Un día como hoy, pero en 1939, Lou Gehrig se fue en blanco en cuatro turnos en su partido consecutivo 2,130, el último de una extraordinaria racha, y de su carrera de tres lustros con los New York Yankees.
Gehrig, quien fue colocado de quinto en el orden el bate por el manager Joe McCarthy, falló con elevado al jardín central en la segunda entrada, elevado al jardín derecho en la cuarta, rodado a segunda base en la sexta y globo al centerfield en el cierra de la octava.
Un bateador de .340 con OBP de .447 y cerca de 40 jonrones por temporada durante su carrera, Gehrig bateaba .143 (28-4) sin extrabases y una vuelta remolcada en los primeros ocho juegos de una temporada en la que había lucido alarmantemente deteriorado físicamente desde los entrenamientos primaverales.
"El Caballo de Hierro" había jugado en cada partido de los Yankees desde el día 1 de junio de 1925, cuando entró a batear de emergente por el torpedero Paul Wanninger, y como el inicialista regular desde el día siguiente, cuando sustituyó a Wally Pipp, quien además de pasar por un importante bache ofensivo, supuestamente amaneció con un fuerte dolor de cabeza ese día.
Después de un día libre para los Yankees el 1 de mayo de 1939, Gehrig le informó al manager McCarthy que podía dejarlo sentado, lo que terminaría la racha de partidos más larga de la historia. El récord de Gehrig se mantuvo intacto por más de medio siglo, hasta que el torpedero Carl Ripken Jr., de los Baltimore Orioles, lo quebró en 1995. Ripken extendería la marca a 2,632.
Que Gehrig mismo sugiriera que lo sacaran de la alineación significó un alivio para los Yankees, pero no para el gran pelotero, que misteriosamente seguía perdiendo fuerza a un punto alarmante. Después de someterse a una serie de pruebas, los doctores informaron a Gehrig el 19 de junio (el día de su cumpleaños 36) que padecía de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una rara enfermedad que todavía hoy sigue siendo enigmática e incurable.
La ELA es una enfermedad del sistema nervioso que ataca las neuronas que transmiten mensajes desde el cerebro y la médula espinal hacia los músculos voluntarios, como los de los brazos y las piernas. Los afectados comienzan a tener problemas para correr, escribir y hablar y con el avance de la enfermedad, pierden la fuerza y capacidad de moverse y respirar sin ayuda, hasta morir.
Con ese diagnóstico médico, el béisbol pasó a un segundo plano para el inicialista, que se retiró inmediatamente para enfocarse en su batalla contra una enfermedad que fue nombrada "Mal de Gehrig" en su honor. Bateó .340 con 495 jonrones y 1,995 carreras impulsadas en 17 años (14 temporadas completas), fue convocado a los primeros siete Juegos de Estrellas y ganó dos veces el Jugador Más Valioso.
Con Gehrig, the Yankees ganaron siete títulos de la Liga Americana y seis trofeos de la Serie Mundial. El #4 (el primer número de un jugador que fue retirado por un equipo en historia de Grandes Ligas) bateó .361 con 10 jonrones y 35 carreras impulsadas en 34 juegos del clásico de otoño.
Como forma de darle una despedida apropiada, los Yankees organizaron un homenaje de apreciación para Gehrig el 4 de julio, Día de Independencia, en el intermedio de una doble cartelera contra los Senadores de Washington en el Yankee Stadium. Ese día, enfermo de algo que no tenía cura, Gehrig ofreció su histórico discurso "El Hombre Más Afortunado del Mundo".
"Aficionados, durante las últimas dos semanas han estado leyendo sobre una mala racha que tuve. Sin embargo, hoy me considero el hombre más afortunado en la faz de la tierra. He estado en estadios durante diecisiete años y nunca he recibido nada más que amabilidad y aliento de ustedes, fanáticos.
Mira a estos grandes hombres ¿Cuál de ustedes no consideraría el punto culminante de su carrera el asociarse con ellos ni siquiera por un día? Claro, tengo suerte ¿Quién no consideraría un honor haber conocido a Jacob Ruppert? ¿También al constructor del imperio más grande del béisbol, Ed Barrow?
¿Haber pasado seis años con ese maravilloso pequeño compañero, Miller Huggins? Luego de haber pasado los próximos nueve años con ese destacado líder, ese inteligente estudiante de psicología, el mejor manager de hoy en el béisbol, Joe McCarthy? Claro, tengo suerte.
Cuando los Gigantes de Nueva York, un equipo por el que darías el brazo derecho para vencerlo, y viceversa, te envían un regalo, eso es algo. Cuando todos los cuidadores del campo y esos hombres con abrigos blancos te recuerdan con trofeos, eso es algo.
Cuando tienes una suegra maravillosa que se pone del lado de ti en disputas con su propia hija, eso es algo. Cuando tienes un padre y una madre que trabajaron toda su vida para que puedas tener una educación y construir tu cuerpo, es una bendición. Cuando tienes una esposa que ha sido una torre de fortaleza y ha mostrado más coraje del que soñaste que existía, eso es lo mejor que conozco.
Así que termino diciendo que puede que haya tenido una racha difícil, pero tengo mucho por lo que vivir".
Una semana después, Gehrig participaría en las festividades del Juego de Estrellas en Yankee Stadium como Capitán Honorífico de la Liga Americana. En diciembre, la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) realizó una votación especial para elegirlo al Salón de la Fama de Cooperstown. Murió el 2 de junio de 1941, 17 días antes de cumplir 38 años de edad.
