Hay historias que comienzan de cero. Otras, en tanto, están predestinadas a seguir un curso, un camino, un legado. Eso hace, 32 años después, el norteamericano Sebastian Korda en este Roland Garros.
Dando sus primeros pasos en esta clase de torneos (tuvo allí su primera victoria) en el lugar donde su padre Petr tuvo su debut, este chico ilusiona a propios y ajenos en una tierra que desde Andy Roddick sufre la falta de un representante en la elite del tenis mundial.
El hijo del ex número 2 del mundo llamó la atención del planeta tenis por primera vez en el comienzo de la temporada 2018. Allí, en el Melbourne Park de Australia, Sebastian ganó el Australian Open junior veinte años después de que su padre lo lograra en profesionales tras vencer al chileno Marcelo Ríos en tres parciales por triple 6-2.
París es una ciudad que alberga buenos recuerdos para la familia Korda. En 1989 su mamá disputó una final, aunque del Claris Open. ¿La curiosidad? Aquel evento también se disputó en septiembre. Su padre, en tanto, cayó en la final de Roland Garros frente al norteamericano Jim Courier por 7-5, 6-2 y 6-1.
El deporte se vive, se siente y se respira en el seno de la familia Korda. Regina Rajrchtova, su madre, fue 26° del ranking WTA y sus hermanas, Jessica y Nelly, son golfistas profesionales. También sumaron triunfos en el Abierto Australiano de golf, en 2012 y 2019, respectivamente.
Ya lo había demostrado en su partido frente a Denis Shapovalov en lo que fue su debut absoluto en torneos de Grand Slam en el pasado US Open, al que entró mediante un wild card. Pero el nacido hace 20 años en Bradenton, Florida, tiene todo para ser de los mejores jugadores de la nueva camada del tenis.
En lo que a su actuación en el Bois de Boulogne respecta, Korda superó la primera semana, además de la clasificación, derrotando en el camino a jugadores del calibre de John Isner con mucha solvencia y madurez. Su pase a octavos de final luego de su triunfo frente al español Pedro Martínez por 6-4, 6-3 y 6-1 lo convirtió en el jugador más joven en alcanzar dicha instancia en París desde que Ernests Gulbis lo lograra en 2008. Además, es el americano más joven en llegar a dicha instancia desde que Michael Chang lo hiciera en 1991.
A pesar de estar dando sus primeros pasos en el circuito profesional, Korda se toma su tiempo para relajarse y divertirse dentro y, sobre todo, fuera de la cancha. Luego de vencer a Isner, les hizo un gesto nadando a su entrenador y preparador físico, ya que apostaron que si él avanzaba a tercera ronda, deberían nadar por el Puente de Charles.
En octavos de final, su rival será nada menos que Rafael Nadal, a quien admira profundamente. Tal es la idolatría que tiene por el mallorquín que hasta le puso "Rafa" a su gato, con quien suele divertirse en redes sociales. ¿Se animará a mostrar todo su talento para dar la gran sorpresa en París?
