La dirigencia de Sudáfrica Rugby volvió a insistir en la necesidad de un calendario unificado a nivel mundial, que no solo podrá impactar en la actual fragmentación del calendario internacional, sino también podría redefinir el futuro competitivo y comercial de Los Pumas.
El presidente de la entidad, Mark Alexander, reveló cuáles son sus perspectivas, las posibilidades reales de llegar a un acuerdo entre todas las partes y cuáles son los objetivos que se deberán cumplir en el proceso.
Sobre su punto de vista del panorama, el presidente de Sudáfrica espera encontrar una solución al calendario imponiendo resistencia a las tentaciones de posiciones fijas y demandas instaladas: "Si realmente esperamos encontrar una solución al calendario global, debemos resistir la tentación de llegar con posiciones fijas y demandas arraigadas. En cambio, debemos abordar este reto con una hoja en blanco, abierta al diálogo, al compromiso y a la innovación. Solo surgirá una solución viable si creamos una ventana dedicada para el sistema de clubes. Los clubes no solo son vitales por derecho propio, sino que también sirven como alimentadores esenciales para competiciones internacionales. Su sostenibilidad y alineación son fundamentales para la salud de todo el ecosistema del rugby".
Además, Alexander asegura no poder llegar a un acuerdo completo, pero lograr una conformidad mayoritaria necesaria para seguir adelante: "Puede que no logremos un acuerdo total, pero podemos asegurar el consenso mayoritario necesario para avanzar. Eso requerirá que tomemos decisiones difíciles, donde debemos equilibrar la tradición con el progreso, los intereses nacionales con las prioridades globales y las presiones a corto plazo con la visión a largo plazo. Solo abrazando la flexibilidad y la responsabilidad colectiva podemos ofrecer un calendario que realmente sirva al juego, a sus jugadores y a sus seguidores en todo el mundo".
Por último, destacó que hay cuatro prioridades claras a seguir: El bienestar de los jugadores con periodos de descanso y recuperación garantizados; Garantizar la vialidad comercial de las competencias y ligas principales; Asegurar plazas claras y no conflictivas para las Selecciones Nacionales y que preserven el prestigio del rugby Test; Equilibrar las necesidades de los sindicatos de primer nivel y los emergentes, garantizando inclusión y sostenibilidad.
En resumen, el mensaje que quieren brindar no se trata de proteger intereses estrechos sino de salvaguardar el futuro del rugby. "Si conseguimos alinearnos en torno a estos objetivos, crearemos un calendario sostenible, comercialmente viable y respetuoso con los jugadores que están en el corazón del juego. Cada país debe pensar más allá de lo que necesariamente puede funcionar para un país en particular. Tiene que tratar sobre el futuro global más amplio del juego", expresó Mark Alexander, presidente de SA rugby.
