El campeón de Grand Slam que cumplió su sueño y jamás recuperó su nivel: "He cometido muchos errores"

Thiem necesitó cuatro finales para coronarse como campeón de Grand Slam. Getty

Son pocos aquellos tenistas que pueden darse el lujo de presentarse como campeones de Grand Slam. El austriaco Dominic Thiem logró su cometido en el US Open 2020, luego de remontar una apasionante definición contra el alemán Alexander Zverev (3°), aunque meses después sufriría una inesperada lesión en su muñeca derecha que marcaría el principio del fin de su carrera.

Tras sucumbir en la instancia decisiva de Roland Garros 2018 y 2019, ambas contra el español Rafael Nadal, y del Abierto de Australia 2020, versus el serbio Novak Djokovic, el nacido en Wiener Neustadt, que también alcanzaría otras dos semifinales en el evento francés y se retiraría entre las sombras en octubre de 2024, a los 31 años, necesitaría realizar un análisis interior aún más profundo para cumplir su gran sueño en el circuito profesional.

“Me costó mucha investigación y experimentación conseguir esos últimos porcentajes para entender qué me faltaba para ganar un título de Grand Slam. Planificar torneos y viajes fue extremadamente intenso y agotador, todo tuvo que optimizarse para llegar en la mejor forma física y mental a esos cuatro Grand Slams", reveló el ex número 3 del mundo, en declaraciones al podcast Jot Down Sport.

En sintonía, el 17 veces proclamado en el máximo nivel, que curiosamente no levantaría más trofeos desde la consagración en Nueva York, confesó su obsesión por seguir los pasos dorados de su compatriota Thomas Muster: "En aquel entonces era bastante ingenuo. Pensaba que si ganaba el torneo y cumplía mi gran sueño tenístico, el resto de mi carrera sería fácil. En aquel momento lo creía de verdad".

"Durante un tiempo vagué por el mundo sin rumbo fijo. No era mi intención, simplemente sucedió. Había vivido tanto tiempo y con tanta intensidad para una sola cosa, y realmente creía que era lo único que importaba", extendió el dueño de un brillante revés a una mano, el cual culminaría su trayectoria con 348 triunfos y 215 derrotas, acerca del vacío y desilusión que sintió al proclamarse de uno de los eventos más importantes del Tour.

Por último, aquel que finalizaría 5-2 en el historial ante el suizo Roger Federer justificaría su irrecuperable golpe: "La lesión no fue repentina. Tenía casi 28 años y había sometido mi muñeca a mucho estrés desde los 10 u 11 años, es decir, durante casi 17 años. Ha pasado por mucho. Así que no es una gran sorpresa que la lesión ocurriera. Además es una lesión muy común en un tenista. Creo que hay más personas que han tenido esta lesión que las que nunca la han tenido".

"Básicamente, he cometido muchos errores. Reinicié demasiado pronto, sin darle tiempo a mi cuerpo para sanar y regenerar la muñeca, lo cual obviamente se debió a mi falta de experiencia con lesiones", cerró Thiem, que quedaría en la puerta de una nueva coronación, en el ATP 250 de Kitzbuhel 2023, antes de bajar la persiana.