiores y quedarnos con un triunfo que es una fiesta para todo Newman”. Sus palabras reflejaron el desahogo de una generación que tantas veces estuvo cerca y que finalmente pudo celebrar.

La temporada se coronó con otro hito: Newman también se quedó con el Nacional de Clubes, venció en la final a Marista de Mendoza 38-15. Ese triunfo amplió la dimensión histórica del año, ya que el Bordó logró imponerse tanto en el ámbito porteño como en el nacional, consolidando su lugar entre los grandes del rugby argentino.

Más allá de los resultados, 2025 fue el año en que Newman consolidó una cultura de trabajo colectivo. El club supo transformar la frustración de finales perdidas en aprendizaje, y con un plantel que combinó experiencia y juventud, logró dar el salto definitivo. La victoria ante el SIC y el título nacional no solo fueron campeonatos: fueron la confirmación de que Newman puede competir y ganar en la máxima exigencia. De cara al futuro, el desafío será sostener este nivel y proyectarlo hacia nuevos objetivos. Newman se sacó la espina y se instaló en la conversación grande del rugby argentino.