El neerlandés jamás había ganado en la pista de Marina Bay y al menos se sacó la espina en la carera corta. Lewis Hamilton fue el escolta y Kimi Antonelli hizo un gran negocio.
“Quiero ganar mañana, no veo esto como una victoria”, aclaró Max Verstappen instantes después de triunfar en el sprint del GP de Singapur, 17ª fecha de la temporada. El piloto de Red Bul tiene razón, tanta, que su éxito en la carrera corta de este sábado no engrosa sus estadísticas de victorias, pero de todas maneras tiene un sabor especial porque se trató la primera vez que termina adelante una carrera en el trazado de Marina Bay, su propia bestia negra. El urbano singapurense y el flamante Madring son las únicas pisas del actual calendario de F1 en los que jamás escaló al peldaño más alto del podio. Claro, la capital española se sumó este año, en cambio en Singapur ya llevaba nueve visitas. No fue un triunfo de Gran Premio, pero al menos se quedó con una competencia sprint.
