Challenger de Buenos Aires: todo lo que dejó una semana inolvidable en el Racket Club

El Challenger de Buenos Aires volvió a convertir al Racket Club en el centro del tenis argentino. Durante una semana, el público acompañó con entradas agotadas desde el martes hasta el domingo, disfrutó de grandes partidos y pudo vivir de cerca a los protagonistas, en un torneo que dejó varias historias para recordar.

Barrena, campeón en una final 100% argentina y su abuelo como amuleto

Alex Barrena, número 240 del ranking ATP, cerró una semana perfecta al quedarse con el título tras vencer a su compatriota y amigo Facundo Mena, 6-4 y 6-0. El joven de 23 años no perdió ningún set en todo el torneo y levantó por primera vez el trofeo en Buenos Aires.

Fue, además, su tercer título a nivel Challenger. El de Buenos Aires se suma a los conquistados en Santa Cruz de la Sierra y San Miguel de Tucumán, ambos en 2025.

La final tuvo un momento especial sobre el cierre. Cuando Mena estaba 0-4 en el segundo set, quebró en llanto en el medio del game. El público lo acompañó con una ovación antes de que el encuentro pudiera continuar.

Para Alex también significó una revancha, después de la final del año pasado. El argentino, que trabajó junto a Andrés Dellatorre (coach que llevó a jugadores como Mariano Navone y Juan Manuel Cerúndolo al Top 100), pudo finalmente quedarse con el título en el Racket Club.

La definición volvió a confirmar, además, una particularidad del torneo: por quinto año consecutivo, la final del Challenger de Buenos Aires tuvo a dos argentinos como protagonistas.

Y hubo alguien que siguió el camino de Barrena muy de cerca durante toda la semana: su abuelo. Estuvo presente en las tirubunas en todos sus partidos para alentarlo y se convirtió, una vez más, en su fan número uno.

Joaquín Aguilar Cardozo, la gran revelación

Uno de los grandes nombres que dejó el torneo fue Joaquín Aguilar Cardozo. El uruguayo de 21 años llegó a Buenos Aires con una impresionante racha de victorias y terminó de darse a conocer en el circuito Challenger.

En la qualy protagonizó uno de los partidos más particulares del torneo: enfrentó a su hermano mellizo, Federico, en un duelo que terminó con victoria para Joaquín. Después, continuó avanzando hasta alcanzar por primera vez una semifinal de nivel Challenger.

En el camino consiguió también la mejor victoria de su carrera al derrotar a Francisco Comesaña, primer preclasificado y número 126 del mundo. La racha llegó hasta los 26 triunfos consecutivos.

Su historia, su recorrido y el particular duelo entre hermanos lo convirtieron en una de las grandes atracciones de la semana.

El regreso de Fede Coria y el fuego del tenis

El torneo también marcó el regreso a las canchas de Federico Coria. El tenista de 34 años volvió a competir después de una larga ausencia y lo hizo con un triunfo maratónico en la primera ronda.

Más allá del resultado, su vuelta estuvo acompañada por una sensación especial: volver a sentir la competencia, la pasión y el fuego del tenis después de un período alejado de las canchas.

Tras caer en la segunda ronda, 'La Mojarra' rompió en llanto y entre lágrimas dijo: "Se pudo haber terminado hoy", dejando la puerta abierta al retiro.

Mariano Kestelboim, de campeón a campeón

Otro de los protagonistas fue Mariano Kestelboim. El argentino volvió a demostrar su gran presente y junto a Santiago Rodríguez Taverna revalidó el título conseguido el año pasado en Buenos Aires.

El campeonato coronó un año muy especial para el tenista, que disputó tres Grand Slams durante la temporada. Además, su historia se hizo viral en redes sociales y, tras su entrevista con ESPN, volvió a ser uno de los nombres destacados de la semana.

El último torneo de Matías Descotte

La semana también tuvo un momento emotivo. Matías Descotte, ex número 285 del mundo, disputó en Buenos Aires su último torneo como tenista profesional.

El argentino consiguió ganar un partido antes de despedirse en la segunda ronda de la clasificación. Así, el ex Vilas Racket Club fue el escenario elegido para ponerle punto final a una carrera profesional que lo llevó a competir en el circuito internacional.

Un Racket Club lleno y cerca de los jugadores

Más allá de lo que ocurrió dentro de la cancha, el torneo volvió a destacarse por el vínculo entre los jugadores y el público.

Después de la lluvia que complicó el primer día de la clasificación y del frío de lunes y martes, el clima acompañó durante buena parte de la semana. El sol apareció y permitió disfrutar del torneo con un ambiente agradable. Incluso el domingo, pese a la lluvia, la final pudo disputarse durante la tarde.

Las entradas estuvieron agotadas desde el martes hasta el domingo y las tribunas acompañaron durante toda la semana. Uno de los grandes atractivos fue la cercanía con los jugadores: los protagonistas podían caminar por el club con total tranquilidad, sacarse fotos con los espectadores y compartir espacios con el público como si fueran uno más.

El patio de comidas también fue uno de los puntos destacados y la organización permitió que el torneo se viviera como una verdadera experiencia más allá del tenis.

Las figuras que dijeron presente

El certamen también contó con invitados de lujo en las tribunas. A lo largo de la semana se pudo ver a personajes como Davo Xeneize, Marcos Rojo, Éver Banega, Leo Balerdi, Vicente Taborda, Francisco Cerúndolo y Diego Schwartzman, entre otras figuras vinculadas al deporte.

Así, entre campeones, historias especiales, nuevos nombres, despedidas y un público que respondió durante toda la semana, el Challenger de Buenos Aires volvió a dejar al Racket Club como uno de los grandes puntos de encuentro del tenis argentino.